Jueves, 20 de septiembre de 2007



Tiene todos los s?ntomas del stress post-aborto: depresi?n, sentimiento de culpa e inapetencia por la vida. ?Su ?nica ilusi?n? Que su testimonio ayude a otras madres a seguir adelante con su embarazo.

Aplaude a los m?dicos navarros que practican la objeci?n de conciencia y censura a los pol?ticos que ?desconocen el desgarro que supone un aborto para una mujer?

Por Luis Losada Pescador

La llamaremos Rosario para preservar su intimidad. En 1995 queda embarazada de su actual marido, un hombre separado, 12 a?os mayor que ella, y con hijos de su anterior pareja. ?Mi marido no lo acept? y sus hijos tampoco; me presionaron para que abortara y lamentablemente, lo hice?, se?ala a ALBA. Ten?a entonces 38 a?os y estaba sola. Nadie la apoy?. Ni sus amigas, ni su hermana mayor: ?Rosario, tienes que ir a Barcelona?

Acudi? al centro Tutor M?dica de Barcelona. ?Me entrevistaron durante dos minutos, yo estaba muy nerviosa porque en el fondo no quer?a hacerlo?. ?Y qu? pas?? ?Me preguntaron si estaba segura y yo les dije que s?. ?Por qu?? ?Estaba muy enamorada del que poco despu?s fue mi marido; no quer?a perderle?. Por supuesto, Rosario no encajaba en ninguno de los tres supuestos despenalizadores contemplados en la Ley. Su cuadro de angustia y nerviosismo recomendaba todo menos el aborto. Pero el negocio es el negocio.

Tras el trago, Rosario vive un infierno latente. Pero su meta era conquistar a los hijos de su marido y afianzar la relaci?n de pareja y familiar. Sufr?a en silencio, recordaba al hijo que nunca lleg? a ver, pero la ilusi?n por su proyecto vital ahogaba el grito silencioso de lo m?s profundo. Su marido, m?s fr?o, le dec?a que ?hab?a que pasar p?gina?, que ten?an que mirar hacia el futuro. ?A lo hecho, pecho?.

Rosario tuvo ?xito en sus objetivos. La relaci?n con su marido fue satisfactoria y consigui? ganarse a los hijos de su marido, lleg?ndolos a considerar casi suyos. Todo iba razonablemente bien hasta que 12 a?os despu?s de su aborto acompa?a a un familiar a Barcelona a hacerse una ?reducci?n embrionaria?. Se hab?a implantado 3 embriones por inseminaci?n artificial y resultaron los tres viables. ?Ella no quer?a tener hijos de golpe y adem?s ten?a miedo de las posibles complicaciones que pudiera tener?. As? que Rosario acompa?a a su familiar a la cl?nica Dexeus de Barcelona.

Y es aqu? cuando su angustia interior aflora de manera salvaje. ?Vi la ecograf?a, era la misma que la de mi hijo; mi hijo ten?a cuatro meses, su coraz?n lat?a perfectamente, estaba todo bien?, se?ala entre l?grimas. Desde entonces, Rosario vive un absoluto infierno. No se perdona ?haber matado? a su propio hijo. ?Fue muy grave lo que hice?, se?ala evidenciando un sentimiento de culpa desgarrador. Fue entonces cuando Rosario vio en televisi?n el testimonio de otra mujer que hab?a abortado y el tel?fono 900 500 505 de la Asociaci?n de V?ctimas del Aborto que ofrece apoyo jur?dico, social y psicol?gico a las mujeres que han pasado por un aborto. ?Me han apoyado mucho?.

A?n as?, Rosario tiene ahora pesadillas por las noches. Sue?a con el hijo que no vio la luz. Duerme mal, tiene depresiones y acude regularmente al psiquiatra. ?Tengo en lo material lo que cualquier persona desear?a tener, pero no tengo ilusi?n por nada; algunas veces desear?a morirme para terminar de una vez con este dolor?, apunta entre sollozos. Su vida de pareja est? casi rota. Ha estado a punto de separarse en varias ocasiones. Su marido sufre al verla sufrir. La relaci?n con los hijos de su marido est? seriamente deteriorada. ?No puedo ver a quien me forz? a tomar esa decisi?n; s? que debo de superarlo, pero sencillamente no puedo?.

Testimonio reparador

?Su ?nica ilusi?n? Que su testimonio sirva para que otras madres puedan seguir adelante con su embarazo. Es la ?exigencia de reparaci?n? a la que se refiere la psiquiatra navarra Carmina G?mez-Lav?n. Por eso Rosario acude a los medios a dar su testimonio y colabora con la Asociaci?n Navarra en Defensa de la Vida. Quiere testimoniar las secuelas ps?quicas que puede dejar el aborto en una mujer a?n despu?s de tanto tiempo.

Desde luego si hubiera moviola, no lo volver?a a repetir. ?Es lo peor que le puede pasar a una mujer en su vida?, concluye. Por eso aplaude a los m?dicos navarros que han planteado la objeci?n de conciencia al aborto. ?Si un m?dico supiera lo que sufre una mujer cuando aborta, estoy segura que no lo har?a?. As? que Rosario cree que si los m?dicos quieren preservar la salud f?sica y ps?quica de la mujer, ?deben objetar en conciencia y no practicar abortos?.

Rosario tampoco se olvida de los diputados forales que estos d?as deber?n debatir una proposici?n del Partido Socialista de Navarra para defender el ?derecho? de las navarras a abortar en la comunidad foral. ?Hay que proteger a la mujer de algo tan da?ino como es el aborto; lo social y progresista es ayudar a las embarazadas y no favorecer a las empresas de abortos?, concluye.

La fe me ayuda a seguir adelante

Rosario fue educada en un colegio de monjas en donde estuvo interna. Nunca ha dejado de ser creyente, aunque s? practicante. Ahora se aferra a la fe para seguir adelante. ?Le pido a Dios fuerzas para sobrellevar este sufrimiento?. Desde luego, saberse perdonada por Dios es un alivio espiritual, pero siempre psicol?gico. Antes hay que personarse uno mismo. Adem?s, Rosario sale al paso de quienes piensan que el sentimiento de culpa existe s?lo en las mujeres creyentes. ?No, eso no tiene nada que ver, siento culpa porque he matado a mi hijo y eso seguro que les ocurre a todas las mujeres?.

Autor: Luis Losada Pescador
Publicado en: Semanario Alba


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Tags: Objeción, testimonios

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