S?bado, 16 de junio de 2007



Beb?s que no llegan al kilo de peso, a los que les faltan semanas de gestaci?n y que ya est?n en el mundo. Padres que sufren junto a sus ni?os, que dar?an la vida por ellos. Ni?os que se van al cielo antes de haber podido conocer sus casas. Y otros muchos, la mayor?a, que se salvan y que visitan, ya de mayores, la unidad de neonatolog?a donde lucharon sin tregua para salvarlos. All?, Dios est? presente en cada incubadora, y trabaja a trav?s de las manos de m?dicos y enfermeras dedicados en cuerpo y alma a los m?s peque?os del hospital. Los ni?os, con un inmenso instinto de supervivencia, se aferran a la vida y dan lecciones a los adultos de c?mo superar la adversidad

?Son supervivientes natos. Aqu? no hacemos milagros. Gran parte del milagro es obra del propio ni?o?, dice Roc?o Rodr?guez de la Torre, supervisora de enfermeras en el Servicio de Neonatolog?a del madrile?o hospital de La Paz, posiblemente el m?s prestigioso de Espa?a en este terreno. Roc?o lleva toda una vida entre incubadoras. No cambiar?a su trabajo por nada del mundo, aunque hay d?as que se le parte el coraz?n. Muchos ni?os salen adelante, pero hay otros con todo tipo de patolog?as y malformaciones que se sabe, desde el principio, que no saldr?n adelante. Cuidar a esos ni?os es duro, pero a?n m?s duro es ocuparse de unos padres destrozados. ?Aprendemos un poquito de psicolog?a cada d?a?, dice esta enfermera, mientras explica que, aqu?, el trato con los padres es casi de familiar a familiar: ?Los padres pasan muchas horas con los ni?os?
Bego?a y Vicente tienen un ni?o precioso de cinco a?os. Se llama ?lvaro. Cuando naci?, a las 20 semanas de gestaci?n, a casi 4 meses del final del embarazo, cab?a en la palma de una mano. Al mes, ya hab?a tenido un derrame cerebral, una operaci?n a coraz?n abierto y algunas complicaciones m?s. Hoy, aunque le ha quedado una peque?a secuela en un pie, es un ni?o despierto, guapo, listo y sonriente que tiene a todos embelesados. Pero fueron momentos muy duros. Bego?a recuerda que lo ?nico que ped?a al Se?or era que todo lo que estaba pasando ?lvaro, lo sufriera ella, para que no tuviera que sufrirlo ?l. Es uno de los muchos ejemplos de los milagros que se producen en este ?rea del hospital, muchos d?as demasiado dura, pero casi siempre reconfortante. El hospital se convierte, para estos padres, en su nueva casa, y el personal sanitario pasa a ser su nueva familia. ?En cada cambio de turno -explica Roc?o-, no s?lo nos contamos c?mo est? cada ni?o, sino todos, el entorno, las familias?. Hace mucho que aqu? los ni?os dejaron de ser ?el paciente de la incubadora X?. Ahora llaman a cada uno por su nombre. Del aura cient?fica y as?ptica que rodeaba los nidos de antes se ha pasado a hacer de estos servicios lo m?s parecido a un hogar, tanto para los padres como para los reci?n nacidos.
?Es precioso cuando, a?os despu?s, los ni?os te vienen a ver con sus padres. ?C?mo no te va a compensar si cinco a?os despu?s se acuerdan de ti??, cuenta Roc?o, que est? muy agradecida por la oportunidad que le ha dado la vida de cuidar a los neonatos. ?Yo vivo en un pueblo, y hay muchos ni?os que han pasado por aqu?. Es un gusto verles correr, o que se te acerquen sus padres que a?n est?n agradecidos?. Sabe que es imprescindible hacerse una peque?a coraza para salir adelante. No se puede implicar en cada caso m?s all? de lo razonable, porque no aguantar?a emocionalmente. Muchos ni?os no salen adelante. Pero, despu?s de m?s de 20 a?os de profesi?n, se le sigue partiendo el coraz?n. ?Y eso que esta unidad -a?ade- es mucho m?s llevadera que cualquiera del hospital infantil. Aqu?, por lo menos, los ni?os no preguntan, no te hablan, no se cuestionan por qu? est?n enfermos. Eso es mucho m?s duro?.
Entre cunitas, goteros y mil aparatos complicad?simos, una madre, Marisa, sostiene entre sus brazos a un reci?n nacido, Diego. El padre, Marcelino, tiene a otro que se llama como ?l, y una enfermera sujeta al tercer beb?, una ni?a, Luc?a. Hace diez d?as tuvieron trillizos y, a pesar de que est?n sanos -uno tiene un peque?o soplo en el coraz?n que, probablemente, se curar? solo-, han tenido que pasar por la incubadora porque nacieron muy peque?os. Los padres pasan d?as enteros pegados a sus hijos.
?Hace ya tiempo que se comprendi? que no ten?a sentido tener a los ni?os apartados de sus padres?, explica Roc?o, que recuerda un tiempo anterior en el que, por aislar a los reci?n nacidos de cualquier posible infecci?n, se les imped?a estar con sus padres. Pero hace ya mucho que se dieron cuenta de que el cari?o es la mejor medicina. Por eso, los padres est?n en su casa, entran y salen cuando quieren, y mantienen contacto f?sico con los beb?s.
De hecho, en el hospital de La Paz funciona un sistema de alta precoz que est? resultando muy eficaz. ?Antes no se daba el alta hasta que el ni?o no superaba los 2,200 kg., pero nos dimos cuenta de que hab?a ni?os que estaban sanos aunque estuvieran por debajo de ese peso. Lo ?nico que necesitaban -explica Roc?o- eran los cuidados que cualquier padre pod?a facilitarles desde casa?. Muy pocos ni?os han tenido que regresar al hospital por un ingreso despu?s de ser dados de alta. Los m?dicos analizan la situaci?n social de los padres para constatar que, efectivamente, el ni?o estar? bien cuidado en casa. Una enfermera del servicio visita a cada familia. Y el beb?, que antes crec?a entre tubos, luces, pitidos y el llanto de sus compa?eros de sala, ahora crece feliz en brazos de sus padres, en su casa, con su acogedora cuna y unos padres que le dedican las 24 horas del d?a.
?No siempre es posible el alta precoz -explica Roc?o-. Hay situaciones muy dif?ciles, otros ni?os en casa, padres que se ven obligados a trabajar... En este hospital da a luz un porcentaje muy alto de inmigrantes, y a veces viven la maternidad de forma diferente?. A veces, las menos, a los padres les cuesta mucho llegar a aceptar la situaci?n en la que se encuentran sus hijos. Puede ocurrir que, en un primer momento, parezca que incluso los rechazan, que no quieren tocarlos, acercarse a ellos, pero se les acaba pasando. El permitir a los padres estar todo el tiempo con los ni?os ha ayudado mucho. El doctor Jes?s P?rez Rodr?guez, jefe de secci?n del servicio de neonatos, explica que ?se lleg? a la conclusi?n de que, a los padres, estar separados de los ni?os, les generaba un trauma, una tremenda sensaci?n de fracaso en la paternidad. Por eso, ahora no s?lo se autoriza, sino que se promueve que los ni?os est?n con los padres, que tengan contacto f?sico con ellos, que las madres les den el pecho si se puede...? Este m?dico sabe que, para trabajar en esta unidad, hace falta tener una sensibilidad especial, porque ?hay que estar pendiente de los pacientes, pero hay que estar a?n m?s pendiente de los padres?.
Mar?a Solano Altaba

Todos los cuidados son pocos
El hospital de La Paz, que tiene un servicio puntero en atenci?n a prematuros -ni?os que nacen antes de la semana 37 de gestaci?n-, cuenta con 81 incubadoras distribuidas en la Unidad de Cuidados Intensivos, la de Vigilancia Intensiva, la de Cuidados Intermedios y la de Transici?n. Cada vez reciben a m?s ni?os porque, como explican desde el hospital, ?en los ?ltimos a?os se ha producido un incremento del n?mero de reci?n nacidos prematuros, por m?ltiples factores, como la generalizaci?n de t?cnicas de reproducci?n asistida, la maternidad tard?a, el estr?s durante el embarazo o las modernas t?cnicas de diagn?stico intrauterino?. Las estad?sticas indican que un 10% de los ni?os no completan su gestaci?n, es decir, unos 30.000 beb?s al a?o, de los cuales, m?s de 1.000 son atendidos en La Paz.
Las cifras de supervivencia invitan al optimismo, y se han alcanzado ?ndices de supervivencia impensables hace unas d?cadas. En prematuros de menos de kilo y medio, el ?ndice de supervivencia alcanza el 80%. No s?lo la tecnolog?a ha ayudado en este terreno; se ha demostrado la importancia de las caricias de los padres, su participaci?n en los cuidados. ?Se ha comprobado -explican en el hospital- que los ni?os que reciben m?s afecto y que tienen mayor contacto f?sico con sus padres evolucionan mejor. Por eso se fomenta el contacto piel con piel, al que se llama m?todo canguro, y que se conoci? por la falta de incubadoras en el hospital San Juan de Dios, en Bogot?. Los m?dicos pensaron que, si los ni?os iban a sus casas para que sus madres los tuvieran en el regazo, no perder?an calor y estar?an en un ambiente m?s seguro. Los resultados fueron sorprendentes: baj? la mortalidad y ganaron peso m?s r?pidamente que los beb?s que estaban en incubadora?. Las posteriores investigaciones han demostrado que el ni?o no s?lo engorda m?s deprisa, sino que su maduraci?n neurol?gica tambi?n recibe un impulso, y estos ni?os son capaces de luchar mejor contra las infecciones.


Bautizos de urgencia
?Siempre se les ofrece a los padres la posibilidad de bautizar a los ni?os, en especial, cuando vemos que el pron?stico no es bueno -explica do?a Roc?o Rodr?guez de la Torre, supervisora de enfermeras en el Servicio de Neonatolog?a del hospital de La Paz, en Madrid-. Y suelen quererlo. A veces, es un m?dico o una enfermera, en el propio paritorio, el que da el agua de socorro -un bautizo de urgencia que puede llevar a cabo cualquier persona si hay peligro de muerte; posteriormente, se completa el rito del sacramento-?.


El momento m?s doloroso
No todos se salvan. Son momentos enormemente dolorosos, en especial para los padres, que ven c?mo sus ni?os se van hacia la Casa del Padre, antes incluso de haber podido conocer la suya propia. Do?a Roc?o Rodr?guez explica que, en esos casos, cuando se sabe que no se puede hacer m?s y que al ni?o le queda poco tiempo, lo que se suele hacer es sacarlo de la incubadora y entregarlo a los padres para que muera en sus brazos. Roc?o sabe que es imposible no emocionarse ante esas situaciones, ?pero me planteo c?mo es m?s ?til Roc?o, sintiendo y sufriendo, o intentando mantener el control?.


Decisiones ?ticas de urgencia
?En una unidad de neonatolog?a son frecuentes los dilemas morales. Hay ni?os con tremendas malformaciones, o con lesiones cerebrales muy graves. Es dif?cil decidir si se debe seguir adelante. Los casos se discuten dentro del equipo para tomar las decisiones que parezcan mejores para el paciente. Despu?s se le plantean a los padres de modo que las entiendan y, si es posible, que las compartan. No queremos transmitir a los padres la sensaci?n de que son ellos solos los que tienen que tomar todas las decisiones, es demasiada responsabilidad. Unos aceptan las propuestas, otros nunca, otros piden llevar a cabo decisiones que no parecen las m?s adecuadas. Hay que darles tiempo a que piensen, a que pidan una segunda opci?n. Nosotros mismos solemos decirles, si vemos que lo necesitan, que podemos llamar a un sacerdote?. El doctor Jes?s P?rez Rodr?guez, jefe de secci?n del servicio de neonatos del hospital La Paz, en Madrid, despu?s de 34 a?os de experiencia, sabe que ?cuesta mucho admitir que no se puede seguir haciendo m?s?. 5

ImagenAdopci?n espiritual

Tags: prematuros

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