S?bado, 12 de agosto de 2006


Mucha gente en el movimiento Pro-Vida se muestra reticente a hacer una conexi?n entre los anticonceptivos y el aborto. Insisten en que son asuntos muy diferentes--que existe toda la diferencia del mundo entre la anticoncepci?n, la cual impide que una vida llegue a formarse, y el aborto, que elimina una vida que ya se ha formado.

Con algunos anticonceptivos no s?lo existe un eslab?n de uni?n con el aborto, sino que ambas cosas tienen la misma identidad. Ciertos anticonceptivos son abortivos y provocan un aborto temprano. El Dispositivo Intrauterino (DIU) evita la implantaci?n del huevo fertilizado (un peque?o ser humano en la matriz. La p?ldora no siempre detiene la ovulaci?n, sino que tambi?n impide que el embri?n se implante y, por supuesto, la nueva p?ldora RU-486 act?a abortando del todo al nuevo feto, al nuevo beb?. Aunque algunos en el movimiento Pro-Vida se pronuncian contra los anticonceptivos que son abortivos, generalmente se abstienen de hablar claro sobre el tema de la contracepci?n.



La contracepci?n no crea la ?necesidad? de abortar

Esto me parece absolutamente falso. Creo que no progresaremos en el establecimiento de una sociedad donde toda nueva vida pueda estar segura, donde lleguemos realmente a desarrollar respeto por la vida, donde el aborto sea un recuerdo terrible en vez de una terrible realidad, hasta que no reconozcamos que hay muchas conexiones significativas entre la contracepci?n y el aborto, y hablemos valientemente de esta verdad. Es necesario darnos cuenta de que una sociedad en la que se usan ampliamente los anticonceptivos tendr? dificultades para mantenerse libre de abortos y es que los estilos de vida y las actitudes que fomentan la contracepci?n producen presuntamente la necesidad de abortar.

Planned Parenthood vs. Casey, el reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia que ratific? la decisi?n Roe vs. Wade, afirma: ?En algunos aspectos cr?ticos el aborto tiene el mismo car?cter que la decisi?n de recurrir a la contracepci?n? durante dos d?cadas de desarrollo econ?mico y social, las personas han organizado (sus) relaciones ?ntimas y han hecho elecciones que definen la visi?n que ellas tienen de s? mismas y del lugar que ocupan en la sociedad, dependiendo de la disponibilidad del aborto en caso de que llegue a fallar la contracepci?n.?

La decisi?n de la Suprema Corte vuelve totalmente in?til cualquier esfuerzo de ?exponer? lo que verdaderamente est? detr?s del apego de la era moderna al aborto. Como afirma ingenuamente la Suprema Corte, necesitamos del aborto a fin de poder continuar con nuestro estilo de vida antinatalista. No es porque los anticonceptivos sean poco efectivos, que un mill?n y medio de mujeres al a?o recurre al aborto como remedio a la falla de los mismos. Son las ?relaciones ?ntimas? propiciadas por los anticonceptivos lo que vuelve ?necesarios? los abortos. Aqu?, ??ntimas? es un eufemismo y un enga?o. Aqu?, la palabra ??ntimas?, significa ?sexuales?, no ?amorosas ni cercanas?. En la mayor?a de los casos, el aborto es resultado de relaciones sexuales en las que hay poco intimidad y amor verdaderos, relaciones en las que no hay cabida para un beb?, que es la consecuencia natural del acto sexual.

Expertos cuestionan la ?alarma? respecto a la sobrepoblaci?n

La Suprema Corte, sin embargo, se muestra inusualmente ingenua. A menudo, el entusiasmo por la contracepci?n se ostenta en razones m?s ?nobles?. Por ejemplo, muchos piensan que la contracepci?n es crucial para controlar lo que se percibe como una gran explosi?n demogr?fica. Pero la mayor?a de la gente desconoce que existen estudiosos muy serios, que cuestionan la legitimidad de la alarma creada respecto a la sobrepoblaci?n en la mayor?a de los pa?ses de la tierra. Expertos como Ben Wattenberg, Julian Simon y Jacqueline Kasun sostienen que algunos pa?ses, especialmente en Occidente, encaran ya problemas para reponer la poblaci?n, y puesto que no estamos reproduciendo nuestra poblaci?n, en el futuro afrontaremos tiempos muy dif?ciles en el aspecto econ?mico. Estos estudiosos piensan que el problema, incluso en regiones evidentemente sobrepobladas, es primordialmente pol?tico y econ?mico m?s que demogr?fico--esto es, el problema no es que hay demasiada gente, sino una inadecuada distribuci?n de la riqueza.

Pero el tema aqu? no es la sobrepoblaci?n ni los m?ritos anticonceptivos como un medio para combatir la sobrepoblaci?n. El control demogr?fico no es la causa principal del entusiasmo de la era moderna por la contracepci?n. M?s bien, la contracepci?n es actualmente enarbolada como la soluci?n a los problemas resultantes de la revoluci?n sexual; muchas piensan que anticonceptivos mejores y el uso m?s responsable de los mismos, reducir? el n?mero de embarazos no deseados y de abortos, previniendo al mismo tiempo y hasta cierto punto la propagaci?n de enfermedades de transmisi?n sexual.

