Lunes, 30 de octubre de 2006



Introducci?n: Esta carta, basada en una experiencia de la vida real, fue escrita por una dirigente del movimiento pro vida, quien por razones obvias desea permanecer en el anonimato.
Mi querido hermano:

Hoy, mientras me miraba alegremente en los ojos de mi peque?o hijito, me pregunt? c?mo es posible que alguien pueda hacerle da?o a una inocente criatura como ?sta que no puede defenderse, y llor? por todos aquellos bebitos que fueron abortados, y no tuvieron la suerte que tuvo mi hijo de poder nacer y ser acunado en los brazos de una madre que lo esper? con amor e ilusi?n.

Aunque no tuve la inmensa dicha de conocerte en esta tierra, te quiero mucho mi hermano, pues a trav?s de los ojos del alma te he vislumbrado. S? que de haber podido nacer, tendr?as el pelo negro de nuestro padre y los ojos vivos y alegres de nuestra madre; quiz?s hasta te parecer?as en algo a m?. En esta carta, la cual con el favor de Dios espero que los ?ngeles te hagan llegar, quiero pedirte que perdones a nuestra madre por no haberte permitido nacer. Ver?s; ella no sab?a lo que hac?a cuando fue a aquella mal llamada "cl?nica", donde un m?dico sin escr?pulos; que s? sab?a que abortar es matar; destroz? con la cureta tu peque?o cuerpecito que apenas comenzaba a formarse, y con ?l destruy? tambi?n el plan de Dios para ti. Nuestra madre, pobrecita, no supo lo que hab?a hecho hasta pasados muchos a?os.

Un triste d?a ambas contemplamos horrorizadas la realidad del aborto homicida reflejada en unas fotos, verdaderas pruebas de que el aborto es un crimen. ?Qu? dolor tan grande sentimos, querido hermano, al ver aquellas fotos por vez primera y comprobar c?mo debi? de haber quedado tu peque?o cuerpecito despu?s del aborto que te priv? de la vida; y el cual, aunque han pasado ya a?os, nuestra querida madre no ha podido olvidar! Hermanito, ella todav?a sue?a contigo, acerca de c?mo ser?as, y yo a veces, cuando nos reunimos los dem?s hermanos en la mesa familiar con nuestros padres, siento en mi coraz?n tu ausencia que hace que el grupo est? incompleto y me pregunto c?mo ser?a tenerte aqu? con nosotros.

All? en el cielo, donde s? que gracias a la misericordia de Dios te encuentras, ruego a ?l que te lleguen mis pensamientos, y te pido perd?n en nombre de nuestra madre, a quien el inmenso dolor del arrepentimiento y la carga que ha llevado en su conciencia por tu muerte; no la han dejado expresar en palabras lo que de veras siente. Ruega a Dios por ella, pues aunque sabe que ?l la ha perdonado porque no sab?a lo que hac?a, todav?a te recuerda y piensa en lo mucho que te hubiera querido, si t? hubieras nacido. P?dele a ?l por otras mujeres, para que no caigan en el mismo error que cay? mam?, por falta de conocimientos. Yo por mi parte te prometo, que aunque no pude salvarte a ti del aborto, otros ni?os s? se salvar?n por mis esfuerzos, pues trabajar? para llevarles a sus mam?s el mensaje que la nuestra no recibi?.

Te quiere y te recuerda siempre tu hermana que espera, con el favor de Dios, encontrarse contigo alg?n d?a en la eternidad...

FUENTE: An?nimo, "Carta al hermano que no conozco," Escoge la Vida (enero/febrero de 1991), suplemento "Caminos de Esperanza". Escoge la Vida es el bolet?n de Vida Humana Internacional

ImagenAdopci?n espiritual

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