Domingo, 02 de diciembre de 2007


Por Janet E. Smith, PhD

Mucha gente en el movimiento pro-vida rehusa hacer la conexi?n entre la anticoncepci?n y el aborto. Insisten en que son dos cosas muy diferentes?que hay un mundo de diferencia entre los anticonceptivos, que evitan de que una vida se forme, y el aborto, que elimina una vida que ya ha sido formada.

Con algunos anticonceptivos no s?lo hay una conexi?n con el aborto, sino que se trata de una misma identidad. Algunos anticonceptivos son abortivos y act?an causando un aborto temprano. El Dispositivo Intrauterino (DIU), evita que un ?vulo fertilizado (un peque?o ser humano) se implante en el ?tero. La "p?ldora" no siempre detiene la ovulaci?n, sino que tambi?n previene que el embri?n se implante. Y, por supuesto, la p?ldora RU-486, trabaja abortando del todo al nuevo feto, al nuevo beb?. Aunque algunos en el movimiento pro-vida ocasionalmente hablan en contra de los anticonceptivos que son abortivos, generalmente ellos se abstienen totalmente de hablar sobre la controversia de los anticonceptivos.

La anticoncepci?n crea la "necesidad" de abortar

Esto me parece un error. Creo que no haremos un buen progreso creando una sociedad donde la vida nueva tenga seguridad y sea tratada con verdadero respeto, donde el aborto sea s?lo un terrible recuerdo en vez de una terrible realidad, hasta que no veamos que hay muchas conexiones importantes entre los anticonceptivos y el aborto, y que hablemos con valor sobre esta verdad. Necesitamos entender que en una sociedad en la que los anticonceptivos son tan ampliamente usados, va a ser muy dif?cil eliminar los abortos, puesto que el estilo de vida y las actitudes que promueven los anticoncetivos crean una supuesta "necesidad" de abortar.

Planned Parenthood v Casey, la reciente decisi?n de la Corte Suprema, que confirm? Roe contra Wade, declara: "En algunos aspectos cr?ticos, el aborto tiene el mismo car?cter que la decisi?n de usar anticonceptivos. . .durante dos d?cadas de desarrollo econ?mino y social, la gente ha tenido relaciones ?ntimas y ha tomado decisiones que definen sus propios puntos de vista y sus lugares en la sociedad, vali?ndose de la disponibilidad del aborto en el caso de que los anticonceptivos fallen."

La decisi?n de la Corte Suprema ha hecho completamente innecesario cualquier esfuerzo para exponer lo que realmente hay detr?s de la adherencia de la ?poca moderna al aborto. Tal como la Corte Suprema dice francamente, "necesitamos" el aborto para poder continuar con nuestros estilos de vida anticonceptivos. La raz?n por la cual un mill?n y medio de mujeres al a?o buscan el aborto como remedio, cuando no les resultan los anticonceptivos, no es por falla de los anticonceptivos mismos. Las "relaciones ?ntimas," que fueron ayudadas por los anticonceptivos, son las que hacen el aborto "necesario." "Relaciones ?ntimas," aqu?, es un eufemismo y un enga?o en si mismo. Aqu?, la palabra "?ntimo" quiere decir "sexual"; no significa "amoroso y cercano." El aborto es m?s a menudo el resultado de relaciones sexuales en las que no hay verdadera intimidad ni amor; en las que no hay cabida para un beb?, que es la consecuencia natural del acto sexual.

Los eruditos dudan de la alarmante sobrepoblaci?n

La Corte Suprema, sin embargo, es inordinariamente franca. Muchas veces, se dan razones ostentosamente m?s nobles para el entusiasmo por los anticonceptivos. Por ejemplo, muchos piensan que los anticonceptivos son cruciales para controlar lo que se percibe como una gran explosi?n demogr?fica. Pero la mayor?a no saben de que hay eruditos que seriamente disputan la autenticidad de esa alarma de sobrepoblaci?n en la mayor?a de los pa?ses de la tierra. Algunos eruditos, como Ben Wattenberg, Julian Simon y Jacqueline Kasun, sostienen que algunos pa?ses, especialmente en el occidente, est?n enfrentando problemas de reponer poblaci?n, y como no nos estamos reproduciendo, nuestra poblaci?n en el futuro se ver? en una situaci?n econ?mica dif?cil. Estos eruditos piensan que gran parte del problema, incluso en areas ostensivamente sobrepobladas, es pol?tico y econ?mico en vez de demogr?fico. O sea, que el problema no es demasiada gente, sino una distribuci?n inapropiada de los bienes.

