S?bado, 29 de diciembre de 2007



La primera Navidad de Elisabeth


Un anuncio en la caja del test de embarazo hizo que Natalia conociera MAR, una asociaci?n de ayuda a mujeres. Lo que vio en el centro abortista no le gust?, y decidi? apostar por su hija. ?Ahora todo parece tan f?cil! Pero falt? muy poco...

La Navidad pasada, Natalia empez? a sentirse mal. Sab?a que estaba embarazada, pero, por miedo, no quiso hacerse la prueba hasta enero. A los 21 a?os, su caso no era como el de muchas de las j?venes que abortan, porque ella y su marido Juan Pablo llevaban casi un a?o casados. Y aunque a los dos les hac?a ilusi?n ser padres, estaban sin trabajo, y viv?an con una cu?ada.

Reconocer al propio hijo en un embarazo y querer tenerlo, muchas veces, no es suficiente para evitar un aborto. Algo diab?lico se pone en marcha, y aparecen circunstancias que desaconsejan tener al ni?o: dificultades econ?micas, malformaciones del beb?, problemas en el trabajo, abandono de la pareja... En este caso, fueron la madre y la t?a de Natalia las que le aconsejaron abortar. Pero Natalia supo encontrar una salida...

Llam? a la L?nea de Atenci?n a la Mujer que se anunciaba en la caja de la prueba de embarazo. Ellas la derivaron a la asociaci?n Mujeres Asturianas en Riesgo (MAR), ?y al d?a siguiente, vinieron a verme. Fueron muy comprensivas?. Pero Patri y Aurora, las voluntarias, se fueron con la impresi?n de que Natalia iba a abortar. ?Les dije -explica- que iba a ir a la cl?nica, porque quer?a conocer todas las opciones?.
El trato fue lamentable. Pidi? informaci?n, y le dijeron el precio. El psic?logo volvi? a repetir el precio y le dijo que ten?a que firmar un papel. Las preguntas sin respuesta no eran lo m?s grave: ?Les pregunt? por la operaci?n y me dijeron: No es una operaci?n, sino una intervenci?n muy sencilla. S?lo es un co?gulo. Yo les dije que estaban hablando de mi ni?o, y me dijeron que no era un ni?o, que era como una lenteja?. Iban a darle cita una semana despu?s, pero cuando dijo que cre?a que no iba a abortar, le encontraron un hueco al d?a siguiente.

Natalia sali? sabiendo que no iba a volver -?demasiado misterio para algo que dec?an que era tan sencillo?-, y se fue a decirle a su marido, que no le hab?a dicho qu? pensaba para no presionarla, que quer?a tener el beb?: ?Se puso muy contento?. Tambi?n a su madre le hizo ilusi?n, aunque le sorprendi? y le dijo que lo pensara muy bien. ?Me dijo que era mi hijo y lo tendr?a que cuidar yo, y ahora est? como loca, y le tengo que decir: ?No dec?as que la ni?a era m?a? ? Si le quedaran, las dudas se le habr?an borrado al hablar con amigas y conocidas que hab?an abortado: ?Unas no quer?an hablar de ello, otras dijeron que se arrepent?an; s?lo una dec?a que estaba orgullosa, pero se autojustificaba todo el tiempo?.

A pesar de haber tomado la decisi?n, el embarazo fue duro; tuvo n?useas todo el tiempo y pod?a haber perdido al beb?: ?Pensaba que, con lo que me hab?a costado decidirme, si ten?a un aborto espont?neo, me mor?a?. Las voluntarias de MAR se volvieron como de la familia: ?Llamaban con frecuencia, pero en cuanto me pasaba algo las llamaba yo. Tambi?n me dieron ayuda econ?mica, ropa y un carrito. Pero lo m?s importante es que fueron los ?nicos que me dijeron Adelante, que era lo que yo necesitaba o?r?. Al poco, apareci? un trabajo eventual que le quer?an renovar, pero en cuanto supieron que estaba embarazada ?ya no les hac?a falta gente. En otro, por estar embarazada ni siquiera me entrevistaron?. No pod?a aceptar cualquier trabajo con un embarazo complicado. Los ?ltimos meses, adem?s, tampoco pudo tener a Juan Pablo a su lado, pues hab?a encontrado en el Ej?rcito un sueldo fijo y seguridad para su hija.

Elisabeth naci? el 14 de septiembre. ?Me pas? dos horas pidi?ndole perd?n -explica Natalia-. Todos los d?as pienso que es lo m?s importante de mi vida y que a lo mejor me la hubiera cargado, y me pongo mal?sima?. Tambi?n lo pasa mal con las noticias de estos d?as: ?No entiendo c?mo pueden hablar de una cosa tan importante con tanta ligereza. Es un asesinato, no es cualquier cosa. Eso del aborto indiscriminado, lo del Nosotras parimos, nosotras decidimos... Piensa un poco en tu hijo, que es una persona y no tiene culpa de los errores de los mayores. Lo que pasa es que no les ven la cara?. Tiene muy claro que tom? la decisi?n acertada, y est? encantada celebrando la primera Navidad de su hija: ?Por m?, le regalaba hasta un palacio?.

Mar?a Mart?nez L?pez

Alfa&Omega



Aborto

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