Martes, 26 de septiembre de 2006





Lcda Marlene Gillette



Este art?culo es un extracto de un ensayo de bio?tica escrito en agosto del 2006 por la Lcda Marlene Gillette Ibern, abogada de Puerto Rico y colaboradora de VHI.


Los mandatarios y los legisladores en una naci?n tienen una muy grave responsibilidad en cuanto a la defensa de la vida humana concebida, particularmente aquellos que son cat?licos.



??La libertad pol?tica no est? ni puede estar basada en la idea relativista seg?n la cual todas las concepciones sobre el bien del hombre son igualmente verdaderas?.(La) democracia?.s?lo se hace posible en la medida en que se funda sobre una recta concepci?n de la persona?.?[1]



?Cuando la acci?n pol?tica tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno, es cuando el empe?o de los cat?licos se hace m?s evidente y cargado de responsabilidad?(porque se trata de) exigencias ?ticas fundamentales e irrenunciables??[2]



Es claro que toda medida del gobierno en cuanto a la persona tiene que fundamentarse en su derecho inherente a la vida. Los mandatarios y los legisladores no pueden guardar silencio en cuanto a la rectitud de una medida a favor de la dignidad de la vida humana concebida, y ni siquiera pedir una votaci?n sobre este asunto, para que se decida en base a un voto de la mayor?a entre los electores de la naci?n. La verdad sobre la personalidad del ser humano concebido en la biolog?a, la filosof?a y la teolog?a no va a cambiar.



Por lo tanto, la defensa de la vida del ser humano concebido nunca puede estar sujeta a votaci?n. Hacer lo contrario ser?a distorsionar irreparablemente el concepto de la dignidad personal en la ley de una naci?n con tr?gicas consecuencias.



Han surgido graves problemas en cuanto a la consideraci?n de medidas legislativas que tratan el aborto de distintas maneras. Los mandatarios y los legisladores tienen que pronunciarse a favor o en contra de estas medidas legislativas. El Papa Juan Pablo II, atento a este problema, se pronunci? sobre este asunto:



?Un problema concreto de conciencia podr?a darse en los casos en que un voto parlamentario resultase determinante para favorecer una ley m?s restrictiva, es decir, dirigida a restringir el n?mero de abortos autorizados, como alternativa a otra ley m?s permisiva ya en vigor o en fase de votaci?n?.En el caso expuesto, cuando no sea posible evitar o abrogar completamente una ley abortista, un parlamentario, cuya absoluta oposici?n personal al aborto sea clara y notoria a todos, puede l?citamemte ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los da?os de esa ley y disminuir as? los efectos negativos en el ?mbito de la cultura y de la moralidad p?blica. En efecto,

obrando de este modo no se presta una colaboraci?n il?cita a una ley injusta; antes bien se realiza un intento leg?timo y obligado de limitar sus aspectos inocuos? [3].



Para ofrecer una gu?a al mandatario y a los legisladores cat?licos en cuanto a la aplicaci?n de esta regla, se pueden examinar varios escenarios:



-- Primer escenario: En algunas naciones, habr? una ley en contra del aborto. Puede darse que se proponga una medida legislativa que permite el aborto bajo algunas circunstancias. El texto de la medida legislativa dir?a: ?Se permite el aborto terap?utico?. En este caso, el legislador no puede votar a favor de la medida legislativa porque est? legislando en contra de la vida humana concebida; y de igual manera el mandatario no puede dar su apoyo a dicha medida legislativa.



-- Segundo escenario: En otras naciones habr? una ley en contra del aborto. Puede darse que se proponga una medida legislativa que permita el aborto bajo todas las circunstancias cuyo texto dice: ?Se permite el aborto?. Y entonces se le propone al parlamentario que, para lograr un acuerdo, se presentar? una medida legislativa alterna que permita el aborto solamente bajo algunas circunstancias cuyo texto dice: ?Se permite el aborto terap?utico?. El legislador no puede dar su voto a ninguna de las

medidas, ni siquiera para aquella que aparenta ser de menor efecto negativo.



Tampoco puede el mandatario dar su apoyo a ninguna de las medidas. Es posible que con los votos restantes se apruebe una de las medidas, pero es tambi?n posible que ninguna de las medidas sean aprobadas.



-- Tercer escenario: En otras naciones habr? una ley a favor del aborto. Puede darse que se proponga una medida legislativa que elimine algunas de las circunstancias bajo las cuales se permite el aborto. El texto de la medida legislativa dice: ?No se permite el aborto terap?utico?. En este caso, el legislador puede votar a favor de esta medida legislativa que busca eliminar algunas de las circunstancias en que se permite el aborto, porque est? legislando a favor de la vida. Se puede dar apoyo a este tipo de medida legislativa porque el texto se circunscribe a eliminar esas circunstancias delineadas. Y el mandatario puede expresarse a favor de la medida legislativa, porque se trata de una medida que le brindar? mayor respeto a la vida humana concebida en esa naci?n.