Pero el tema aqu? no es la sobrepoblaci?n ni los m?ritos de los anticonceptivos como medio de vencer la sobrepoblaci?n. El control de la poblaci?n no es la fuente principal que entusiasma a la ?poca moderna para el uso de los anticonceptivos. En realidad, los anticonceptivos son aclamados como la soluci?n a los problemas acarreados a causa de la revoluci?n sexual. Muchos creen que con mejores anticonceptivos y uso responsable de ellos, se podr? reducir el n?mero de embarazos no deseados como tambi?n el n?mero de abortos, y a?n evitar en alg?n modo la propagaci?n de enfermedades transmitidas sexualmente.

Para avalar este argumento de que el uso responsible de anticonceptivos reducir?a el n?mero de abortos, algunos toman en cuenta que la mayor?a de los abortos son hechos con "prop?sitos anticonceptivos." Esto es, algunos abortos se hacen porque la mujer ha sido v?ctima de violaci?n o incesto, o porque el embarazo pondr?a en peligro su vida, o porque el beb? podr?a estar deforme o incapacitado En vez de esto, la mayor?a de los abortos suceden porque hombres y mujeres que no quieren beb?s, est?n teniendo relaciones sexuales y se encuentran con embarazos que no planeaban o no quer?an. Ya sea porque los anticonceptivos que usaron fallaron o porque se les olvid? usar el anticonceptivo, recurren al aborto como reserva. Muchos creen que si pudi?ramos convencer a los hombres y mujeres de que usen anticonceptivos responsablemente, podr?amos reducir el n?mero de embarazos no deseados y por lo tanto el n?mero de abortos. Hace treinta a?os esta posici?n pudo obtener credibilidad, pero no hoy. Hemos vivido casi treinta a?os en una cultura saturada con el uso de anticonceptivos y de aborto. Ya no podemos pensar, que m?s acceso a los anticonceptivos reducen el n?mero de abortos. Por el contrario, donde los anticonceptivos son m?s facilmente adquiridos, el n?mero de embarazos no deseados y el n?mero de abortos aumentan r?pidamente.

La revoluci?n sexual no es posible sin anticonceptivos

La conexi?n entre anticonceptivos y aborto es primordialmente la siguiente: los anticonceptivos facilitan el tipo de relaciones y tambi?n el tipo de actitudes de car?cter moral que facilmente llevan al aborto. La mentalidad anticonceptiva trata las relaciones sexuales como algo que casi no tiene nada que ver con beb?s. Se piensa que los beb?s son como "accidentes" de las relaciones sexuales, como intrusos no bienvenidos en una relaci?n sexual, como una carga. La revoluci?n sexual no tiene suficiente cari?o ni espacio para formular una conexi?n entre la actividad sexual y los beb?s. La revoluci?n sexual simplemente no fue posible hasta que anticonceptivos confiables fueron ampliamente disponibles.

Lejos de ser un tope para la revoluci?n sexual, los anticonceptivos fueron el combustible que facilit? el inicio de la revoluci?n sexual y lo habilita para que crezca con furia. En el pasado muchos hombres y mujeres se abstuvieron de relaciones sexuales il?citas, simplemente porque no estaban preparados para enfrentar la responsabilidad de ser padres. Pero una vez que anticonceptivos confiables aparacieron en la escena, la barrera que proteg?a al sexo dentro del matrimonio cay?. La conexi?n entre el sexo y el amor tambi?n cay? r?pidamente. Desde que los anticonceptivos vinieron a ser usados ampliamente, han habido muchas pl?ticas sobre aceptar y practicar el sexo casual y recreacionalmente. El profundo significado que es intr?nsico en la relaci?n sexual, se ha perdido de vista. El deseo de comprometerse en una relaci?n sexual no es el resultado de un compromiso profundo de uno para otro. No se habla m?s del deseo de "tener un hijo tuyo," y todo lo que trae consigo un beb?. Los anticonceptivos ayudan a reducir a la pareja a un simple objeto sexual, puesto que ayudan a tener relaciones ?ntimas sin ning?n compromiso.

