Lunes, 05 de febrero de 2007

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El texto lo public? hace unas semanas The Washington Post (17 de diciembre), pero no ha perdido su actualidad. Se trata del relato de Katrina Clark, una chica de 18 a?os, en el que cuenta su experiencia de hija de un an?nimo donante de esperma ('donante' es un decir: ser?a m?s correcto 'vendedor'). Su madre, "cuando ten?a 32 a?os y preocupada de que nunca se iba a casar y tener una familia", decidi? someterse a fecundaci?n artificial de un donante desconocido. As? naci? Katrina, que forma parte de la primera generaci?n de hijos de padres biol?gicos an?nimos. "Hemos llegado a una edad en la que tenemos algo que decir".

Y lo que tiene que decir es que "muchos de nosotros no aguantamos m?s". Cuando se habla de este tema, afirma, todo el inter?s de centra en los 'padres', que pueden elegir sobre sus propias vidas. "Las receptoras reciben simpat?as por querer tener un hijo. A los donantes se les garantiza el anonimato y la absoluci?n de toda responsabilidad hacia el fruto de su 'donaci?n'. En la medida en que estos adultos est?n contentos, entonces la concepci?n por medio de donaci?n es un ?xito, ?no?". La respuesta es que no. "Los hijos nacidos de esas transacciones tambi?n somos personas"; "no hemos pedimos nacer en esta situaci?n, con estas limitaciones y confusiones"; esos padres y las madres "no piensan en los sentimientos de los hijos que resultar?n de sus acciones".

Buena parte del art?culo trata de c?mo se le hac?a insoportable la ausencia del padre, hasta el punto de sentir envidia por las compa?eras de colegio con padres divorciados: al menos ten?an uno. Al final, encontr? a su padre biol?gico, quien ya esta harto de "todo este tema" de ser el donante del esperma... A pesar de todo, a Katrina le interesa saber c?mo es, conocerlo mejor. "No lo amo y no s? si alg?n d?a le amar?, pero me importan sus cosas".




ImagenAdopci?n espiritual

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