Viernes, 27 de octubre de 2006


Padres e hijos (relaciones a veces dif?ciles), adolescencia (tiempo tan proclive a conflictos), fracaso escolar... La decisi?n de tener un hijo no es algo que debamos hacer a la ligera: Implica responsabilidad y un compromiso que se debe renovar d?a a d?a.

Hasta hace poco tiempo, la educaci?n estaba basada en la adquisici?n de normas y conocimientos; hoy, cada vez son m?s valoradas la motivaci?n, la adquisici?n de habilidades emocionales y la libertad responsable de cada uno.

Los ni?os, en sus primeros a?os, necesitan verse rodeados de adultos que no s?lo respondan a sus necesidades m?s b?sicas, sino que sean capaces de proporcionarles est?mulos emocionales o mentales.

Un ni?o mimado no es aquel por quien se hace demasiado: nunca se hace demasiado por un ni?o. Mimado es el ni?o a quien no se le exige, y ser? incapaz de soportar la frustraci?n y el fracaso. La sobreprotecci?n es algo que debemos evitar dando oportunidades y ofreciendo la autonom?a oportuna.

Negativo el extremo de la excesiva severidad. Debemos educar a nuestros hijos con autoridad pero sin autoritarismo. Reforzar sus ?xitos o sus aproximaciones al ?xito, pero no criticar por norma. Exigirles seg?n su momento evolutivo y siendo realistas con nuestras expectativas, no queriendo hacer de ellos lo que no son, dej?ndoles la oportunidad de crecer sin querer proyectar en ellos una imagen irreal o ut?pica.

Los hijos necesitan l?mites precisos y unas normas morales que les ayuden a orientarse en la vida y a definirse como personas. Los padres no s?lo tienen el derecho, sino tambi?n el deber de ense?ar a los hijos cu?les son los l?mites que les van a permitir madurar. Un buen padre deber? ser un modelo positivo, alguien a quien uno respeta y al que desear?a parecerse: el cerebro del hijo absorbe todo lo que los padres hacen y dicen.

La prevenci?n de trastornos conductuales y afectivos detectados de forma temprana en el proceso evolutivo es uno de los objetivos clave enfocados a la salud mental infanto-juvenil.

La novedad de ser padres, con el desconocimiento que muchas veces lleva inherente; la familia ante los diversos cambios evolutivos de los hijos (la edad preescolar, la adaptaci?n al colegio, las primeras relaciones con iguales, la adolescencia, el abandono del n?cleo familiar -?s?ndrome del nido vac?o?-...); la familia despu?s de la jubilaci?n (buen momento para demostrar que se sigue estando ah? y que, si llega el turno de ser abuelos, la educaci?n que ?stos imparten ser? tambi?n de suma importancia en el desarrollo de la educaci?n de los nietos)... Son situaciones necesitadas de formaci?n para afrontarlas con ?xito.

La consciencia del poder de modelado de padres, profesores, ambiente...; entrenar en habilidades positivas; reconocer errores y aciertos, logros y ?xitos, dejando claro que no todos los comportamientos merecen aprobaci?n y estima (buscando, eso s?, la mejor manera de expresarlo); permitir que los hijos se sientan escuchados y comprendidos, que sientan que pueden confiar y dialogar con los padres (que no necesiten buscar fuera el cari?o que es necesario proporcionarles en casa)... Son presupuestos para abordar equilibradamente la tarea de la educaci?n.

Amar exige creer y esperar siempre en el ser amado: aceptarlo, comprenderlo, protegerlo, dejando libertad e iniciativa seg?n la edad, a pesar de riesgos. La educaci?n es un arte, exige clarividencia y tacto. Educar es obra de optimismo y de paciencia. No existe m?todo que suprima el esfuerzo. Estamos educando, desde el primer d?a de su vida, a los hombres y mujeres del ma?ana, bonito y complicado reto por el que vale la pena entusiasmarse.

SANTIAGO BA?UELOS MART?NEZ/VOCAL?A DE PSICOLOG?A CL?NICA Y DE LA SALUD DEL COLEGIO OFICIAL DE PSIC?LOGOS DE LA RIOJA
En www.larioja.com

ImagenAdopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 7:59  | Educaci?n
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