La facilidad con la que se dan las relaciones sexuales se acompa?a con falta de cuidado en el uso de los anticonceptivos. Los estudios muestran que las mujeres que han tenido abortos, saben mucho sobre m?todos de control de la natalidad. La gran mayor?a, un 80%, son expertas en el uso de los anticonceptivos, pero demuestran descuido e indiferencia en el uso de los anticonceptivos por una variedad de razones. Una investigadora reporta las siguientes razones: Ella observa que algunas mujeres han roto la relaci?n con su pareja sexual y creen que ya no necesitaran m?s usar anticonceptivos, pero de todas maneras siguen sexualmente activas(1). A otras no les agrada el ex?men f?sico que requiere la p?ldora o no les gustan los efectos secundarios de ?sta o las dificultades que trae conseguir los anticonceptivos. A muchas mujeres solteras no les gusta pensar de si mismas como mujeres sexualmente activas y el uso de anticonceptivos pone en conflicto la im?gen que tienen de si. La omisi?n en el uso de anticonceptivos es una se?al de que muchas mujeres no se sienten a gusto siendo sexualmente activas. O sea, que muchas de estas mujeres est?n comprometidas en una actividad que por alguna raz?n no desean admitir.

Frecuentemente los embarazos que son abortados eran planeados

En un libro titulado Tomando riesgos: El aborto y la decisi?n de no usar anticonceptivos, Kristin Luker, investigadora y cient?fica social, pro-aborto, trata de descubrir la raz?n por la cual, con tantos anticonceptivos disponibles, much?simas mujeres, pr?cticamente todas conocedoras de los anticonceptivos, tuvieron embarazos no deseados y abortos (2). Las conclusiones de los estudios sugieren que no es solo "descuido" o "irresponsabilidad" lo que lleva a las mujeres a abortar, sino que, frecuentemente, los embarazos que terminan en abortos son planeados o son resultado de un riesgo calculado. Luker empieza por dar de baja algunos de los puntos de vista m?s usados para obtener el aborto. Ella niega que las mujeres que tienen abortos sean jovencitas aterradas de p?nico o que sean mujeres solteras que tendr?an hijos ileg?timos si no abortan. Tambi?n sostiene que las estad?sticas no demuestran que el aborto es un acto de desesperaci?n por parte de las mujeres pobres o de las que obtienen asistencia social o de las que tienen m?s hijos de los que pueden mantener. Lo que Luker trata de distinguir son las "razones" por las cuales estas mujeres no usan anticonceptivos, teniendo experiencia de ellos y sabiendo los riesgos que representa el no usarlos(3). Luker trata de comprobar en su estudio que: "los embarazos no deseados son el resultado final de una decisi?n tomada con alebos?a. Para las mujeres en este estudio, el embarazo ocurri? de todas maneras, porque la mayor?a de ellas trataban de lograr otros objetivos que ten?an m?s importancia que el prevenir un embarazo"(4).

Luker discute que, para estas mujeres (que tienen sexo sin protecci?n, aunque no quieren tener beb?s), el uso de los anticonceptivos tiene un cierto "precio" y el quedar embarazadas tiene ciertos "beneficios." La mujer calcula que los beneficios de no usar anticonceptivos y los beneficios de un embarazo sobrepasan los riesgos de quedar embarazada y de tener un aborto. Ella est? de acuerdo en que muchas mujeres prefieren el "sexo espont?neo" y no les gusta pensar de si mismas como "sexualmente activas." Tambi?n nota que algunas se preguntan si todav?a son f?rtiles y por eso no toman anticonceptivos(5). Para muchas mujeres, los beneficios de un embarazo son numerosos. El embarazo comprueba "que es mujer"(6), o que es f?rtil(7); provee una excusa para "forzar o definir una relaci?n"(8); "fuerza a los padres de una mujer o de una jovencita a prestarle atenci?n y relacionarse con ella"(9); el embarazo tambi?n se usa como una "t?cnica de psicolog?a organizacional."

