Domingo, 27 de enero de 2008





POR DOMINGO P?REZ. MADRID. en ABC

Mar?a de la Cuesta quiso contarnos la terrible experiencia que le toc? sufrir cuando con 17 a?os la obligaron a abortar. Y quiso narrarlo as?, a cara descubierta, con su nombre y su apellido, orgullosa de c?mo ha reconducido su vida, pero eso s?, con el coraz?n en un pu?o, la voz entrecortada y las l?grimas asomando a sus hermosos ojos ?porque nunca puedes perdonarte y jam?s puedes olvidarte de que mataste a tu hijo?.

La de Mar?a es una historia dura, pero habitual. Responde al perfil mayoritario de las mujeres que interrumpen voluntariamente sus gestaciones: menores de edad o muy j?venes que se quedan embarazadas y son obligadas, en contra de sus deseos, a abortar por la presi?n de su pareja y/o su familia y por la situaci?n socio-econ?micas de su existencia. No hay cifras oficiales, pero los especialistas consideran que entre un 75 y 80% de las mujeres que pasan por esta penosa experiencia responden a estas caracter?sticas.

Once semanas y tres d?as

Posee una voz muy dulce. Se emociona cuando rememora los episodios del drama que padeci? cuatro a?os atr?s: ?Por circunstancias familiares me fui de casa muy joven. Viv?a con mi novio y, al poco tiempo, not? una falta en la regla. Me hice las pruebas en la farmacia y salieron negativas. Pensamos que ser?a alg?n desajuste hormonal, pero yo me sent?a rara. Insist?a en que estaba embarazada. Mi novio dec?a que todo era un embarazo psicol?gico. Total que por fin nos decidimos a ir al ginec?logo?.

?Tras ver la ?eco?-prosigue- el doctor me dijo que estaba embarazada de once semanas y tres d?as. Aquello fue una tragedia. Yo quer?a tenerlo, pero mi novio, no. Que si estaba loca, que si no ten?amos ni trabajo ni dinero, que si daba a luz me dejaba... Busqu? ayuda en mi madre. Fui a verla. Estaba dispuesta a volver con ella pese a todas las desavenencias?. Pero su respuesta fue cruel: ?En mi casa no entras con barriga?. La presi?n fue intensa. Amenazas de su novio, de su madre...

?Acabamos en el m?dico de cabecera. Nos dijo que si quer?a abortar deb?a hacerlo de inmediato. ?l se encarg? de todos los tr?mites. Como era menor de edad, ten?a que ir acompa?ada de mi madre. Tambi?n iba mi novio. Yo no quer?a entrar en la cl?nica. Casi me meten a rastras. No paraba de llorar. El psic?logo dijo que me dejaran a solas con ?l. En cuanto mi novio y mi madre se fueron le supliqu? que me ayudara, que quer?a tener al beb?, que por favor no firmara el papel?.

Tercera vez que ped?a desesperadamente ayuda y tercera ocasi?n en la que la defraudaban. Primero fue su novio, luego su madre y finalmente un profesional de la sanidad que, adem?s, era el que deb?a dar el visto bueno al aborto.

?Me dijo que no me preocupara, que ?l se encargaba de todo, que me tranquilizara y que pasara a la salita conjunta?. Dur? muy poco la esperanza. ?Enseguida entr? una enfermera. me dijo que me desnudara y me pusiera una bata. Entonces me di cuenta de que nadie iba a ayudarme y me puse a llorar?. Mar?a se interrumpe. Le falta la voz. Su ojos brillan. ?Es que me da tanta pena?, susurra. Transcurren unos segundos y retoma el hilo de su historia: ?No paraba de llorar y entonces la enfermera me dijo: ?No llores tanto chiquilla que s?lo es una c?lula. No te va a doler. Son unos minutos y listo. vas a pasar enseguida?. En ese mismo instante quise salir del cuarto. Buscar a mi novio, decirle que pod?amos intentar sacar a delante al cr?o, que no hac?a falta abortar... Pero no me dejaron. me cogieron y me llevaron al quir?fano. All? se encontraba el potro. All? me subieron. Lloraba. No paraba de llorar?.

?Dicen que no duele. Es mentira. El dolor te acompa?a toda la vida. Lo que has hecho te pesa siempre. Nunca te perdonas. has matado a tu hijo. Adem?s, sufr? muchos efectos secundarios. No paraba de vomitar. No admit?a ning?n alimento. Padec? muchos dolores abdominales. Adelgac? una barbaridad. Pero todo el dolor f?sico no es comparable al psicol?gico. Cada vez que ve?a a una madre con su carrito, o a una mujer embarazada o a unos ni?os jugando en la calle me invad?a una tristeza inmensa. No pod?a dejar de pensar en si mi hijo ser?a ni?o o ni?a, c?mo ser?a su carita, sus manitas...?.

