Mi?rcoles, 18 de abril de 2007


Cuando era peque?a so?aba con casarme y tener cuatro hijos y al comprometerme me enter? que al ser operada de apendicitis a los 18 a?os, se me hab?a retirado un ovario por haber sido perforado por varios quistes y que seguramente no podr?a concebir. Pero ante el poder divino y la fe, nada es imposible. Mi novio en aquel momento me alent? y dijo: "los hijos son del Se?or y nosotros tendremos muchos".

Hoy casada y puedo decir que esto es verdad. Mi primer embarazo a los 22 a?os fue muy complicado, con siete amenazas de aborto, todo lo que com?a lo devolv?a, a partir del s?ptimo mes se present? preclancia con cuatro cruces de alb?mina, pas? hinchada y mantuve dieta sin sal hasta el parto. Siendo primeriza, a la alarma de los primeros dolores de cadera fui a la cl?nica, me regresaron, volv? al d?a siguiente y permanec? 24 horas. El m?dico nos alert?, o la mam? o el beb? y mi esposo contest?: los dos. Esperamos a que las contracciones se presentaran, se evit? la ces?rea, y nuestro hijo naci? con casi 5 lbs, faltando unas semanas para completar la gestaci?n, pero sanito.

Han pasado muchos a?os y hemos sido bendecidos, la vida es un don de Dios. Durante los siguientes 23 a?os no he dejado de ver biberones y pa?ales, nuestra peque?a tiene tres y es la d?cima. He tenido tres abortos involuntarios, (s? lo que se siente, un enorme vac?o y profunda tristeza) y un embarazo molar. Ning?n embarazo ha sido igual al otro pero con todos he debido cuidarme de posibles p?rdidas. Con el tercero, me enter? que estaba embarazada porque se me present? una hemorragia (la sangre me chorreaba), gracias a Dios pudo ser controlada y estuve en absoluto reposo por un mes, al t?rmino de ?ste, naci? un beb? sano.

Durante el parto de nuestro s?ptimo hijo, tuve la gracia de contar con la asistencia de un m?dico cristiano[1] que me ayud? y esper? con paciencia siete horas para evitar la ces?rea. La labor de parto fue dif?cil, se present? hemorragia pero qued? muy bien. Y en el ?ltimo embarazo se me rompi? el agua fuente en el sexto mes de gestaci?n y deb? guardar cama sin moverme durante dos semanas y someterme a un tratamiento para madurar los pulmones de la beb?; estuvimos en peligro las dos. Verdaderamente v? la muerte de cerca, pero se cumple la palabra "dar la vida por la vida". Ya con 43 a?os y con el mundo en contra, mi m?dico me someti? a una ces?rea...aqu? quiero detenerme, pues nunca hab?a pasado por una experiencia igual, al comparar, no hay nada como ayudar a nacer al hijo que se lleva en las entra?as, y la mayor sensaci?n de absoluta felicidad al verlo nacer, sentirlo y escucharlo. Pues la ces?rea es traumatizante, primero te inyectan, despu?s te crucifican, luego s?lo escuchas y te imaginas lo que est? sucediendo... en fin, naci? nuestra hija saludable y hermosa y no necesit? el m?dico entubarla ni ning?n otro cuidado especial como se esperaba, s?lo calor durante cuatro horas.

Hoy puedo testimoniar que los hijos son un don de Dios, la vida no nos pertenece, y a m?, gracias a Dios, no me ha pasado nada. La maternidad hace que nosotras las mujeres nos sintamos colaboradoras del plan de Dios en perfecta armon?a, todo por amor y con amor, pues nunca har? nada por evitar tenerlos, y hoy por hoy soy testigo de que Dios existe y que es nuestro Padre, que nos sostiene y da en abundancia.

MONICA CALDER?N DE VANEGAS
Guayaquil - Ecuador

ImagenAdopci?n espiritual

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