Al final, casi todas las mujeres solteras a las cuales Luker entrevist?, tuvieron la opci?n de casarse (y supuestamente llevar el embarazo a t?rmino), pero ninguna escogi? esta opci?n. Luker atribuye esto al deseo de no casarse bajo esas condiciones ? esto es muy distinto al matrimonio de sus sue?os ? y a la creencia de que ellas son responsables del embarazo y no pueden exigir el apoyo de parte del hombre(10). Uno de los ejemplos que usa es el de una mujer soltera a qui?n no le gusta la p?ldora porque le hac?a ganar peso, junto con el deseo de que su novio admitiera la relaci?n ante los padres de ?l, quienes no la aceptaban, y la posibilidad de forzar el matrimonio. Por estas razones ella decidi? no usar anticonceptivos (11). Despu?s de quedar embarazada, esta mujer tuvo un aborto.

El "descuido" es intencional

Mucha de esta informaci?n sugiere que hay algo en lo m?s profundo de nuestra naturaleza que considera la separaci?n entre el acto sexual y el amor, el compromiso y los beb?s, como algo inadecuado. Como hemos visto, las mujeres son negligentes en el uso de anticonceptivos por diversas razones. Pero una de las razones por su despreocupaci?n es el deseo de tener una relaci?n sexual que tenga sentido, en vez de una actividad sexual sin significado. Ellas quieren que el acto sexual sea algo m?s que un saludo o compartir una cena. Ellas se sienten muy inc?modas con los efectos de los anticonceptivos en cuanto a sus cuerpos y a la relaci?n con sus parejas. A menudo, las mujeres desean tener una relaci?n de m?s compromiso con el hombre que est?n viendo. Ellas quedan embarazadas para comprobar el cari?o y el compromiso por parte de ?l. Pero como esa relaci?n no es permanente, puesto que no hay votos ni promesas serias, ellas son profundamente ambivalentes a que ocurra un embarazo. Es m?s probable que estas mujeres aborten un embarazo que incluso habr?an deseado. Suena como descabellado el decir que algunas mujeres pueden, en cierta forma, "planear" los mismos embarazos que ellas abortan, aunque este an?lisis ha sido llevado a cabo por soci?logos pro-aborto.

?Por qu? act?an las mujeres en forma tan autodestructiva? Nuevamente, una gran parte de los razonamientos es el ?nfasis tan incre?ble que la ?poca moderna le da a la libertad. No a la verdadera libertad que todos desean ? la libertad de alcanzar lo bueno y verdadero? sino que a un tipo de libertad que es m?s como una licencia: la libertad de hacer lo que uno quiere, sin importar si es bueno y verdadero. Queremos ser libres no para "descubrir" lo que es bueno y la verdad, sino ser libres para "definir" lo que es bueno y la verdad.

Nuevamente encontramos pruebas expl?citas de nuestro deseo de definir la realidad, en el caso Planned Parenthood v Casey, que dice: "En el coraz?n de la liberad est? el derecho de definir el concepto propio de la existencia, del significado, del universo, del misterio de la vida humana." Sin duda, todos tenemos el derecho a definir nuestros propios "conceptos." Pero cuando estos "conceptos" se traducen en acci?n, el p?blico tiene el derecho a protecci?n contra comportamientos malignos que resultan de estos conceptos. Algunos tienen el "concepto" de que individuos de cierta raza o grupo ?tnico son inferiores y no tienen derecho a la igualdad de derechos humanos. Ciertamente ellos tienen el derecho a definir ese concepto, por muy err?neo que sea; pero ellos no tienen el derecho a imponer "sus" conceptos a otros. ?No todos los conceptos son creados iguales!

