Mi?rcoles, 02 de mayo de 2007

Yo abort? en M?xico: perd? el sentido de mi vida; ya no sonre?a



Por Luis Losada Pescador

?Yo siempre vine de colegios cat?licos y estaba a favor de la vida; pensaba que a m? no me pasar?a y que si as? fuera, tendr?a a mi hijo o lo dar?a en adopci?n; pero cuando lleg? ese momento de afrontar el problema, me dio mucho miedo?. As? comienza Lupita ?nombre ficticio- el escalofriante relato del drama de su aborto provocado.

La historia siempre es muy similar. Primera estaci?n: ?nervios y l?grimas? para comunicarle al padre la noticia. Segunda estaci?n: el padre hace mutis por el foro: ?yo ya tengo mi vida hecha as? que a ver qu? vas a hacer?. En este caso, el novio era ?medico?. Abandon? su juramento hipocr?tico y condujo a Lupita a uno de esos ?matarifes? que ?te quitan el problema? a base de pastillas ilegales.

Tercera estaci?n: ?sangrado impresionante con pellejos?. O sea, aborto. Y por supuesto, lloros y angustias. ?Me qued? rezando pidiendo por el alma de mi beb? y que me perdonara?. Ella se queda destrozada: ?despertaba por las noches viendo la cara de ese doctor que me hizo el trabajo, ten?a pesadillas?. ?l afirma que ?la vida contin?a?.

Y contin?a. S?lo que diferente. Cuarta estaci?n. ?Mi vida cambi?; me daba miedo salir cuando oscurec?a; ya no encontraba sentido a mi vida y ya no sonre?a?, se?ala Lupita. Y es que abortar es relativamente f?cil. Lo dif?cil es sobrellevar el despu?s. ?Nadie te dice lo que vendr? despu?s ni c?mo se te marchita la vida?. Porque el aborto no es el final de un problema, sino el comienzo de una pesadilla que probablemente acompa?e a la frustrada madre de por vida. ?El recuerdo de una culpabilidad que te acompa?ar? siempre?, lamenta Lupita.

Quinta estaci?n: el autoperd?n. ?Yo s? que mi beb? ya me perdon?; lo dif?cil es lograr el perd?n de uno mismo y el superar a?o tras a?o los aniversarios o fechas que te recuerdan este acontecimiento?, llora Lupita. Estremecedor. Y lo peor: paradigm?tico. La literatura cient?fica as? lo constata. Seg?n un estudio de la Universidad de Carolina del Norte publicado en 2003 en la Obstet Gynecol Survey, el aborto provocado aumenta los riesgos de alteraciones en el estado de ?nimo (depresi?n y autolesi?n), enmarcadas en el s?ndrome post-aborto.



Adem?s, se eleva en un 30% las que padecen un s?ndrome de estr?s generalizado, seg?n un estudio de Jesse R. Cougle publicado en Journal of Anxiety Disorders en 2005. Y tambi?n se ha demostrado graves alternaciones en el sue?o en la gran mayor?a de las mujeres que han abortado, seg?n public? la revista Sleep en 2005.



Por otra parte, seg?n una reciente investigaci?n de la Universidad de Hong Kong, aproximadamente un tercio de las mujeres del estudio que han abortado sufre a corto plazo una inhibici?n y un deterioro en el deseo y el placer sexual. Incluso un 17% se ve?a menos atractiva despu?s de un aborto provocado. A todo eso hay que a?adir las consecuencias f?sicas. Las inmediatas: desgarros cervicales, perforaci?n uterina, sangrado y persistencia de restos del embri?n dentro del ?tero. Las complicaciones tard?as son las adherencias o sinequias uterinas, las cicatrices e incompetencia cervical, que producen parto prematuro y riego de p?rdida aumentada del siguiente hijo.

No. El aborto no es progreso. Porque una vez que el ?vulo ha sido fecundado, la madre puede elegir entre ser madre de un hijo o de un hijo muerto. Pretende acabar con un ?problema? y es precisamente la causa de todo un cuadro psiqui?trico. Se aborta por peligro para la salud psico-social de la madre, para no quebrar su ?trayectoria vital? y se termina rompiendo su vida en medio de la desesperaci?n, la ansiedad, el estr?s y la depresi?n. ?Es esto lo que desea Armando Tonathiu Gonz?lez y su bancada del PRD? ?Apoyar?n esta insensatez los muchachos del PRI?

A este cronista le consta la presi?n ejercida por Naciones Unidas, ONGs internacionales y la Uni?n Europea para legalizar el aborto en Nicaragua. ?Ser? el DF un caso diferente? ?Ceder? su soberan?a a terceros? Es la hora de la verdad. Y de la vida.




ImagenAdopci?n espiritual

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