S?bado, 20 de octubre de 2007


Dra. Gloria Heffernan

Luego de ser tratadas como objetos durante siglos, se nos confiere hoy a las mujeres el m?ximo insulto mec?nico como si fuera un derecho constitucional. La extra?a compulsi?n hacia el aborto es en realidad la quintaescencia de la explotaci?n de la mujer por hombres inmaduros, incapaces de interpretar o controlar su propia sexualidad.


Los ?Playboy? del Oeste Americano y los ?adolescentes? autoritarios del mundo socialista sacrifican a sus mujeres para poder preservar su sue?o de libertad libidinal. Es la mujer quien debe someterse a cirug?a una y otra vez para asegurar este sue?o. El macho cobarde se niega a asumir responsabilidad por su comportamiento sexual.


No es sorprendente que la Fundaci?n Playboy compita con la Fundaci?n Rockefeller para promover el concepto del aborto sin trabas. La soluci?n del hombre rico se ha convertido en la soluci?n del hombre infantil, y han desaparecido los ?ltimos vestigios de la responsabilidad y la buena fe.


Es la mujer quien ha sida intencionalmente enga?ada por la profesi?n m?dica, que est? dominada por los hombres, la cual la induce a ver el aborto simplemente como un m?todo anticonceptivo ligeramente pospuesto. Se encubren las serias consecuencias f?sicas y ps?quicas con esta decepci?n ego?sta a pesar de una multitud de literatura m?dica contraria en Estados Unidos y en el extranjero. Es una desgracia nacional que el American College of Obstetrics & Gynecology (Asociaci?n M?dica de Ginec?logos y Obstetras de EE.UU.) no est? al frente de la batalla contra el aborto sin limites. No se les previene a las mujeres sobre las hemorragias despu?s del aborto, las infecciones, la esterilidad resultante, los beb?s prematuros y pre?eces ect?picas subsecuentes, as? como la perforaci?n de los intestinos y del ?tero, y las secuelas ps?quicas de culpabilidad y depresi?n. Un estudio sueco reciente realizado por el Dr. Darj y otros informan que la tasa de infecci?n documentada en los abortos legales oscila entre el 6% y el 13% (en Suecia). Dichas infecciones pueden causar embarazos ect?picos, esterilidad, dolencias p?lvicas cr?nicas, des?rdenes menstruales y a?n la muerte.


En un estudio llevado a cabo en Nueva York se demostr? inequ?vocamente que aquellas mujeres que abortaron su primer hijo tienen de 3 a 4 veces m?s propensidad a experimentar abortos espont?neos en el futuro que aquellas que no han abortado. La complicaci?n m?s frecuente que se ha observado es el aborto incompleto: 40% de los abortos analizados tanto en evacuaciones uterinas tempranas como en procedimientos de curetaje por succi?n. En Australia se ha documentado que m?s de 75% de las mujeres en quienes se ha forzado la dilataci?n de la c?rvix para inducir el aborto o evacuar los restos del mismo han experimentado complicaciones posteriores que han ocasionado incompetencia cervical y/o abortos espont?neos subsecuentes.


Ya en 1971 el Dr. J. A. Stallworthy delat? la conspiraci?n de silencio sobre los efectos secundarios del aborto, en la Publicaci?n M?dica Brit?nica ?Lancet?. Muchos a?os m?s tarde tal conspiraci?n a?n continua, pues el Centro Nacional de Control de las Enfermedades (ubicado en Atlanta) permite que los aborteros llenen sus propios informes sobre complicaciones ulteriores.?Por supuesto que ellos reportan muy baja tasa de mortalidad para el aborto, pues no tienen ning?n m?todo v?lido de recolecci?n de informaci?n sobre mortalidad y morbilidad posteriores, y rara vez vuelven a ver a las mujeres que las experimentan! Las cl?nicas de aborto y los profesores de obstetricia y ginecolog?a ignoran la m?s m?nima adherencia al concepto de consentimiento informado. La aceptaci?n ininterrumpida por parte de la profesi?n m?dica con respecto al aborto en el segundo y tercer semestre por medio de t?cnicas qu?micas y de desmembraci?n quir?rgica, es una desgracia, un manch?n indeleble en la historia de la Medicina Americana que no se podr? limpiar jam?s.


La mayor tragedia, sin embargo, yace en el hecho de que los m?dicos hayan renunciado a su c?digo de ?tica profesional, para convertirse en meros t?cnicos sociales, racionalizando su posici?n con l?gubres clich?s que niegan su propia conciencia para adaptarse a imperativos sociol?gicos ambiguos.


La responsabilidad tradicional de la obstetricia hacia los pacientes ha sido invalidada por los abortistas a pesar de que la m?dula misma de toda la pr?ctica m?dico-cient?fica reciente transfiere las artes de curaci?n al ni?o en el ?tero, tal como se ejercen en cualquier otro paciente. Ahora en cambio encontramos a los t?cnicos m?dicos reclamando ?rganos y cuerpos de ni?os abortados para experimentaci?n humana. ?Algunos de ellos estaban a?n vivos! ?Que horribles ecos se escuchan del holocausto que ocurriera anteriormente en este siglo!


El aspecto m?s alarmante del fen?meno del aborto es que constituye una confirmaci?n constante de la violencia de nuestra cultura. La comercializaci?n de la violencia en nuestro arte, la m?sica y la industria del entretenimiento, se traduce as? en una mini violencia en el campo de la medicina. Los derechos del ni?o nonato tan asiduamente desarrollados en otras ?reas de la ley, tales como la ley de la herencia, de la propiedad, y de lesi?n corporal, son ignorados sin m?s justificaci?n que clich?s legal?sticos sobre los derechos de las mujeres y vagos conceptos de si se desea o no tener ni?os.


?Qu? podemos esperar de una sociedad que racionaliza tan f?cilmente la p?rdida del m?s fundamental de los valores humanos, el valor de la vida? ?Que va a pasar con una profesi?n m?dica que substituye su ?tica con clich?s auto-gratificantes? ?Que va a pasar con las mujeres que le piden a los m?dicos y a las legislaturas que institucionalicen la muerte como una herramienta leg?tima para resolver problemas personales? Tal sociedad est? condenada a una espiral inacabable de violencia si las mujeres no la cambian. Las mujeres deben impedir que la violencia tenga un sitio leg?timo en nuestra sociedad rechazando la primera violencia: el aborto. Es hora de decirle a los hombres infantiles que se acab? el juego: ustedes ya no pueden explotar nuestro cuerpo, ni en sus revistas pornogr?ficas, ni en sus hospitales o cl?nicas.


La ?nica manera de rescatar el futuro de la violencia y la decadencia del aborto es reafirmar la ense?anza aut?ntica de la Iglesia: que la vida humana inocente es inviolable y debe ser protegida; que la castidad antes del matrimonio es la mejor preparaci?n para la fidelidad en el matrimonio; y que la familia, que es la instituci?n social primordial, debe ser apoyada y estimada como la se?al constante del amor de Dios por la humanidad.

http://www.provida.es/valencia/enciclopedia/21.htm





Aborto

Tags: aborto, esclavitud

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