S?bado, 05 de agosto de 2006

Enrique Monasterio




Un retrato robot

Son altos, generalmente rubios, de piel tersa y dentadura blindada por la ortodoncia. Lucen pelusilla de albaricoque en la epidermis, y huelen a Nenuco. No han o?do hablar de las paperas, de la tosferina ni de los saba?ones. Conocen el sarampi?n por la literatura y la seborrea por los anuncios de la tele.

No han sufrido mucho, la verdad: apenas un leve acn? en la edad del pavo, y algunas espinillas, curadas con clerasil. Son guapos de puro sanos, metab?licamente hermosos, con esa belleza insolente que tienen los animalitos de exposici?n. No vivieron ninguna guerra ?ni falta que les hace? ni m?s revoluciones que las musicales. Dios los libr? del hambre de la posguerra, del estraperlo y del aceite de h?gado de bacalao. No necesitaron abrasarse la epidermis con cataplasmas de linaza; todo lo m?s, unos untes de Vicks Vaporub. Mastican chicle sin az?car y desayunan toneladas de cereales flotantes sobre hectolitros de leche pasteurizada, envasada en tetrabrick.

Pertenecen ?seg?n el antrop?logo Kloster? a la dan up generation o generaci?n danone; pero no es justo llamarlos generaci?n, ya que la mayor?a de los de su edad viven en ?rbitas m?s modestas y corrientes. Mejor ser?a calificarlos de tribu. S?, eso es, se trata de la m?s acomodada, lustrosa y civilizada de las tribus urbanas.

Ellas son fuertes y grandes, a veces un poco chicotes; ellos tambi?n. Son moderadamente ricos, limpios de cuerpo y, seg?n como se mire, tambi?n de alma; macizos, compactos y saludables; sensibles ante las desgracias ajenas y compasivos con los animales dom?sticos. A veces son piadosos con sus padres, y casi siempre, encantadores con el pr?jimo.

En su habitaci?n, empapelada de p?sters, hay un ordenador conectado a internet, una tele, un equipo de m?sica con cuatro bafles, un m?vil que le trajeron los reyes, las llaves de la moto y metros c?bicos de ropa en los armarios: pantalones vaqueros (Levis, Liberto, Dockers, Pepe jeans?), zapatillas (Reebok, Nike, Adidas), catorce cinturones y un mando a distancia para controlarlo todo desde la cama.

No hay efectos sin causa

Su centro de gravedad es la nevera. Tan pr?ctico electrodom?stico les permite desayunar, comer y cenar a la carta, sin o?r aquella vieja y odiosa amenaza materna:

??Si no te lo comes ahora, te lo encontrar?s para la cena!

Eran otros tiempos, probablemente fascistas, en los que se atentaba contra los derechos humanos m?s elementales.

Los chicos de la generaci?n danone suponen que entre esos derechos humanos, el m?s irrenunciable es el derecho al placer, al confort civilizado, que a?n no est? reconocido oficialmente por las Naciones Unidas, pero pronto aparecer? en alguna relaci?n o manifiesto. Sentirse a gusto con el propio cuerpo, es el ideal supremo y el punto de referencia m?s elevado de todo su sistema moral.

?Hija m?a ?exhortan las madres bimbollo a sus hijas danone? haz lo que sientas que debes hacer. Lo importante es que seas t? misma.

Con tan saludables y sencillas admoniciones, el riesgo de agobiarse o de sentirse culpable es m?nimo.

Por incre?ble que parezca

Son los primog?nitos del estado del bienestar, los herederos de la revoluci?n m?s ego?sta de la historia: la revuelta primaveral del 68, en la que sus padres lucharon por una sociedad sin tab?es.

Aquella aventura estudiantil tuvo como protagonistas a los chicos mejor alimentados y m?s conformistas del Planeta. Con sus pantalones campana, sus guitarras el?ctricas, sus melenas al viento y sus canciones/protesta de luxe, no luchaban por la liberaci?n de una clase o de un pueblo; envueltos en hermosas palabras ?paz, ecolog?a, amor, liberaci?n??, s?lo buscaban librarse del aburrimiento a base de sexo, confort, marihuana f?cil y un socialismo light, protector de todos los placeres y perseguidor de intolerantes y puritanos.

All? comenz? la agon?a del marxismo, que fue una plaga triste y devastadora, pero que al menos luchaba y ped?a sacrificios a sus adeptos. Lo nuevo que ven?a era tan malo o peor.

Lo van a superar

De aquella tribu ?amortiguada en sus excesos por los a?os y la obesidad? nacieron los chicos danone. Como digo, son ricos y civilizados, y han aprendido de sus padres que lo importante es cuidar el cuerpo para gozar de ?l mientras dure. Del alma han o?do poco. Vienen ?sin demasiada culpa? blanditos como el yogur, sensibles como orop?ndolas, c?ndidamente ego?stas como gatos siameses.

Algunos de mis amigos son as?, y espero que no se enfaden por esta caricatura. Yo s? que un d?a se levantar?n en armas y har?n una revoluci?n de verdad, como las antiguas. Luchar?n contra s? mismos, contra los valores mezquinos que recibieron de mi generaci?n.

Y nos mandar?n a hacer g?rgaras, que ya va siendo hora.




ImagenAdopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 19:34  | Humor
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