Jueves, 10 de mayo de 2007


Por el Dr. Bernard N. Nathanson



?ramos un grupo cuyo ?nico prop?sito era conseguir una ley que permitiera el aborto en EE.UU.. Ejerc?amos presi?n sobre los miembros del Congreso y las c?maras legislativas de los Estados para lograr que se derogasen las leyes que prohib?an el aborto. Fui uno de los fundadores de la organizaci?n m?s importante que "vend?a" el aborto al pueblo estadounidense.

En 1968, cuando organizamos el movimiento, se calcula que menos del 1% de la poblaci?n era partidario en EE.UU.. del aborto a petici?n. Nuestro presupuesto era de $7,500 anuales, pero para 1982 se aproximaba ya al mill?n de d?lares.

Voy a explicarles c?mo planteamos el tema para convencer al resto de la poblaci?n estadounidense para que aceptasen el aborto. Las t?cticas que voy a explicar son ciertas y adem?s son las mismas que se han empleado y se est?n empleando en otros pa?ses. Nos sirvieron de base dos grandes mentiras: la falsificaci?n de estad?sticas y encuestas que dec?amos haber hecho, y la elecci?n de una v?ctima, para achacarle el mal de que en EE.UU.. no se aprobara el aborto. Esa v?ctima fue la Iglesia Cat?lica, o mejor dicho, su jerarqu?a de obispos y cardenales.

La falsificaci?n de estad?sticas

Se trata de una t?ctica importante. Nosotros dec?amos en 1968 que en EE.UU.. se practicaban un mill?n de abortos clandestinos, cuando sab?amos que eran alrededor de los cien mil, pero esta cifra no nos serv?a y la multiplicamos por diez para llamar la atenci?n. Tambi?n repet?amos constantemente que las muertes maternas por aborto clandestino se aproximaban a las diez mil cuando sab?amos que no eran m?s de 200, pero esta cifra resultaba demasiado peque?a para la propaganda. Esta t?ctica del enga?o si se repite mucho, acaba por ser aceptada como si fuera verdad. Nos lanzamos a la conquista de los medios de comunicaci?n social, de los grupos universitarios, sobre todo de las feministas. Ellos escuchaban todo lo que dec?amos, incluidas las mentiras, y luego las divulgaban por los medios de comunicaci?n social, base de la propaganda.

Es important?simo que ustedes se preocupen por los medios de comunicaci?n social. Si en Espa?a estos medios no est?n dispuestos a decir la verdad, se encontrar?n con la misma situaci?n que nosotros creamos en EE.UU..

Tambi?n invent?bamos nuestras propias encuestas. Dec?amos, por ejemplo, que hab?amos hecho una encuesta y que el 25% de la poblaci?n era partidaria del aborto y tres meses m?s tarde dec?amos que el 50%, y as? sucesivamente. Los estadounidenses se lo cre?an y como deseaban estar a la moda, formar parte de la mayor?a y que no les llamaran "atrasados", se un?an a los "avanzados".

M?s tarde hicimos verdaderas encuestas y pudimos comprobar que poco a poco los resultados se iban aproximando a lo que hab?amos inventado. Por eso sean muy cautelosos ante las encuestas que se hagan sobre el aborto; porque suelen ser inventadas, pero tienen la virtud incluso de convencer a magistrados y legisladores, pues ellos, como cualquier otra persona, leen la prensa, escuchan la radio, y siempre se les queda algo.

La jerarqu?a cat?lica elegida como v?ctima

Una de las t?cticas m?s eficaces que utilizamos en aquella ?poca fue la que llamamos "etiqueta cat?lica". Esto es importante para ustedes, porque su pa?s es mayoritariamente cat?lico.

En 1966 la guerra de Vietnam no era popular. Pero la Iglesia Cat?lica la apoyaba en EE.UU.. Entonces escogimos como v?ctima a la Iglesia Cat?lica y tratamos de relacionarla con otros movimientos "reaccionarios", incluyendo el movimiento antiabortista. Con esto pusimos a todos los j?venes y a las iglesias protestantes, que siempre hab?an mirado con recelo a la Iglesia Cat?lica, en contra de ?sta. Conseguimos inculcarles a la gente la idea de que la Iglesia Cat?lica era la culpable de que no se aprobara la ley del aborto.

Como era importante no crear antagonismos entre los propios estadounidenses de distintas creencias, aislamos a la jerarqu?a - obispos y cardenales - como a los "malos". A los cat?licos que rechazaban el aborto se les acusaba de estar "embrujados" por la jerarqu?a, y a los que lo aceptaban se les consideraba "modernos", "progresistas", "liberales" y m?s "iluminados". Puedo asegurarles que el problema del aborto no es un problema de tipo confesional. La Iglesia Cat?lica no es la ?nica religi?n o instituci?n que est? en contra del aborto. Yo no pertenezco a ninguna religi?n y en cambio les estoy hablando contra el aborto. Pero esta t?ctica fue tan eficaz que todav?a hoy se emplea en otros pa?ses.

Otra t?ctica que empleamos con la Iglesia Cat?lica fue acusar a sus sacerdotes, cuando tomaban parte en debates p?blicos contra el aborto, de "meterse en pol?tica" y de que ello era "anticonstitucional". El p?blico se lo crey? f?cilmente aunque la falacia del argumento est? clara.

Dirig? a partir de 1971 la cl?nica m?s grande del mundo

Se trataba del Centro de Salud Sexual (CRANCH), situado al este de Nueva York. Ten?a 10 quir?fanos y 35 m?dicos a mis ?rdenes. Cuando me hice cargo de la cl?nica todo estaba sucio y en las peores condiciones sanitarias. Los m?dicos no se lavaban las manos de un aborto a otro. Algunos abortos, inclusive, era practicados por las enfermeras o por simples auxiliares. Consegu? modificar todo aquello y transformar la cl?nica en un "modelo" de su g?nero.

Practic?bamos 120 abortos diarios, inclusive los domingos, y s?lo el d?a de Navidad no trabaj?bamos. Como Jefe de Departamento, tengo que confesar que se practicaron 60,000 abortos bajo mis ?rdenes y unos 5,000 fueron hechos personalmente por m?.

Recuerdo que en una fiesta que organizamos, algunas esposas de los m?dicos me contaron que sus maridos sufr?an por las noches de pesadillas, y gritando hablaban de sangre y cuerpos destrozados de ni?os. Otros beb?an demasiado y algunos usaban drogas. Algunos de ellos tuvieron que someterse a tratamiento psiqui?trico. Muchas enfermeras se volvieron alcoh?licas y otras abandonaron la cl?nica llorando. Fue para m? una experiencia sin precedentes.

En septiembre de 1972 present? mi dimisi?n porque ya hab?a conseguido mi objetivo, que era poner en marcha la cl?nica. En aquella ?poca, lo digo sinceramente, no dej? la cl?nica porque estuviera contra el aborto; la dej? porque ten?a otros compromisos que cumplir. Fui nombrado Director del Servicio de Obstetricia del Hospital de San Lucas de Nueva York y empec? a establecer el servicio de Fetolog?a. Estudiando el feto en el interior del ?tero materno, pude comprobar que es un ser humano con todas sus caracter?sticas y que deben reconoc?rsele todos los privilegios y ventajas de que disfruta cualquier ciudadano en la sociedad.

Del estudio del feto vivo en el interior del ?tero saqu? esta conclusi?n

Quiz?s alguno piense que antes de mis estudios deb?a saber, como m?dico y adem?s como ginec?logo, que el concebido es un ser humano. Efectivamente s? lo sab?a, pero no lo hab?a comprobado yo mismo cient?ficamente. Los nuevos sistemas de exploraci?n nos ayudan a conocer con mayor exactitud su naturaleza humana y a no considerarlo como un simple trozo de carne. Hoy, con t?cnicas modernas, se pueden tratar en el interior del ?tero muchas enfermedades, incluso hasta se practican 50 clases distintas de intervenciones quir?rgicas. Son estos argumentos cient?ficos los que han cambiado mi modo de pensar. F?jense: si el concebido es un paciente al que se le puede tratar, entonces es una persona, y si es una persona, tiene derecho a la vida y a que nosotros procuremos conservarla.

Los casos de violaci?n, subnormalidad y el estado de salud de la madre

La violaci?n es una situaci?n muy dolorosa. Afortunadamente son pocas las violaciones de las cuales surge un embarazo. Pero aun en ese caso, la violaci?n, que es un acto de violencia terrible, no puede ir seguida de otro no menos terrible como lo es la destrucci?n de un ser vivo. Por lo tanto, tratar de borrar una horrible violencia con otra tambi?n horrible no parece l?gico; es sencillamente absurdo, y en realidad lo que hace es aumentar el trauma de la mujer al destruir una vida inocente, porque esa vida tiene un valor en s? misma aunque haya sido creada en circunstancias espantosas, circunstancias que nunca podr?n justificar su destrucci?n. Muchos de los que estamos aqu? fuimos concebidos en circunstancias que no fueron las ideales, tal vez sin amor, sin calor humano, pero eso no nos cambia en absoluto ni nos estigmatiza. Por lo tanto, recurrir al aborto en caso de violaci?n es algo il?gico e inhumano.

El caso de que la vida de la madre peligre de continuar su embarazo, hoy, con los avances de la medicina, pr?cticamente no existe. Por lo tanto, el argumento es enga?oso, porque sencillamente no es cierto.

Finalmente voy a considerar el aborto cuando el feto nacer? con defectos. Es ?ste un tema muy delicado porque significa que aspiramos a que la sociedad est? formada por personas f?sicamente perfectas, y sin temor a equivocarme puedo asegurar que en esta sala no hay una sola persona que sea f?sicamente perfecta. Es peligros?simo aceptar este principio porque desembocar?a en un holocausto.

Voy a contarles una an?cdota. Cuando estuve con mi esposa en Nueva Zelandia almorzamos un d?a con Sir William Liley, que es el fet?logo m?s importante del mundo, y nos cont? que hab?an tenido cuatro hijos que ya eran mayores, y al quedar solo el matrimonio adoptaron un ni?o mong?lico. Me dijo que este hijo adoptivo les hab?a proporcionado m?s satisfacciones que cualquiera de los otros cuatro hijos.

Puedo asegurarles que si esta clase de ley se aprueba se abusar? de ella y se utilizar? para justificar el aborto en todos los casos. Esto es lo que ha ocurrido en el Canad?. Los m?dicos, sencillamente ponen un sello en las solicitudes de aborto y todo el mundo se r?e de ellas y de la ley. Pienso que cuando se permite el aborto, se permite un acto de violencia mortal, un acto deliberado de destrucci?n y por lo tanto un crimen. Puedo asegurarles que si se sigue el camino sangriento del aborto, los tres Jinetes del Apocalipsis que son la delincuencia, la droga y la eutanasia no tardar?n en seguirle, como est? sucediendo en EE.UU..

Quisiera terminar con estas palabras: Como cient?fico, no es que crea; es que s? que la vida empieza en el momento de la concepci?n y debe ser inviolable. Y si no salimos victoriosos y olvidamos nuestra completa dedicaci?n a esta causa tan importante, la historia nunca nos lo perdonar?.

Nota: El presente texto es un fragmento de una conferencia del Dr. Bernard N. Nathanson ante el Colegio M?dico de Madrid, el 5 de noviembre de 1982, publicada por la revista "Fuerza Nueva". El Dr. Nathanson fue uno de los m?s importantes promotores del aborto en su pa?s (EE.UU..) y miembro fundador de la Asociaci?n Nacional para la Derogaci?n de las Leyes que proh?ben el Aborto o NARAL (National Association for the Repeal of Abortion Laws). El Dr. Nathanson fue bautizado en la Iglesia Cat?lica durante la Vigilia Pascual de 1996. Su dram?tica conversi?n de proabortista a pro vida, de ateo en creyente y de creyente a cat?lico, la narra ?l mismo en su autobiograf?a, recientemente publicada en ingl?s y titulada "The Hand of God" ("La mano de Dios"). Este fascinante libro no s?lo narra la maravillosa obra de Dios en la vida de este hombre, sino tambi?n nos descubre, en boca del propio autor, las insidiosas t?cticas del movimiento proabortista en forma m?s detallada y completa que en este folleto. Todo defensor de la vida debe tener esta valiosa informaci?n. Adquiera "The Hand of God" por s?lo $24.95 mas costos de env?o, as? como otros materiales en defensa de la vida y la familia dirigi?ndose a Vida Humana Internacional

FUENTE: "Yo practiqu? cinco mil abortos", conferencia pronunciada por el Dr. Bernard Nathanson en el Colegio M?dico de Madrid el 5 de noviembre de 1982, publicada por la revista Fuerza Nueva. El Dr. Nathanson fue uno de los m?s importantes propugnadores del aborto en los Estados Unidos y miembro fundador de la Asociaci?n Nacional para la Derogaci?n de las Leyes que Prohiben el Aborto o NARAL (National Association for the Repeal of Abortion Laws). Hoy en d?a el Dr. Nathanson es un conferencista pro vida convertido al catolicismo.

Testimonios de ex empleadas de cl?nicas de aborto en EE.UU.

>Judith Fetrow: "Los voluntarios de la PPFA, los escoltas [de las mujeres que entran a la cl?nica de aborto] y los empleados han recibido instrucciones de no hablar con los cristianos pro vida. Les han dicho esto porque demasiados empleados y voluntarios han o?do la verdad y se han arrepentido."

>Marian Johnston-Loehner: "Un d?a alguien me di? un libro escrito por la Dra. Jean Garton, "Who Broke the Baby?" Ese libro tom? todos los eufemismos que yo hab?a estado usando durante a?os, cuando abogaba por la 'opci?n', y los destruy? uno por uno. Yo le?a un poco cada noche y lloraba y lloraba, y creo que la ?ltima noche que lo le? la represa entera se derrumb?, y vinieron las l?grimas, y me arrepent?. De veras que me dol?a todo lo que hab?a hecho, de veras estaba arrepentida de haberle quitado la vida a un ni?o inocente, porque hasta entonces, a?n despu?s que naci? mi hijo, y a?n despu?s que naci? mi hija, todav?a yo no estaba dispuesta a admitir que un ni?o es un ser humano desde el momento de la concepci?n. Yo ced?a siempre ante las mentiras."

>Dina Madsen: "Estaba juntando los pedazos de los beb?s y ayud?ndo al m?dico. Hab?an disminu?do los chistes y el sarcasmo que o? todo el tiempo que estuve all? [en la cl?nica de aborto]. Estaba cambiando hasta el punto de que odiaba estar all?, odiaba ir a trabajar, tener que estar en el mismo sal?n con ese abortista y con esas mujeres. Quer?a correr y gritar, odiaba hacerlo."

>Joy Davis: "Cuando yo estaba en la industria del aborto empec? a tener pesadillas y a sentir sentimientos de culpas porque lo que estaba haciendo estaba mal. Entonces fu? donde un amigo que era abortero. El no trabajaba conmigo, pero trabajaba en una cl?nica cercana. Yo fu? y le cont? acerca de todas las cosas que sent?a, sobre las pesadillas y el sentimiento de culpabilidad. El me dijo que entend?a bien, porque ?l tambi?n ten?a pesadillas y tambi?n sent?a una tremenda cantidad de culpa."

"Hace catorce a?os me ofrecieron empleo en una cl?nica de abortos en Birmingham, Estado de Alabama. Consider? la oferta, pens? que era muy buena y que estar?a ayudando a las mujeres luchando por una causa muy buena, as? que acept? ese puesto. Despu?s de poco tiempo de estar trabajando all? me di cuenta de que no est?bamos all? para ayudar a las mujeres. Ten?amos un negocio, una organizaci?n para ganar dinero.

"Las condiciones de la cl?nica donde yo trabaj? eran muy, pero muy pobres. No ten?amos equipo para mantener la vida. Nuestra gente no estaba bien entrenada. La mayor?a no ten?a antecedentes m?dicos. Los m?dicos rotaban y nunca ten?amos el mismo doctor.

"Conoc? a un doctor en la cl?nica, de nombre Tommy Tucker, quien me dijo un d?a que ?l quer?a abrir su propia cl?nica. Me dijo que quer?a hacer bien las cosas. Quer?a tener empleados en la cl?nica que estuvieran bien entrenados y calificados. Quer?a usar anestesia general y traer anestesistas, para que las mujeres no sufrieran, porque en la cl?nica en donde trabaj?bamos sufr?an mucho.

"Yo pens? que ser?a una idea maravillosa y acept? su oferta. As? que llegu? a ser directora regional de seis cl?nicas de aborto en los Estados de Mississippi y Alabama. Ten?amos el mejor equipo. Ten?amos gente bien entrenada y eficiente. Les ment?amos a las mujeres, pero eso era algo que ten?amos que hacer para ganar dinero. Pero ve?amos s?lo pocas mujeres cada d?a, porque no quer?amos apurarlas como al ganado. Quer?amos tomarnos el tiempo y darles la clase de atenci?n m?dica que ellas necesitaban.

"Despu?s de pocos meses, su avaricia se impuso. A ?l le parec?a que no ganaba suficiente dinero, de modo que despidi? a los anestesistas, porque ganaban mucho dinero. Despu?s de pocos meses de observar c?mo anestesiaban a las pacientes, empezamos nosotras mismas a anestesiarlas sin tener idea de lo que est?bamos haciendo. S?lo sab?amos lo que hab?amos visto hacer, de modo que empezamos a hacerlo nosotras.

"Entonces nuestras enfermeras que trabajaban en el cuarto de recuperaci?n fueron despedidas; despu?s nuestro t?cnico de laboratorio, y as? sucesivamente.

"Comenc? a entrevistar gente que no ten?a conocimientos m?dicos en absoluto, tray?ndolos para hacer el trabajo de anestesistas, de t?cnicos en laboratorio, de enfermeras y hasta de m?dicos. De manera que traje gente de la calle, sin conocimientos m?dicos y los entren?.

"Ve?amos aproximadamente 10 mujeres por d?a en las cl?nicas, pero eso no era suficiente. Empezamos a ver tantas como pod?amos admitir en cada cl?nica. Pero para ?l no hab?a aerol?nea lo suficientemente r?pida o eficiente que lo pudiera llevar a todas estas cl?nicas. De modo que me entren? para ser m?dico. Yo nunca hab?a estado, ni un solo d?a, en una escuela de medicina. S?lo hab?a recibido entrenamiento como t?cnico de ultrasonido. Ten?a antecedentes comerciales, pero no sab?a nada de medicina, excepto lo que durante a?os hab?a visto hacer a los m?dicos.

"Entonces comenc? a hacer abortos. Empec? a hacer cirug?a, Norplants, criocirug?a, Papanicolau, ex?menes p?lvicos. Hac?a todo lo que ?l hac?a. Y estaba orgullosa porque cre?a que lo hac?a mejor que ?l. Todos los empleados dec?an: 'Necesita ver a la Dra. Davis hoy', porque pensaban que era mejor m?dico que ?l. Yo nunca tuve problemas con las pacientes. No hice hospitalizar a ninguna mujer, y ?l las hac?a hospitalizar casi todos los meses en condiciones cr?ticas: histerectom?as, tejidos retenidos. Todo lo que pod?a salir mal con sus pacientes suced?a.

"Yo cre?a que todo andaba bien, porque no ten?a esos problemas. Me tom? mi tiempo y les di mucho amor a las pacientes. Yo estaba arriesg?ndoles la vida a ellas con mucha negligencia. De las miles y miles de pacientes que vimos no pude recordar ni un solo nombre ni una sola cara, porque para m? eran s?lo un n?mero. Yo me refer?a a ellas seg?n cuanto hab?an pagado. 'Oh, ese es un caso de cuatrocientos d?lares, ese es un caso de cinco mil d?lares'. No las ve?a como personas, s?lo como un n?mero.

"Entonces un d?a una jovencita vino a nosotros para un aborto tard?o en el segundo trimestre. Nosotros termin?bamos los embarazos a?n casi llegando al final de la gestaci?n. ?l [el Dr. Tucker] vino y le practic? el aborto y dej? el sal?n apenas termin?. Ella estaba bajo anestesia general que le di? una persona no calificada.

