Jueves, 30 de noviembre de 2006


CARLOS MOREDA DE LECEA/

La justicia danesa ha rechazado por tercera vez una demanda presentada por siete formaciones isl?micas danesas contra el director y el jefe de Cultura del peri?dico que public? las caricaturas de Mahoma. El juez considera que incluso la vi?eta que representa a Mahoma con una bomba en el turbante no se puede considerar una befa, y niega la intenci?n de ofender a la religi?n mulsumana. El portavoz mulsum?n dijo que la sentencia, impl?citamente, vinculaba a los musulmanes con el terrorismo.

No se puede ejercer la libertad con car?cter ilimitado. Montesquieu dec?a: ?La libertad de uno termina donde empieza la de los dem?s?. Se puede ejercer un derecho a condici?n de respetar los ajenos. La libertad de expresi?n supone que el poder no puede impedir que opines en conciencia; pero no puedes expresarte atentando a la buena fama a la que todos, de entrada, tenemos derecho. No me permiten insultar a quien quiera, difamar, proferir amenazas, o, simplemente, gritar ?fuego! en un teatro lleno de gente.

El respeto a la libertad ajena hace que no expresemos siempre lo que se nos ocurra, pues si la libertad de expresi?n es un derecho, el sentido com?n es un deber que marca los l?mites de esa libertad: depende del contexto, del lugar, del momento, de las consecuencias, es decir, de un da?o constatable o de una injusta denegaci?n de los derechos ajenos.

Una religi?n no es libre de cr?tica; sin embargo, la s?tira sobre la religi?n toca un punto muy sensible para muchas personas. Aqu? la libertad de expresi?n supone que debo respetar unas convicciones en las que tal vez no creo, pero a las que reconozco el derecho a ser respetadas. Igual que nadie puede imponer sus convicciones religiosas, tampoco nadie puede imponer la ausencia de convicciones a quien las tiene.

Vivimos una ?poca de cambios intensos. Si debemos respetar la igualdad de sexos, el derecho de las minor?as con una orientaci?n sexual diferente o la llegada de inmigrantes con costumbres distintas, esta nueva situaci?n exige un gran esfuerzo de responsabilidad social; y, aunque el humor tiene unas licencias en su lenguaje, la informaci?n siempre conlleva una ?tica porque induce a juicios de valor. Las vi?etas de Mahoma, al ser una distorsi?n tendenciosa con aire de objetividad, son reprobables ?ticamente; adem?s, anteponen el af?n de lucro al bien com?n que la prensa debe prestar.

La comprensi?n lleva a ponerse en el lugar del otro. Figuras como Jes?s o Mahoma son, para muchos, sagradas, es decir, sublimes, intocables, que deben respetar incluso los que no creen. Esto no quiere decir que no se pueda escribir contra Mahoma o Jesucristo, pero no es justo confundir al profeta Mahoma con Bin Laden, s?mbolo de la violencia. Cuando los jud?os bombardean Gaza ?imaginemos que apareciese una caricatura en la que Mois?s pilotase un avi?n israel?! As? como Mahoma no es Bin Laden, Mois?s no tiene nada que ver con el presidente israel?. Dibujar a Mahoma como un terrorista f?cilmente supone que, a quien cree en ?l, se le considera como un terrorista. Esa ligereza desprecia las creencias de millones de personas y, sin ese respeto, no es posible la convivencia, surge la discordia y, en lugares de tensi?n, la guerra. Mofarse de los s?mbolos religiosos hace inviable la libertad de expresi?n al convertirla en un fundamentalismo (prohibido prohibir) sin respeto a las convicciones ajenas.

Tal vez puede existir el derecho a poner en el centro de Logro?o un inmenso cartel insultando gravemente a los jud?os o a los negros, pero si alguien lo hiciera, por clamor p?blico lo retirar?an inmediatamente (aunque en Alemania est? penalizado negar el holocausto y escribir esv?sticas); si el cartel tiene matiz cristiano puede no producir el mismo clamor, pero sin duda ofende gravemente a miles de personas (una pel?cula representando a Dios como un var?n senil y a Jes?s como retrasado mental, llev? a Austria e Inglaterra a penalizar filmes que denigran el cristianismo).

El miedo al mal gusto, m?s que a una sentencia penal (tibia en estos temas), nos frena a burlarnos de personas invidentes o de m?nima estatura, o no publicar un dibujo vejatorio contra un deportista de color. El mismo sentido com?n debe llevarnos a respetar las figuras sagradas para grupos religiosos con una moderaci?n o autocensura de la libertad de expresi?n, no por miedo a la reacci?n violenta del censurado (caso musulm?n, pero no cristiano), ni por las posibles consecuencias penales, sino por el respeto a las personas y sus convicciones


ImagenAdopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 8:35  | Dignidad humana
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