Domingo, 30 de septiembre de 2007



No me expulses, madre, de tu seno,
No me niegues, madre, tu alimento.
Con angustia clamo, de dolor lleno:
Eres, madre, mi ?nico sustento.

Deja que mi cuerpo sea capaz de alimentarse,
Deja que mi vida tenga fuerza;
Dame tu sangre, no la permitas derramarse,
No seques la fuente do mi vida est? inmersa.

?No imaginas que aun peque?o e inerme
Tambi?n yo tengo en mi ser un alma,
Que yo tambi?n pierdo la calma
Ante la aterradora idea de mi muerte?

Comprende que, adem?s de vivir, ?oh madre!,
Yo pretendo al hablar de esto a ti salvarte.
Pues, ?acaso no has pensado que, al causar mi muerte
Responder?s de m? ante el Eterno Padre?

Yo no hab?a pedido, madre, ser formado,
Fue Dios quien me puso en tu seno;
Es, por tanto, divina propiedad mi ser creado
Y ni t? tienes derecho a destruir mi sue?o.

Pon tu suave mano en tu redondo seno
Y sentir?s mi coraz?n latir contento;
S?lo as? podr?s saber que tambi?n yo siento
La risa, el llanto el estar sereno.

Si llegan a tu vida las penas a raudales
Y no se calman a pesar de tus desvelos,
?Por qu? mi vida te provoca miedo,
Si colmar?s conmigo tus ansias maternales?

Si niega conocerme el que es mi padre,
No te angusties ni intentes destrozarme;
No te importe que la gente te rechace:
?Tienes a Dios y a m? para amarte!

Este jir?n de carne que parezco
En tus manos est? sublimarlo en lo eterno,
Si permites que en el agua y el Esp?ritu Bueno,
Renazca y me convierta, de Dios, en vivo templo.

Autor: Juan Ram?n Bail?n Hern?ndez
(Franciscano Seglar, m?dico cirujano)






Aborto

Tags: poemas

Publicado por Galsuinda @ 9:38
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