Preferimos nuestra libertad sobre lo que es bueno

Fundamentalmente, la ?poca moderna escandaliza con su actitud anarquista. Hasta en las sociedades libres las leyes se ven como reprimiendo la libertad humana. Permitimos esas restricciones para evitar un gran da?o a los individuos. Pero mientras menos restricciones tengamos mejor. Hemos perdido en gran parte el sentido de que las leyes pueden poner restricciones adecuadas a la libertad humana y que son esenciales para la protecci?n de los seres humanos. Aunque vemos cierta conexi?n entre las leyes y la justicia, preferimos mucho m?s las leyes que protegen nuestra libertad en vez de las leyes que adelantan nuestro bien. Por ejemplo, aunque pocos defienden que la pornograf?a es da?ina para nuestra cultura, es generalmente tolerada porque preferimos nuestra libertad sobre lo que es bueno. Una vez que se les ocurri? el punto de vista de que el hombre es fundamentalmente bueno y que su libertad de hacer lo que quiere es su caracter?stica m?s importante, esta idea se dispers?. Este punto de vista est? acompa?ado por una falta de apreciaci?n por lo transcendente. Ve al hombre s?lo como a un animal m?s desarrollado. Como ense?? Nietzsche, el hombre no debe de controlar sus pasiones por la raz?n, sino que tiene que usar la raz?n para satisfacer sus pasiones, para ayudarle a coger cualquier felicidad que pueda en este universo sin sentido. Este punto de vista reemplaza la visi?n cristiana del hombre como hu?sped del universo de Dios, una criatura ca?da con el pecado original, pero de todas formas la criatura m?s excelsa de la creaci?n, quien a trav?s de la obediencia a la ley natural y a Dios, y por medio de la gracia, se encamina a la uni?n eterna con Dios.

La promiscuidad sexual aumenta

Al final de la d?cada de los sesenta y a principios de los setentas, la idea de la persona humana como un animal a quien las pasiones deben gobernar, se arraigaron de un modo intr?nsico en las actitudes de aquellos que promovieron la revoluci?n sexual. Uno de los m?s grandes promotores y agentes de la revoluci?n sexual ha sido Planificaci?n Familiar (12). Durante las d?cadas de los sesentas y los setentas, muchos de los hombres y mujeres, altavoces de Planificaci?n Familiar, sin verg?enza alguna, promovieron el sexo fuera del matrimonio y a?n la promiscuidad. A la juventud se le dijo que abandonara las expresisones morales de sus padres y se entregaran al "amor libre." Les dijeron que el tener una vida sexual activa con un gran n?mero de parejas les iba a ser psicologicamente sano, perfectamente normal y perfectamente moral. Hoy en d?a, por la gran expansi?n del SIDA y la desvastadora plaga de embarazos de adolescentes, incluso Planificaci?n Familiar le da importancia a la abstinencia. A?n as?, ellos no conf?an en que la gente joven se pueda y quiera abstener de relaciones sexuales. Por lo tanto promueven el "sexo seguro," "sexo responsable," por lo cual quieren decir que la relaci?n sexual se tenga con anticonceptivos. Los educadores sexuales asumen que la gente joven tendr?n actividad sexual fuera del matrimonio (lo auto-asumen en algunos aspectos). Por lo tanto, la meta de sus programas es que utilicen anticonceptivos. Planificaci?n Familiar piensa que la educaci?n sexual reducir? el n?mero de embarazos y por lo tanto el n?mero de abortos. Pero volvemos a lo mismo. Todos los estudios muestran que los programas de educaci?n sexual inspirados por Planificaci?n Familiar conducen a mayor promiscuidad, a m?s embarazos de adolescentes y a m?s abortos.

La gente joven no necesita educaci?n sexual del tipo que ense?a Planificaci?n Familiar. Necesitan aprender que el acto sexual se debe de usar con responsabilidad y seguridad s?lo en el matrimonio. En lugar de llenarles la cabeza con nociones falsas sobre la libertad y los bolsillos de condones, necesitamos ayudarles a ver la realidad del verdadero significado de la sexualidad. Necesitamos ayudarles a que aprendan autodisciplina y autocontrol, para que no se esclavicen de sus pasiones sexuales. Necesitan aprender que las relaciones sexuales le incumben s?lo al matrimonio y cuando se comprometen al matrimonio viene la verdadera libertad: la libertad de darse completamente al otro, la libertad de aceptar la responsabilidad de los hijos propios.

