Mi?rcoles, 16 de mayo de 2007



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El principal yacimiento no explotado de capital social y capital humano de este pa?s es la capacidad educadora de padres y madres. De ellos depende, por una parte, la formaci?n de los hijos en valores y virtudes que ser?n b?sicas para su desempe?o ulterior, tanto para su realizaci?n personal como para su utilidad social. Esto es una evidencia incuestionable.

Pero, adem?s, los padres en su misi?n educadora, realizan otra segunda funci?n conectada directamente con la mayor o menor capacidad de aprendizaje de sus hijos cuando inicien el proceso escolar: la dedicaci?n de padres y madres en tiempo y en forma adecuado, es esencial para el aprendizaje cognitivo de los ni?os.

Quien tenga inter?s en este aspecto podemos recomendarle la publicaci?n m?s reciente: ?El tiempo con los hijos y la actividad laboral de los padres? editado por el Servicio de Estudios de ?La Caixa?

La fuente primigenia de capital social, que despu?s las redes sociales amplifican o destruyen, es la paternidad y maternidad educadora.

Sin descendencia y sin capacidad de educar no hay posibilidad de generar el suficiente capital social. Por otra parte el capital humano est? en funci?n de todo aquel proceso de formaci?n y ense?anza.

La mejor tarea para la prosperidad y el bienestar de este pa?s ser?a proporcionar a padres y madres los conocimientos, condiciones laborales, y medios necesarios, para que pudieran perfeccionar al m?ximo y aplicar esa funci?n educativa.

Ninguna inversi?n p?blica a medio y largo plazo ser?a m?s rentable que ?sta, y ninguna presentar?a una mejor relaci?n y tasa de retorno.

Cap?tulo a parte merece el papel de la madre, que por razones obvias, es la principal figura educadora por su proximidad necesaria al hijo en los primeros a?os de vida. Precisamente aquellos que se?alan la impronta profunda de muchas de las capacidades futuras, y en la que pr?cticamente el ni?o no recibe, o lo hace en escasa medida, formaci?n de naturaleza escolar.

En este sentido es absurdo ocultar que existe un conflicto evidente entre actividad laboral femenina, tasa de natalidad y capacidad educativa. El problema radica en que mientras es f?cil medir los beneficios econ?micos que genera el trabajo de la mujer fuera de casa, en forma de salarios, resulta muy complejo, y a largo plazo, conocer las consecuencias negativas sobre la descendencia y la formaci?n.

A pesar de ello, en Espa?a poseemos ya suficientes a?os de bagaje sobre lo que representa nuestro declive demogr?fico y fracaso educativo, que no guarda relaci?n ni con nuestro nivel de renta, presupuesto para la ense?anza y formaci?n de nuestro profesorado. Los ?ndices son mucho peores de lo que nos corresponder?a.

La explicaci?n de todo ello hay que buscarla en ese desplazamiento r?pido y masivo de la mujer hacia el mercado laboral.

Obviamente de este enunciado no se debe deducir que la mujer deje de trabajar pero s? otras dos cosas: primera, aportar much?simos m?s medios para que la madre pueda combinar vida laboral y su funci?n educadora, no solo en su beneficio sino por el inter?s de todos.

Segunda, debe dejar de verse mal y de castigar a la mujer que por atender a sus hijos se encuentra en la necesidad y la vocaci?n de dejar de trabajar, porque su funci?n es valios?sima.




ImagenAdopci?n espiritual

Publicado por Galsuinda @ 22:38  | Derecho a educaci?n
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