En esos instantes de des?nimo absoluto, de hundimiento total, Mar?a tom? una determinaci?n incre?blemente audaz: ?Decid? que volver?a a quedarme embarazada en cuanto pasara la cuarentena?. En secreto, esperando paciente a que se agotaran esos 40 d?as de reposo recomendados por los m?dicos, se dedic? a buscar la ayuda que antes le hab?an negado.

A los 45 d?as ya se encontraba de nuevo embarazada, dispuesta a ser madre a cualquier precio, a llenar el vac?o enorme que sent?a, a tener a su hijo pasando por encima de cualquier dificultad. Esta vez contaba con un billete de tren en el bolsillo que le hab?an facilitada desde Madrid los de AVA (Asociaci?n de V?ctimas de los Abortos). ?Me ofrecieron todas las ayudas imaginables. El billete, un piso de acogida, dinero, asistencia psicol?gica y m?dica... El mismo d?a en que me marchaba, con la maleta ya hecha, se lo dije a mi novio. Se derrumb?. Me pidi? perd?n. me dijo que ?l pensaba que lo que hab?amos hecho era lo mejor, que se hab?a equivocado, que por favor no le dejara... Juntos rehicimos nuestra vida. Le he perdonado. Yo he perdonado a todo el mundo, menos a m??.

?Cuando entr? en el paritorio fue muy duro. El potro es el mismo que se usa para los abortos. La postura es la misma. Cuando me sub? ah? otra vez, no pude evitar revivir todo aquello otra vez. No pod?a dejar de pensar que era la segunda vez que me sub?a y que la primera me lo sacaron muerto. Yo no soy creyente y, sin embargo, dar?a cualquier cosa porque alg?n d?a pudiera reencontrarme con esa criatura que mat?, pedirle perd?n, suplicarle que me perdone...?

Mar?a disfruta ahora de la pizpireta Paula, su peque?a de cuatro a?os, su pasi?n, ?un hijo lo es todo. No me he separado de ella ni un minuto desde que naci?. Cuando est?s sin rumbo en la vida, y de eso yo s? un rato, tu beb? te da un objetivo?.

?Me he decidido a contar mi experiencia -reconoce-, porque creo que si buscas ayuda la encuentras, pero sobre todo porque falta informaci?n. Te dan muy poca informaci?n y si la dieran, muchas mujeres no abortar?an, porque no es algo ni sencillo ni indoloro. Es el peor de los asesinatos. El sufrimiento es terrible. Tu hijo, tu propio ser, no se ha muerto porque se haya puesto enfermo o haya tenido un accidente, sino porque tu decides acabar con ?l. Pesa sobre tu conciencia toda la vida. As? de crudo?.

Proceso de duelo

Beatriz Mariscal, psic?loga especialista en tratar a mujeres que han pasado por ese trance, se?ala que deber?a hablarse de ?s?ndrome post aborto, pese a que no est? recogido en los manuales de diagn?stico. Casi todas las mujeres pasan por unas fases muy similares. Se repiten en casi todas. Sufren un estr?s agudo, depresiones muy profundas. Casi siempre las mujeres precisan de tratamiento psicol?gico y psiqui?trico, con medicaci?n. B?sicamente padecen un proceso de duelo, acentuado por un fuerte sentimiento de culpabilidad, porque han sido ellas las que han acabado con su hijo?.

Una mujer que aborta va a pasar, seg?n explica la especialista, ?antes o despu?s, seg?n sus caracter?sticas, por todas o por algunas de estas cinco fases: 1? el ?shock? inicial, cuando se enteran de lo que han hecho; 2? la negaci?n; 3? la ira (se muestran irritable, se bombardean con frases como ?por qu? me pasa a mi esto?); 4? la depresi?n (se sienten culpables, las domina la apat?a) y 5? la aceptaci?n y entonces quieren ayudar a otras mujeres en su misma situaci?n, o contar p?blicamente lo que les ha pasado. Hay que tener mucho cuidado, porque es frecuente que quieran dar ese paso antes de lo recomendado y hay que frenarlas?.

El camino para llegar hasta el ?ltimo estadio es largo. ?Nunca menos de un a?o de terapia -matiza Mariscal-, aunque en realidad les dura toda la vida. Hay que realizar revisiones cuando vuelven a quedarse embarazadas y son madres porque pueden proyectar en sus hijos los sentimientos de culpabilidad, con un exceso de protecci?n hacia ellos?.

Beatriz se?ala, adem?s, que en sus pacientes encuentra rasgos muy parecidos: ?Son mujeres con falta de valores, inmaduras, que sufren cierta inestabilidad, que act?an bajo la influencia muy fuerte de padres, novios o parejas y que se ven sometidas a una intensa presi?n social, econ?mica o laboral?.





Aborto

Tags: testimonios, vídeo

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