-- Cuarto escenario: En otras naciones habr? una ley a favor del aborto. Puede darse que se proponga una medida legislativa que elimine algunas circunstancias bajo las cuales se permite el aborto. El texto de la medida legislativa dice? ?El aborto es un derecho excepto en el caso del aborto terap?utico?. En este caso, el legislador no puede votar a favor de la medida legislativa, aunque busque eliminar algunas de las circunstancias bajo las cuales se permita, porque se est? legislando en parte a favor del aborto. De otra manera, el legislador quedar?a amarrado a una premisa legal en contra de la vida humana concebida. De igual manera, el mandatario tampoco puede apoyar dicha medida legislativa.



El principio que tiene que encauzar al mandatario y al legislador es que se apruebe ?nicamente legislaci?n a favor de la vida. No se puede apoyar una medida legislativa cuyo texto est? a favor del aborto, aunque fuese en t?rminos generales. El mandatario y el legislador, aunque tengan la intenci?n de evitar un mal mayor, nunca pueden apoyar una legislaci?n que permita el aborto, ni siquiera cuando se trate de medidas m?s restrictivas, si el texto de esa medida legislativa es contrario a la vida.



Hoy en d?a se proponen medidas legislativas que exigen el cumplimiento de ciertos requisitos, para hacer m?s dif?cil el acceso al aborto en una naci?n donde desgraciadamente el aborto ya es legal y cuando en ese momento no hay manera de lograr una ley que proteja a los ni?os no nacidos del aborto en todos los casos y sin excepci?n. Este tipo de medidas legislativas que dificultan el aborto es moralmente aceptable si su texto legal es tal que no implica una aceptaci?n, impl?cita o expl?cita, de la legalizaci?n del aborto. Existen varias medidas legislativas de este tipo, como los per?odos de espera luego de solicitar un aborto; el proporcionar informaci?n sobre el desarrollo fetal; el permiso de los padres en casos de menores de edad que solicitan un aborto; la consejer?a obligatoria sobre los da?os f?sicos y mentales para una mujer luego de un aborto; y otras medidas similares. Adem?s de ello, los legisladores provida tienen que asegurarse que los dem?s legisladores y el p?blico en general sepan que ellos no aceptan la legalizaci?n del aborto en ning?n caso, y que seguir?n trabajando para ese fin. Ahora bien, si el tono del texto es tal que implica la acceptaci?n, impl?cita o expl?cita del aborto legal, entonces ya no ser?a moralmente aceptable, porque la cultura y la mentalidad en esa naci?n seguir?an favoreciendo el aborto.



Por otro lado, en lugar de esperar a que se propongan medidas legislativas en contra de la vida humana concebida, el mandatario puede solicitar, y el legislador puede presentar, medidas legislativas que defienden este derecho a la vida. Y realmente, ello es un deber moral. A?n si fracasara dicha medida propuesta a favor de la vida, se educa al pueblo sobre este asunto. Y quiz?s en un futuro se consiga esa defensa legal en la naci?n, por encima de todos los obst?culos y predicciones al contrario. El l?der politico est? en una posici?n ?nica para dar ese primer paso, que es el m?s importante:



??.(E)s ?til volver al ejemplo de Santo Tom?s Moro que se distingui? por la constante fidelidad a las autoridades y a las instituciones leg?timas, precisamente porque en las mismas quer?a servir no al poder, sino al supremo ideal de la justicia. Su vida nos ense?a que el gobierno es, primero que todo, ejercicio de virtudes. Convencido de este riguroso imperativo moral?.puso su actividad p?blica al servicio de la persona?.?[4]



?Santo Tom?s Moro aparece como modelo ejemplar de?unidad de vida? [5].



Fuentes citadas:


[1]. Humanae Vitae; Papa Pablo VI; secciones 14, 23; Ciudad Vaticano; 1968.

[2]. Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los cat?licos en la vida pol?tica; Cap?tulo 2, secciones 3-4; Congregaci?n para la Doctrina de la Fe; Ciudad Vaticano; 2003.

[3]. Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los cat?licos en la vida pol?tica; Cap?tulo 2, secci?n 4; Congregaci?n para la Doctrina de la Fe; Ciudad Vaticano; 2003.

[4]. Evangelium Vitae; Papa Juan Pablo II; secci?n 73; Ciudad Vaticano; 1995.

[5]. Evangelium Vitae 73 and the Supreme Principle of Morals; Lcdo Michael Baker; Australia; 2003; http://www.superflumina.org.






ImagenAdopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 11:34  | defendiendo la vida
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios