Viernes, 15 de diciembre de 2006


Por Pedro Trevijano

Siempre he pensado que en religi?n o en pol?tica el individuo m?s peligroso es el extremista de mi lado, el que me puede dejar en rid?culo ante los dem?s, sensaci?n que sospecho han tenido estos d?as muchos socialistas cuando han le?do el documento titulado 'Constituci?n, laicidad y educaci?n para la ciudadan?a'.

Presentarnos a estas alturas como democr?tica la Constituci?n de 1931, la que ech? de Espa?a a tres mil ciudadanos por ser jesuitas, y discrimin? negativamente a muchos otros, prohibi?ndoles el ejercicio de la ense?anza, la industria y el comercio, por ser religiosos, me parece una broma de mal gusto.

Rechacemos los fundamentalismos monote?stas o religiosos, pero tambi?n los ateos, en especial los marxistas y nacionalsocialistas, que son los que tienen en su debe decenas de millones de muertos en el siglo XX y sepamos distinguir entre Estado aconfesional, que es el de la Constituci?n, laico y laicista, que son realidades diversas.

Reconozco mi ignorancia: no sab?a que el aborto fuese una libertad, cre?a que seg?n nuestra legislaci?n es un delito despenalizado y ni siquiera en todos los casos. Tampoco ten?a ni idea que la ablaci?n fuese una pr?ctica normal en nuestro pa?s hasta la democracia. Y pensaba que entre los derechos humanos estaba el derecho de los padres a escoger qu? tipo de educaci?n quieren para sus hijos, por ejemplo que el matrimonio es un asunto entre un hombre y una mujer, aunque las parejas del mismo sexo puedan tener algunos derechos. L?stima que ninguna revista tenga hoy la c?rcel de papel. Este documento ser?a un dign?simo inquilino.

ImagenAdopci?n espiritual

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