S?bado, 09 de septiembre de 2006




P. Frank Pavone, National Director,
Priests for Life


Si un candidato que apoya el terrorismo pidiera su voto, le dir?a acaso: "Estoy en desacuerdo en cuanto al terrorismo, pero ?qu? opina Ud. de estas otras cuestiones?"

Lo dudo.

De hecho, si un simpatizante terrorista se presentara pidiendo su voto, inmediatamente sabr?a que esa posici?n descalifica al candidato para la funci?n p?blica, sin importar cuan bueno fuera en otras cuestiones. El horror del terrorismo empeque?ece cualquier bondad que pudiera encontrarse en los planes de vivienda, educaci?n o salud del candidato. Ni siquiera preguntar?a sobre esos planes.

Entonces, por qu? hay tanta gente que dice: "Este candidato favorece el aborto legal. Yo estoy en desacuerdo, pero voto por esta persona porque tiene buenas ideas sobre salud (o cualquier otro asunto)"

Tal postura no tiene ning?n sentido, a menos que uno sea totalmente ciego a la violencia del aborto. Por supuesto, ese es el problema. S?lo necesitamos ver lo que es el aborto, o leer las descripciones de los mismos aborteros y la evidencia es clara. (?USA Today rehus? venderme espacio para un aviso que citaba aborteros describiendo su trabajo porque los lectores podr?an traumatizarse s?lo con las palabras!)

El aborto no es menos violento que el terrorismo. Cualquier candidato que dice que el aborto debe seguir siendo legal, se descalifica a si mismo para la funci?n p?blica. No necesitamos mirar m?s all?, no prestamos ninguna atenci?n a lo que tenga que decir sobre otras cuestiones. Apoyar el aborto es suficiente para que decidamos no votar por esa persona.

El papa Juan Pablo II lo se?ala de esta manera: Se ha hecho habitual hablar, y con raz?n, sobre los derechos humanos; como por ejemplo sobre el derecho a la salud, a la casa, al trabajo, a la familia y a la cultura. De todos modos, esa preocupaci?n resulta falsa e ilusoria si no se defiende con la m?xima determinaci?n el derecho a la vida como el derecho primero y fontal, condici?n de todos los otros derechos de la persona. (Christifideles Laici, 1988).

Falso e ilusorio. Son palabras fuertes y claras que nos llaman a seguir reflexionando.

"Estoy a favor de programas de salud adecuados e integrales." Hasta ah?, todo bien, pero en cuanto dice que un procedimiento que arranca los brazos de peque?os beb?s constituye "cuidado de la salud", su entendimiento de estos t?rminos es obviamente bastante distinto del significado real de las palabras. En una palabra, pierde credibilidad. Su reivindicaci?n sobre el cuidado de la salud es "ilusoria". Suena bien, pero de hecho es destructiva, porque encubre un acto de violencia.

"Mi plan de vivienda ser? exitoso." Bueno. Pero, ?para qu? son las casas, si no para que la gente viva en ellas? Si permite el asesinato de ni?os que de otro modo vivir?an en esas casas, ?c?mo se supone que yo me entusiasme con su proyecto de vivienda?

Es f?cil confundirse con los argumentos en un a?o electoral. Pero si uno comienza por preguntar a los candidatos cual es su postura sobre el aborto, se pueden eliminar un mont?n de preguntas adicionales que ni siquiera se requiere hacer.

ImagenAdopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 8:40  | Para pensar
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