Viernes, 17 de noviembre de 2006


Padre Fernando Pascual L.C.

En todo aborto muere m?s de un ser humano. S?: en el aborto, aunque muchos cierren los ojos, no s?lo muere el hijo (peque?ito, quiz? min?sculo) que viv?a en un lugar caliente y seguro. Muere un poco, y no s?lo un poco, el coraz?n de una madre. Muere, o queda gravemente herida, la vocaci?n de un m?dico o de alg?n enfermero. Estaban llamados a servir y proteger a los d?biles y un d?a, qui?n sabe por qu?, empezaron a practicar abortos. Muere tambi?n la conciencia de la sociedad, que quiz? permite legalmente el que inocentes, embriones o fetos indefensos, puedan ser eliminados.



Lo mejor que podemos hacer para rescatar a una mujer que ha abortado es ayudarle a decir abiertamente lo que siente, sin miedo. Ha permitido, ha provocado, la muerte del hijo. ?Todo termina ah?? No: todo comienza ah?.



El inicio de una purificaci?n de la conciencia, de un cambio radical, se produce cuando llamamos a las cosas por su nombre, cuando reconocemos nuestras responsabilidades, nuestros defectos, nuestros delitos. El mundo est? lleno de ladrones que no s?lo creen que son inocentes, sino que incluso presumen de sus grandes ?haza?as?. El mundo est? lleno de pol?ticos que no dudan en hacer trampas para ocupar un cargo p?blico, y que incluso consideran que esto es parte del ?sistema?. Pero cuando un ladr?n, un d?a de sol o de lluvia, reconoce abiertamente, con sencillez, que ha cometido un robo, que ha sido injusto, puede rescatarse para la sociedad, puede empezar a cambiar a fondo.



En la actualidad, nos encontramos con pa?ses y gobiernos que han cerrado los ojos al drama del aborto, un aut?ntico crimen de seres inocentes. En algunos lugares se ha establecido todo un sistema de leyes, de procedimientos m?dicos, incluso de asistencias psicol?gicas, para que el aborto pueda ser llevado adelante sin grandes traumas. Mientras, su verdad dram?tica queda oculta, incluso con toda una terminolog?a que llega a convertir al hijo en ?producto de la concepci?n?, un ?preembri?n? o un conjunto de c?lulas sin mayor valor que el que pueda tener una verruga en la cara...



Lo que nos est? pasando ha ocurrido en otros tiempos. Ha habido sociedades enteras que han aceptado y practicado delitos que hoy nos llenan de dolor. La esclavitud es un bot?n de muestra: millares de esclavos han sido vendidos y usados como objetos, han visto humillada su dignidad, han muerto como animales en barcos de transporte. Todo un sistema legal ?regulaba? una estructura de violencia, en la que hasta exist?an normas que, si eran incumplidas, se convert?an en un delito dentro del delito...



Con el aborto pasa algo parecido: en algunos pa?ses ?civilizados? se establecen normas legales, m?dulos de inscripci?n, consultorios. Las leyes dictaminan si el aborto se puede hacer antes o despu?s de los tres primeros meses de embarazo, bajo qu? condiciones, con qu? equipo m?dico. Mientras, detr?s de las s?banas y de los bistur?s esterilizados, se consuma silenciosamente, injustamente, la eliminaci?n de los m?s peque?os miembros de nuestra especie humana...



Pero mil leyes no pueden convertir en derecho (algo recto, algo justo) lo que es un delito. Ni pueden acallar esa voz interior que susurra, a veces que grita, que ese ni?o, que ese hijo, ten?a derecho a vivir.



Es tortura psicol?gica ignorar el sufrimiento de la madre que ha abortado. Es injusticia no permitirle el desahogo de las l?grimas y el consuelo de la verdad. Porque la verdad no est? solamente en declarar su culpa, sino en iniciar su victoria. Si, adem?s, tiene fe, podr? descubrir que Dios no la condena, sino que la comprende y la acoge como nadie puede hacerlo. S?lo Dios es capaz de limpiar las heridas m?s profundas del coraz?n humano.



Tambi?n la sociedad de algunos pa?ses necesita quitarse escamas y descubrir un sistema de muerte y de injusticia que ha sido ?reglamentado?. Es urgente hacerlo cuanto antes, para que nuestros hijos no nos acusen de cobardes ni lleguen a pensar en que fueron ?afortunados?, pues pudieron escapar a un sistema criminal que admiti? la muerte, quiz?, de alguno de sus hermanos...



Los mismos m?dicos necesitan limpiar sus conciencias y construir, como lo han hecho millares de colegas, un mundo de justicia y de salud, donde nadie, aunque tenga defectos gen?ticos graves, pueda ser excluido de la sociedad. La lucha contra la discriminaci?n no termina con la supresi?n del racismo. Hay discriminaci?n cuando ni?os no nacidos, tal vez marcados por alguna enfermedad o defecto gen?tico, o simplemente hijos de familias pobres o de mujeres solteras, son excluidos del mundo de los vivos, precisamente por quienes podr?an ayudarles a un nacimiento digno e higi?nicamente seguro. Hay discriminaci?n cuando una pareja decide abortar al feto porque es ni?o (y querr?an una ni?a), o porque es ni?a (y querr?an un ni?o). Las feministas no pueden callar ante los abortos discriminatorios. Los ?masculinistas? tampoco...



Se habla mucho de ?salud reproductiva?. Por desgracia, detr?s de esa f?rmula muchos defienden un presunto y falso ?derecho al aborto? cuando un embarazo no es querido o no es conveniente. La verdadera ?salud reproductiva? es la que respeta a todos los vivientes. Tambi?n al que no ha nacido. Lo contrario es, simplemente, discriminaci?n e injusticia. Y no la queremos para nadie, aunque s?lo ocupe unos pocos mil?metros en el seno de su madre...



El Padre Fernando Pascual es Doctor en filosof?a por la Universidad Gregoriana (Roma); licenciado en Teolog?a moral y especializado en Bio?tica por el Ateneo Regina Apostolorum (Roma). Ense?a en Roma historia de la filosof?a, filosof?a de la educaci?n y bio?tica. Ha publicado varios libros



ImagenAdopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 0:57  | Aborto
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