S?bado, 09 de septiembre de 2006


Por el P. Frank Pavone

Director Nacional de Sacerdotes por la Vida

En las muchas discusiones que tengo con personas que realizan abortos, de inmediato se manifiesta una postura previsible. Yo les hablo de ciencia y ellos me responden de fe.

Esta postura surge frente a mi pregunta, "?Destruye el aborto una vida humana?" La respuesta que escucho es "No s? cu?ndo el ni?o reciba su alma." En un instante, el tema de discusi?n pasa de ser un procedimiento objetivo y verificable desde la perspectiva cient?fica, a un tema espiritual e invisible: ?cu?ndo reciben los ni?os el alma?

Este giro en la discusi?n no se limita a quienes se dedican a practicar el aborto. Tambi?n se da con los partidarios de mantener el aborto como una pr?ctica legal. Despu?s de todo, argumentan, dado que en este pa?s gozamos de libertad religiosa, se les debe permitir a todos creer lo que quieran sobre el inicio de la existencia del alma. Ser?a un error querer imponer por ley una posici?n religiosa o teol?gica particular sobre este asunto.

Correcto. Los movimientos Pro-Vida no buscan que se imponga ninguna creencia religiosa por ley. La gente tiene el derecho de profesar, creer y practicar sus propias creencias religiosas y morales.

Sin embargo, mientras tenemos la libertad de creer lo que queramos, hay l?mites hasta qu? tan lejos podemos llegar actuando en dichas creencias.

En nuestra sociedad, una persona tiene el derecho de creer que robarse un veh?culo pueda estar bien, sin embargo, no es permitido que lleve a cabo dicha creencia rob?ndose un veh?culo. Una persona tiene el derecho de creer que el ser humano no tiene alma, sin embargo, no es permitido que ejecute esa creencia asesinando a otra persona. La vida contin?a siendo protegida por la ley, a pesar de las creencias de uno o del otro.

La Corte Suprema de los Estados Unidos y otras cortes de menor jurisdicci?n, han hecho esa distinci?n en varios casos de libertad de religi?n. Las cortes en Alabama y en Tennessee, por ejemplo, reglamentaron que los servicios religiosos en los que se utilizaban serpientes quedaban terminantemente prohib?dos, a pesar de la libertad de religi?n. El razonamiento fue que las serpientes amenazaban la vida y salud de los feligreses. (1) N?tese que el manejo de serpientes en estos casos era porque formaban parte integral de la celebraci?n y fe de dichas entidades religiosas. La Corte Suprema de los Estados Unidos, agreg? en el caso Reynolds vs U.S. 98 U.S. 145 (1878): "Sup?ngase que la creencia de los sacrificios humanos fuese necesaria para la celebraci?n religiosa. Ser?a un desacato si el gobierno, bajo el cual viviese, no pudiera prevenir los sacrificios"

Regularmente escuchamos del valor de una "sociedad pluralista". De hecho, hay suficiente legitimidad pluralista, en lo cultural, lo religioso, en lo ?tnico y en lo pol?tico como en muchas otras diferencias entre la gente. La vida podr?a ser bastante aburrida si todos fu?semos iguales. Sin embargo, una "sociedad pluralista" es al mismo tiempo una sociedad ?nica, y para mantenerse de esa manera, algo la debe mantener unida. Necesita adherirse a ciertas normas por las cuales la gente se pueda regir y eso es lo que hace la diferencia entre una "sociedad" y la jungla.

Una de esas normas es que la vida humana se debe respetar y proteger. Debemos defender la legitimidad del pluralismo. De igual manera, tambi?n debemos reconocer que el invocar al pluralismo y la libertad de religi?n para destruir la vida de otra persona es un abuso intolerable. El aborto no es una cuesti?n meramente de creencias sino que se trata de un derramamiento de sangre; no es simplemente sobre puntos de vista sino sobre v?ctimas.

El criterio seg?n la ley sobre quien recibe protecci?n, es que debe ser en base a evidencias cient?ficas verificables, en lugar de ser un criterio basado en creencias religiosas. Aunque existe la verdad religiosa. Pero si un ni?o vive o muere, no debe depender de que todo mundo en la sociedad reconozca dicha verdad. La vida humana necesita protecci?n ahora. Libertad de creencias nunca debe ser interpretada como libertad para destruir a otros.



(1) Ver Harden v. State, 216 S.W.2d 708 (Tenn 1948), State ex rel Swann v. Pack, 527 S.W.2d 99 (Tenn 1975) and Hill v. State, 88 So.2d 880 (Ala 1956).

www.priestsforlife.org/spanish/Creencias.html




ImagenAdopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 10:15  | defendiendo la vida
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