Para avalar el argumento de que un uso m?s responsable de los anticonceptivos reducir?a el n?mero de abortos, algunos sostienen que la mayor?a de los abortos se practican con prop?sitos anticonceptivos?. Es decir, pocos abortos se practican porque la mujer fue v?ctima de una violaci?n, de incesto o porque el embarazo pone en peligro su vida, porque espera que su hijo nazca con defectos o malformaciones. M?s bien, la mayor?a de los abortos se realizan porque hombre y mujeres que no quieren un beb? est?n teniendo relaciones sexuales y enfrentan embarazos que no planearon ni desean. Puesto que su anticonceptivo fall? o ambos fallaron en usar un anticonceptivo, recurren al aborto como remedio. Muchos creen que si se pudieran convencer a los hombres y mujeres que usaran responsablemente los anticonceptivos, se reducir?a el n?mero de embarazos no deseados y por tanto el n?mero de abortos. Hace treinta a?os esta postura hubiera podido ser plausible, pero hoy no. Hemos vivido treinta a?os de una cultura penetrada por el uso de anticonceptivos y el aborto; no podemos seguir pensando que un acceso mayor a la contracepci?n reducir? el n?mero de abortos. M?s bien, donde quiera que la contracepci?n es m?s disponible, se incrementa notablemente el n?mero de embarazos no deseados y de abortos.

La revoluci?n sexual no es posible sin anticonceptivos

La conexi?n entre la contracepci?n y el aborto es primordialmente ?sta: los anticonceptivos propician el tipo de relaciones e incluso el tipo de actitudes de car?cter moral que predisponen al aborto. La mentalidad antinatalista considera las relaciones sexuales como si ?stas no tuvieran nada que ver con los beb?s; considera a los beb?s como un ?accidente? de la relaci?n sexual, una intrusi?n indeseable, una carga. La revoluci?n sexual no es afecta a reconocer?y tampoco le confiere un espacio a?la conexi?n entre la relaci?n sexual y el beb?. La revoluci?n sexual simplemente no fue posible hasta que se dispuso los m?todos contraceptivos confiables.

Lejos de ser un freno para la revoluci?n sexual, la contracepci?n es el combustible que puso en marcha la revoluci?n sexual y lo que le permite seguir creciendo a un ritmo fren?tico. En el pasado, muchos hombre y mujeres se refrenaban de sostener uniones sexuales il?citas sencillamente porque no estaban preparados para enfrentar la responsabilidad de ser padres. Pero una vez que aparecieron anticonceptivos relativamente confiables, cay? la barrera que pon?a l?mites al sexo fuera del matrimonio. La conexi?n entre el sexo y el amor tambi?n desapareci? r?pidamente, desde que el uso de anticonceptivos comenz? a generalizarse, se ha hablado mucho y se ha vuelto totalmente aceptable la pr?ctica del sexo casual y por diversi?n. El significado profundo inherente a la relaci?n sexual se ha perdido de vista; la facultad de involucrarse en relaciones sexuales con otra persona ya no es el resultado de la disposici?n a tener un hijo con alguien y afrontar los compromisos que esto implica. Los anticonceptivos reducen a la pareja a un mero objeto sexual, puesto que permiten tener relaciones ?ntimas sin ning?n compromiso.

La facilidad con la que se dan las relaciones sexuales se acompa?a ahora con igual facilidad y descuido en el uso de anticonceptivos. Los estudios demuestran que las mujeres que abortan conocen perfectamente bien los m?todos de control natal; la gran mayor?a?ochenta por ciento?son usuarias experimentadas de anticonceptivos, pero muestran descuido e indiferencia en su uso por diversas razones. Una investigadora reporta que las razones son ?stas: en vista de que algunas han roto con su pareja sexual, creen que ya no necesitar?n usar anticonceptivos, pero de todos modos siguen siendo sexualmente activas. A otras les disgusta someterse a un examen m?dico para obtener una prescripci?n de la p?ldora as? como los inconvenientes que implica el adquirir los anticonceptivos. A muchas mujeres solteras no les agrada considerarse como sexualmente activas; usar anticonceptivos les crea un conflicto con la imagen que tienen de s? mismas. La falla en el uso de control natal es un signo de que muchas mujeres se sienten inc?modas por ser sexualmente activas. Esto es, muchas de las mujeres est?n involucradas en una actividad que, por alguna raz?n, no desean admitir.

A menudo, los embarazos que terminan en aborto son planeados

En el libro Abortion and the Decision not to Contracept, la investigadora y cient?fica pro-aborto, Kristin Luker, intent? descubrir por qu? habiendo disponibles tantos m?todos de control natal, tantas mujeres virtualmente todas ellas conocedoras de los anticonceptivos?ten?an embarazos no deseados y abortos. Las conclusiones de su estudio sugieren que no es un simple ?descuido? o ?irresponsabilidad? lo que lleva a las mujeres a abortar sino que a menudo los embarazos que terminan en aborto son planeados o el resultado de un riesgo calculado. Luker descarta algunos de los puntos de vista com?nmente argumentados sobre porqu? abortan las mujeres, niega que se trate generalmente de jovencitas presas del p?nico o mujeres solteras que, sin no abortan, tendr?an hijos ileg?timos. Tambi?n sostiene que las estad?sticas demuestran que el aborto no es un acto desesperado usado por mujeres de pocos recursos, mujeres ?dependientes? de la asistencia social, o que tiene m?s hijos de los que pueden mantener. Ella trata de discernir cu?l fue la raz?n que tuvieron las mujeres para no usar anticonceptivos, a pesar de ser usuarias experimentadas de los mismos y conocer los riesgos de no usar un m?todo de contracepci?n. Luker parece comprobar en su estudio que ?los embarazos no deseados son el resultado final del proceso de una decisi?n informada. Que el embarazo ocurri? de cualquier modo, en las mujeres de este estudio, porque la mayor?a de ellas intentaban alcanzar otras metas, aunque muy difusas, que simplemente prevenir un embarazo.?




ImagenAdopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 18:46  | Pildora Dia Despues
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