Hay dos bases sobre las cuales la educaci?n para responsabilidad sexual se debe construir. Estas bases est?n corro?das por el sexo con anticonceptivos. Una base fundamental es que el acto sexual debe ser la expresi?n de un amor profundo hacia otro individuo. Un amor profundo que lleva a uno a entregarse totalmente al otro. La mayor?a de los individuos esperan tener alg?n d?a un matrimonio fiel, una relaci?n marital con alquien a quien amen profundamente y por quien sean profundamente amados. Uno de los mayores componentes de ese amor profundo es la promesa de fidelidad que uno le da al otro de serle fiel sexualmente. A algunos les parece anticuado hablar de la necesidad de ser fiel a su esposo antes del matrimonio. El caso es que uno le debe fidelidad a su esposo/a a?n antes de conocerle. Uno se debe preparar para ser un buen amante, un buen esposo/a durante toda la vida. Esto quiere decir reservar el dar uno su sexualidad hasta que est? casado; porque, de hecho, la sexualidad propia le pertenece a nuestro futuro esposo/a tanto como a uno mismo. Hace algunas generaciones, era com?n para la gente joven hablar de "preservarse" para el matrimonio. Hoy esta es una expresi?n mofada, porque no hay entendimiento alguno de lo que es el amor, la sexualidad y el matrimonio. Uno debe de prepararse y esperarse para el matrimonio.

Las relaciones sexuales fuera del matrimonio causan mucho da?o. Muchos tienden a sentirse explotados as? como haber explotado a otros. Muchos experimentan el sentirse extra?os y pierden la habilidad de confiar en otros completamente. O bien, el placer sexual que experimentan les impide conocer el verdadero car?cter de la persona con qui?n tienen sexo y hacen un juicio err?neo sobre con qui?n se quieren casar (13). Tendr?amos que ayudar a la gente joven a ver por qu? ellos deben evitar el camino f?cil, tonto y autodestructivo de las relaciones sexuales con anticonceptivos de que toman parte, con descuido y sin ning?n significado, antes de casarse.

Los anticonceptivos cortan la conexi?n entre el sexo y los beb?s

La otra base fundamental para los programas de educaci?n sexual deber?a ser la idea de que "si no est?s listo para tener beb?s, no est?s listo para relaciones sexuales y no est?s listo para beb?s hasta que te cases." La mayor?a quieren ser buenos padres, quieren proveer para sus hijos y darles una buena educaci?n. Los anticonceptivos destruyen la conexi?n entre las relaciones sexuales y los beb?s; nos hacen sentir responsables sobre nuestra sexualidad mientras que nos permiten ser irresponsables. Los individuos que nacen fuera del matrimonio empiezan la vida de una forma m?s dura; les cuesta mucho obtener la disciplina y la fuerza necesarias para ser adultos responsables. Las madres solteras tienen vidas muy duras al esforzarse para solventar las necesidades de sus hijos y sus propias necesidades emocionales. Aquellas quienes abortan a sus beb?s muy a menudo tienen desvastadoras cicatrices psicol?gicas. El precio de un embarazo sin matrimonio es muy alto.

Incluso dentro del matrimonio los anticonceptivos son destructivos al reducir el significado del acto sexual; quitan el gran compromiso que es inherente a la receptividad de tener hijos con quien uno ama.

Por lo tanto, no nos debe sorprender que, al contrario de los que usan anticonceptivos, aquellos que usan m?todos de Planificaci?n Natural de la Familia (PNF) no recurren al aborto en caso de un embarazo no planeado. Algunos arguyen que los que usan m?todos de PNF est?n opuestos a tener beb?s, tal como los que usan anticonceptivos; y que ellos tambi?n desean tener relaciones sexuales sin beb?s. Pero la gran diferencia es que aquellos que usan PNF mantienen el principio de la responsabilidad sexual; sus relaciones sexuales permanecen tan abiertas como la naturaleza de la procreaci?n lo permite. Ellos se abstienen de relaciones sexuales cuando saben que pueden concebir, y tienen relaciones sexuales cuando saben que no pueden concebir, precisamente por su deseo de ser responsables sobre la crianza de ni?os.

Aquellos quienes abortan generalmente han usado anticonceptivos

Una gran diferencia reveladora entre los anticonceptivos y PNF es que quienes abortan generalmente han usado anticonceptivos, y aquellos que usan PNF casi nunca abortan. Cuando los que usan PNF se embarazan sin intenci?n alguna, aceptan el embarazo de lleno. Generalmente ellos practican PNF no para evitar un embarazo del todo, sino por les gustar?a posponer un embarazo. Ellos generalmente aman a los ni?os y desean tenerlos; y aunque el embarazo a veces puede ser inconveniente, no es como un desastre. Tiene sentido entonces que lo usen s?lo aquellos que est?n casados, porque tienen confianza mutua y el compromiso de llevar a la pr?ctica el m?todo.