"Yo la llev? al sal?n de recuperaci?n. Estuve con ella e hice todo lo posible para que estuviera estable, pero comenz? a sangrar bastante y yo no pod?a impedirlo. De modo que corr? donde el m?dico y le ped? ayuda: 'est? sangrando y yo no s? que hacer'. ?l dijo: 'll?vela al sal?n de examen, exam?nela, averig?e por qu? est? sangrando y detenga la hemorragia. As? de simple, yo estoy ocupado'.

"Yo hice lo que sab?a hacer, pero ella segu?a sangrando. Llam? una ambulancia para ir al hospital y cuando ?l lo supo se enfad? mucho y cancel? la ambulancia. Me dijo: 'Yo soy el m?dico aqu? y yo tomo las decisiones. No puedo enviar a la paciente al hospital en esas condiciones, me colgar?an. Ahora, trate de estabilizarla'.

"Pero ya hab?a sangre por todas partes. Sal?a como de un grifo de agua y no pod?a detenerla. Le ped? al doctor el favor de ayudarme: 'Si no me ayuda, va a morirse'. ?l respondi?: 'Bueno, llame a la ambulancia. Tengo que tomar un avi?n'. Y se fue. Entonces llam? a la ambulancia, que lleg? a los veinte minutos, y durante ese tiempo me di cuenta de que yo no era m?dico, y me asust? tanto de que me pusieran en esa posici?n y de que yo me hubiera dejado poner en ella, de tratar de salvar una vida, sin saber como hacerlo.

"La otra cosa que me vino a la mente fue que ese m?dico era mi h?roe. ?l hab?a logrado que yo llegara a ganar aproximadamente cien mil d?lares al a?o. Pero en ese momento vi lo que ?l era. Era un cobarde, se hab?a ido cuando la paciente lo necesitaba. A ella la llevaron al hospital y yo me alegr? de que se hubiera ido, porque estar?a con m?dicos que podr?an encargarse de sus problemas y porque me hab?an librado de esa responsabilidad, hasta que me llamaron del hospital y me dijeron que hab?a muerto.

"Entonces empec? a tener pesadillas y cada vez que cerraba los ojos pod?a verle la cara. Me sent? tan culpable por ella, ten?a rabia de que el hombre que yo hab?a admirado fuera tan negligente, y eso casi me destruy?.

"Despu?s el consejo m?dico pidi? sus informes. ?l di? un paso m?s y los cambi? para dar la apariencia de que ?l no era tan negligente como lo era. Me di? los informes originales de su historia m?dica y me dijo que fuera al s?tano a quemarlos, me dijo que no pod?amos ir al juzgado as?, porque nos colgar?an. ten?amos que ocultar lo que pas?. Me dijo que quemara los informes inmediatamente, pero yo no pude hacerlo. Tom? los informes y los puse en mi papelera, porque sab?a que yo no podr?a mentir para favorecerlo en este caso. No pod?a ocultar m?s lo que ?l hizo.

"De modo que fui al consejo m?dico, al abogado del distrito. All? entregu? toda la informaci?n acerca de la negligencia que hab?amos hecho. Yo confes? haber practicado medicina sin licencia y suministr? la evidencia de ello. Me dijeron que ellos quer?an que yo continuara siendo empleada de ?l, pues quer?an seguir recopilando informaci?n para ellos. Me dijeron que ten?an ante ellos un caso claro de homicidio por negligencia, pero quer?an m?s. Todo esto continu? pero no hac?an nada al respecto.

"Un d?a el Dr. Tucker regres? al Estado de Alabama, donde yo estaba; hab?a estado trabajando en el Estado de Mississippi. Me dijo que hab?a tenido dificultades en Mississippi y que yo tendr?a que ir all?, porque hab?a problemas y yo tendr?a que calmar a los empleados. Y ?qu? paso? Me dijo: 'Bueno, una joven vino para un aborto. Yo cre?a que ella ten?a 18 semanas de embarazo; pero result? estar m?s cerca del final del embarazo. Insert? la laminaria. Ella di? a luz y tuvo un beb? vivo y saludable'. 'Entonces que hizo usted?' ?l respondi?: '?Qu? pod?a hacer yo? Mat? al beb?'. Y dijo que todos los empleados estaban muy exaltados, de modo que yo deb?a ir a ocuparme de eso.

"Yo tom? un avi?n y fui a Mississippi, pero antes de tomar el avi?n, llam? al abogado del distrito y le cont? lo que hab?a sucedido. Antes de que yo pudiera llegar a la cl?nica, ?l hab?a estado interrogando a los empleados. El caso fue al gran jurado, pero no pudieron probar que hab?a matado a ese beb?, porque no ten?an al beb?. El beb? desapareci?, y no pudieron probar nada. De modo que el caso no sigui? aunque los empleados testificaron que s? sucedi?. A?n as? no pudieron probar el caso.

"Volv? al consejo m?dico de Alabama y pregunt?: '?Por qu? no hacen ustedes nada? ?Por qu? no han hecho algo acerca de la muerte de esa ni?a?' Me dijeron que el aborto era un tema pol?tico caliente y no quer?an tocarlo en realidad. Los medios de comunicaci?n consiguieron esta informaci?n y forzaron a los consejos m?dicos a actuar contra el m?dico. ?l ya no ten?a negocios en Misissipi y Alabama. Le hab?an suspendido la licencia. El Departamento de Salud le cerr? todas sus cl?nicas, y ya no pod?a hacer da?o a nadie m?s.

"Vea usted, el aborto se ha puesto tan malo, y la avaricia por el aborto se ha puesto tan mala, que ya no les importan las mujeres. Ciertamente no les importa el beb?, pero ahora las mujeres se est?n muriendo."

>Joan Appleton: "...en las cl?nicas independientes no hay personal m?dico aparte del m?dico que hace el aborto...Los m?dicos que empleamos eran m?s que todo principiantes que estaban empezando su pr?ctica privada y hac?an abortos para ganar lo suficiente con el fin de hacer prosperar su propia pr?ctica, o eran m?dicos que no ganaban mucho y trabajaban en abortuarios para pagar su seguro de mala pr?ctica, que era muy alto para ginec?logos y obstetras."

"Me gustaba aconsejarle a una mujer dici?ndole: 'Bueno, no queremos que usted tenga que pasar por este procedimiento otra vez; queremos que empiece a tomar p?ldoras anticonceptivas. Le vamos a dar su primer paquete gratis, porque las compa??as farmac?uticas nos las dieron gratis'. Es un buen negocio que podamos distribuir un paquete gratis, escribir una receta con p?ldoras para 5 meses...todos sacan provecho.

"En cambio, las organizaciones como la PPFA y las industrias del aborto no eran est?pidas. Ellas sab?an que cuanto m?s peque?as fuesen las dosis de estr?genos en esas p?ldoras, m?s probabilidades ten?an de fallar. Pero no hab?a que preocuparse, porque podr?amos traerla [a la clienta] para otro aborto. De modo que usaban p?ldoras que ten?an porcentajes de fracaso como del 30%...Y no olvid?bamos decirles que si ten?an una gripe o un resfriado, ?bamos a darle antibi?ticos, entonces la reacci?n qu?mica entre la p?ldora anticonceptiva y el antibi?tico hace inefectiva la acci?n anticonceptiva, de modo que ten?amos otro 20% que tendr?a que regresar.

"Luego ?bamos a las escuelas a ense?ar c?mo tener relaciones sexuales 'sin riesgos', porque [dec?amos]: 'Nos preocupamos por ustedes, nos preocupamos por las mujeres'. De modo que lo que hacen hoy en d?a [los que est?n en la industria del aborto] es ir a las escuelas a decirles: 'Ni?os, sabemos que ustedes van a tener relaciones sexuales; queremos que entiendan que nosotros lo entendemos y que eso est? bien. Tambi?n eso quiere decir que dos, tres o cuatro de ustedes van a morir, pero si usan nuestros preservativos, y si usan nuestros m?todos anticonceptivos, y si tienen relaciones sexuales sin riesgo, s?lo tres o cinco de ustedes se morir?n. El resto de ustedes vivir?n. Oh, claro que un 30% contraer?n una enfermedad, pero nosotros nos encargaremos de eso, amigos'.

"Una de las cosas que continuaba molest?ndome a?n durante el tiempo en que fui la principal enfermera de la cl?nica, era una mujer que ten?a un gran trauma emocional y para quien la decisi?n [de practicarse el aborto] era muy dif?cil...'Pero, si era una cosa tan natural, si era lo correcto, ?por qu? era tan dif?cil?' Yo ten?a que preguntarme eso todo el tiempo. Tambi?n me preguntaba: 'Si yo aconsej? tan bien a estas mujeres y ellas estaban tan seguras de su decisi?n, ?por qu? segu?an volviendo a m? ahora, meses y a?os despu?s, convertidas en una ruina desde el punto de vista psicol?gico?'

"Nosotras, las que est?bamos en el movimiento 'pro opci?n' y en la industria del aborto, neg?bamos la existencia del s?ndrome postaborto. Sin embargo, es real y cuando las mujeres regresaban no pod?amos negar su existencia. Adem?s, su n?mero sigue en aumento.

"Yo tambi?n hab?a visto un aborto por medio del sonograma. Fue en el primer trimestre, la ?ltima parte del primer trimestre o probablemente el segundo trimestre. No me acuerdo cu?l era el problema espec?ficamente, pero quer?amos hacer el aborto bajo control sonogr?fico para asegurarnos de que hab?amos sacado todo el beb?, o seg?n la terminolog?a, quer?amos asegurarnos de que ten?amos 'el embarazo completo'. Yo manejaba el ultrasonido mientras el m?dico hac?a el procedimiento y yo lo dirig?a mientras observaba la pantalla. V? que el beb? se retiraba, abr?a la boca. Yo hab?a visto 'El grito silencioso' ('The Silent Sream') [video que muestra un aborto] varias veces, pero no me afect?. Para m? era solamente una propaganda pro vida m?s. Pero yo no pod?a negar lo que v? en la pantalla. Despu?s de ese procedimiento yo estaba temblando, pero me las arregl? para continuar durante el d?a."

"Mi jefe en la oficina me dijo que hay un crematorio en ese cuarto, y el crematorio es grande, como los de las funerarias, y yo no pude pasar por alto esa m?quina m?s tiempo. Ol?a mucho cuando encend?an ese horno de gas. Y la cosa m?s horrible era que ol?amos a esos beb?s quem?ndose, porque yo estaba al otro lado de la esquina."

"Cada vez que ella ven?a a que le practicaran un aborto o una dilataci?n y extracci?n [un m?todo de aborto], lo anot?bamos en su historia cl?nica. Algunas de estas historias estaban llenas por ambos lados por m?ltiples abortos. Y alg?n m?dico las miraba y bromeaba: 'Si se apura, puede venir otra vez antes de Navidad'. ?Un tipo como ?ste realmente se preocupa por las mujeres? No lo creo."

>Dina Madsen: "No se requer?a de ning?n conocimiento m?dico para el puesto, s?lo se necesitaba estar de acuerdo con el aborto.

"Yo estaba viendo a los beb?s como algo que se pod?a desechar. Yo no los consideraba importantes. Yo no apreciaba mi propia vida, por consiguiente, ?c?mo podr?a valorar la vida de ning?n otro? Y si estas mujeres eran tan est?pidas de quedar embarazadas, entonces era culpa suya. As? pensaba yo, y as? pensaba la mayor?a del personal.

"Algunas de las directoras con quienes trabaj? hab?an tenido ocho o nueve abortos, y [sin embargo] ?ramos las mismas personas que las despreci?bamos a ellas porque ven?an a que les volvieran a practicar abortos.

"De todas las mujeres con las cuales trabaj?, yo dir?a que la mitad de ellas se hab?an practicado abortos y repetidas veces, y nunca dejaban que ninguno de esos sujetos [los m?dicos de la cl?nica] las tocaran por ning?n motivo. Y sin embargo todos los d?as les dec?an a otras mujeres que ellos eran unos m?dicos maravillosos, que no les iban a hacer ning?n da?o, que eran los mejores en su campo, que ?l era muy simp?tico, etc. Y a veces las mujeres preguntaban: '?Se han practicado ustedes alg?n aborto?' Y ellas respond?an: 'S?, pero no me lo hizo ?l'.

"Debo admitir, sin embargo, que no les ten?a mucha l?stima [a las mujeres que ven?an a practicarse el aborto]. Mi manera de pensar era: 'Bueno, usted se meti? en este problema, de modo que aguante'.

"Cuando llamaba una mujer yo la hac?a sentir como si eso era lo que ella hab?a escogido, y que la ?bamos a apoyar en su decisi?n, porque las mujeres buscan a alguien que apoye su decisi?n.

>Luhra Tivis: "Una mujer llam? y dijo: 'Estoy llamando por mi hija; quiero saber c?mo se hace el procedimiento'. Y a?adi?: '?Ha tenido usted un beb? vivo?' Esta pregunta me sacudi?, porque yo no hab?a ni siquiera pensado en eso. De modo que le pregunt? a mi supervisora Elana: '?De qu? est? hablando?' Y Elana me dijo: 'Resp?ndele que no hemos tenido ning?n nacimiento vivo en esta cl?nica'. Desde entonces he averiguado que era mentira.

FUENTE: Tomado del video "Abortion, The Inside Story" de la organizaci?n pro vida "The Pro-Life Action League" ("La Liga de Acci?n por la Vida"), 1995. Traducido, doblado y distribuido por Vida Humana Internacional.




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Testimonio de un ex abortero hispano en EE.UU.

>Dr. Jos? Mar?a Arrunategui: "Yo practicaba abortos durante el primer trimestre del embarazo... Pero hubo un caso de un aborto que yo le estaba practicando a una paciente de aproximadamente 10 a 13 semanas de embarazo. Y despu?s de dilatarle la c?rvix le estaba retirando los tejidos y uno de los pedazos de tejidos cay? al piso y la enfermera me dijo: "Doctor, creo que eso es... ?Es eso una mano?" Al principio yo no v? la mano. Pero luego me acerqu? m?s para mirar y efectivamente, hab?a una manita que parec?a estar suplicando: "Por favor". M?s tarde esa manita me hizo admitir que era culpable. En aquel momento yo s?lo hab?a visto un pu?ado de tejidos, pero luego, al profundizar en mi relaci?n con Cristo, me d? cuenta de que era una mano bellamente dise?ada."

FUENTE: Tomado del programa "Speak Up for Life" ("Habla Abiertamente a Favor de la Vida"), documental transmitido el 18 de enero de 1997 por EWTN, la cadena de televisi?n de la Madre Ang?lica, en Alabama, EE.UU. Testimonio del Dr. Jos? Mar?a Arrunategui, de origen peruano.


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Testimonio de una ex-abortera de EE.UU.

Les dije a los miembros de mi iglesia que yo hab?a matado a mi propio beb?. Cre? que ellos nunca podr?an perdonarme. En mi mente el aborto era un pecado imperdonable.

Al terminar de hablar, fu? recibida con amor - s?, con perd?n - en los brazos de las personas que con amor me sacaron de la industria del aborto y ahora est?n dispuestas a amarme vi?ndome con los ojos de un Dios lleno de amor y de perd?n. No pod?a creerlo, llor? incontrolablemente.

En ese momento, por medio de la aceptaci?n de Su pueblo, Dios me purific? con Su amor - Su amor incondicional. Esa noche supe que la sangre de Jesucristo derramada por m? en la cruz me cubri? completamente y a todos mis pecados. Ahora ya no era la "Dama Escarlata", cubierta con la sangre de m?s de 35,000 ni?os abortados, ni a?n con la sangre de mi propio hijo. La Dama Escarlata estaba ya cubierta con la sangre de Cristo.

FUENTE: Testimonio de Carol Everett en la revista Celebrate Life (marzo-abril de 1996). Carol Everett, ex abortera y ex due?a de cl?nicas de aborto, es hoy la presidenta de "Life Network" ("Red a favor de la Vida") y autora del libro "Scarlet Lady".


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Testimonio de un ex-abortero de Hungr?a

Soy un doctor, ex-abortero, creo que el ?nico aqu? entre nosotros, ahora convertido y a favor de la vida. Soy secretario de la organizaci?n Obstetras por la Vida en Hungr?a. Tratamos de fomentar una verdadera libertad de conciencia para nuestros colegas, y de establecer departamentos de obstetricia y ginecolog?a en nuestro pa?s donde no se lleven a cabo abortos.

Ahora reconozco c?mo las diab?licas fuerzas antivida trabajaron a trav?s de mis actividades. Yo mataba porque mi conciencia estaba muerta. Siento tener que decir, que hubo un per?odo en mi vida, durante el cual yo cre?a que se pod?a ser buen cat?lico y abortero al mismo tiempo. ?C?mo es posible? Hace a?os me fu? a confesar, despu?s de 20 a?os de estar alejado de los sacramentos, y el sacerdote me pregunt? si ser?a despedido de mi trabajo en caso de negarme a hacer abortos. Le dije que s?, entonces me di? la absoluci?n en el nombre de Dios y no dijo m?s.

Continu? llevando a cabo abortos por un tiempo cuando en otra ocasi?n me volv? a confesar, justamente la noche de Navidad, y encontr? un buen sacerdote, que Dios lo bendiga. Me dijo clara y firmemente que yo estaba viviendo en estado de excomuni?n. Sin esta amorosa intervenci?n de Dios yo nunca hubiera dejado de matar.

?A qu? me refiero? Al secularismo que existe en Hungr?a, a la necesidad de ser enteramente fiel a las ense?anzas que da la Iglesia para formar una verdadera conciencia, a la fidelidad del clero y del laico. Cualquier desacuerdo en este asunto resultar? en una falsa conciencia, en una visi?n distorsionada a trav?s de la cual nunca reconoceremos lo que es incorrecto, lo que es pecado. Por lo tanto, trat? de formar mi opini?n acerca de lo que significa ser pro vida, como m?dico y como creyente.

La vida de cada ser humano individual comienza en el momento de la fertilizaci?n, y contin?a, en su realidad f?sica, hasta su muerte natural. La vida humana es procreada para amar y ser amada, la vida significa amor. Por lo tanto, ser pro vida significa llevar a cabo actividades que promuevan el respeto absoluto por la vida, dici?ndole no a toda tecnolog?a reproductora y contraceptiva cuyo prop?sito es destruir la vida humana, al aborto, a la experimentaci?n fetal y del embri?n, y a la eutanasia. Ser pro vida es aclararle a todos que la sexualidad y la fertilidad son maravillosos regalos de Dios, que son inseparables y que ?nicamente puestos al servicio de la vida y el amor, pueden equiparar la verdadera naturaleza del hombre, que consiste de alma y cuerpo. Debemos practicar la castidad antes del matrimonio, la fidelidad y la planificaci?n natural de la familia en el matrimonio [cuando tengan motivos serios para espaciar los nacimientos].

A su vez ser pro vida significa denunciar las filosof?as y tendencias que son enga?osas y llevan a nuestros pobres vecinos hacia un camino de muerte, egocentrismo y humanismo secular. En otras palabras: la mentalidad consumista acerca de la vida y el amor, est? basada en un falso concepto del hombre, lo cual es obra del Padre de las Mentiras.

Las actividades que se derivan de este doble prop?sito se deben llevar a cabo en todas las profesiones: la pol?tica, las legistaturas, la educaci?n, la medicina, organizadas todas de la manera m?s profesional. Pero el prop?sito fundamental de todas las actividades, es prestar una ayuda amorosa y efectiva a cualquier persona que est? sufriendo, como el "Buen Samaritano", porque Pro vida quiere decir pro amor. Y ser verdaderamente pro amor quiere decir ser pro Dios. Ustedes los dirigentes pro vida aqu? presentes pertenecen al grupo de los buenos samaritanos, de aquellos que corrieron a Jerusal?n a alertar al pueblo, para que se organizaran y protegieran a la ciudad de los salteadores. Todos ustedes son esa clase de personas: pro vida, pro amor, pro Dios.

Gracias por su ejemplo tan alentador y de incalculable valor. Gracias a la Iglesia por ense?ar la verdad. Gracias a Dios por todos ustedes.

FUENTE: Texto de la presentaci?n del Dr. Andr?s Sz?r?nyi (dirigente del movimiento pro vida de Hungr?a), durante el V?rtice pro vida Mundial en Roma, que tuvo lugar del 14 al 16 de noviembre de 1991.



ImagenAdopci?n espiritual

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