Por otro lado, aquellos quienes usan anticonceptivos y quedan embarazados sin esperearlo, generalmente est?n enojados, pues hicieron todo lo posible para evitar un embarazo. Para aquellos que no est?n casados, un embarazo representa un desastre, y el aborto parece una necesidad, pues no hay compromiso permanente entre la pareja sexual. Los que se casan a menudo ha planeado una vida que no es receptiva a ni?os y est?n tentados a abortar para mantener ese estillo de vida que ellos han dise?ado sin hijos.Pero no estoy diciendo, desde luego, que todos los que usan anticonceptivos podr?an abortar; sino que muchos de los que usan anticonceptivos abortan y es muy raro que los que usan PFN lo hagan.

Los anticonceptivos dejan el elemento de "hacer un beb?" fuera del acto sexual. Tratan al embarazo como a un accidente del acto sexual, en lugar de la consecuencia natural para la que los invididuos responsables deber?an estar preparados. El aborto, entonces, se ve como una soluci?n a un embarazo no deseado. Los anticonceptivos les permiten a aquellos quienes no est?n preparados para tener beb?s, a tener relaciones sexuales. Cuando resulta un embarazo, ellos se resienten contra el ni?o que a?n no ha nacido por entrometerse en sus vidas, y buscan la soluci?n en el aborto. No deber?a sorprendernos que en los pa?ses donde los anticonceptivos est?n a la orden del d?a, tratan de hacer el aborto legal a toda costa. Mientras esto no sucede en los pa?ses en los cuales los beb?s pueden sobrevivir dentro y fuera del vientre. Es tonter?a por parte de los que son pro-vida pensar que pueden evitar el tema de los anticonceptivos y la irresponsabilidad sexual y al mismo tiempo tener ?xito en la batalla contra el aborto. Porque tal como la Corte Suprema declara, el aborto es "necesario" para aquellos que tienen relaciones sexuales basadas en anticonceptivos.

Referencias

1. Mary K. Zimmerman, Passage through Abortion (Pasage a trav?s del aborto) (New York: 1977)

2. Kristin Luker, Taking Chances: Abortion and the Decision Not to Contracept (Tomando riesgos: El aborto y la decisi?n de no usar anticonceptivos) (Berkley: 1975)

3. Luker, 16 4. Luker, 32 5. Luker, 62-53

6. Luker, 65 7. Luker, 68 8. Luker, 70

9. Luker, 71 10. Luker, 123 11. Luker, 83

12. Para corroborar los argumentos hechos por Planned Parenthood, ver George Grant, Grand Illusions: The Legacy of Planned Parenthoood (Ilusiones grandes: El legado de la Planificaci?n Familiar) (Brentwood, TN: Wolgemuth and Hyatt Publishers, Inc., 1988) y Robert Marshall y Charles Donovan, Blessed Are the Barren (Bendito sean aquellas est?riles)(San Francisco, CA; Ignatius Press, 1991)

13. Para una buena discusi?n pastoral sobre el mal del sexo premarital, ver James T. Burtchaell, For Better or Worse (Para mejor o peor), (New Jersey: Paulist Press, 1985)

La doctora Janet E. Smith, es una Profesora Visitanda de los Asuntos de Vida en la Sacred Heart Seminary en Detroit. Ha editado Why Humanae Vitae was Right: A Reader (Por qu? Humanae Vitae ten?a raz?n: Texto de lectura) y ha escrito Huanae Vitae: A Generation Later (Humanae Vitae: Una generaci?n m?s tarde) y numerosos art?culos sobre los preguntas ethicales y bioethicales. Ella habla nacionalmente e inter-nacionalmente en asuntos de vida. Mas que 400,000 copias de su cassete "Anticoncepci?n: Por qu? No" se han distribuidos.

Este art?culo fue impreso con permiso de Homiletic & Pastoral Review.

http://www.omsoul.com/pdfs/PCBCsp.pdf



Aborto

Tags: anticonceptivos, abortivos

Publicado por Galsuinda @ 17:52  | defendiendo la vida
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios