Viernes, 01 de febrero de 2008


MARTA CA?O MONTEJO

Estaba yo recabando material sobre el aborto para una colaboraci?n que me hab?an pedido en un programa de radio: jurisprudencia, m?todos, consecuencias en las madres que abortan, cl?nicas especializadas, porcentajes. Cada l?nea que le?a sobre el tema me inquietaba m?s, pero hac?a acopio de serenidad y procuraba mantener la objetividad.

Encontr? en Internet informaci?n exhaustiva sobre los m?todos de aborto utilizados en cl?nicas de Espa?a y Estados Unidos, con detalles t?cnicos de cada procedimiento en palabras de los m?dicos que realizan estas intervenciones. Para concentrarme m?s en los datos opt? por la versi?n sin fotograf?as. Ya revisar?a las fotos al acabar la lectura. La angustia y el temor me golpeaban con cada palabra le?da. Comenc? removi?ndome en la silla, luego tuve que retirar varias veces la vista de la pantalla. Cuando termin? con el texto y quise ver las fotograf?as, acab? levant?ndome para calmar la necesidad imperiosa que sent?a de abrazar a mi hijo de cuatro meses, en parte para consolar mi dolor, en parte, porque necesitaba colmar de besos y arrullar, en ?l, a todos los ni?os asesinados tan cruelmente con cada aborto excusado por alguno de los famosos supuestos.

No pod?a dejar de repetir inconscientemente: ?Que me los den a m?, pero que no los maten as??. Consciente del imposible que estaba planteando pens? que si esta circunstancia se hubiera dado en el siglo XIX, cuando la Iglesia iba dando respuesta en forma de congregaciones religiosas a las dram?ticas pobrezas de la sociedad europea, seguro que habr?a algunas monjitas dedicadas exclusivamente a la atenci?n de estas madres y la recogida de sus hijos. En la actualidad existe el proyecto 'Red Madre', aunque no tiene mucho respaldo gubernamental. ?Que se pongan en contacto con Red Madre, pero que no los maten?.

?C?mo es posible que estemos discutiendo sobre la permisividad o restricci?n de los tres supuestos y nadie plantee el debate sobre la crueldad de los m?todos con los que se mata a esos ni?os? Porque, no se enga?en, con doce semanas son ni?os hechos y derechos.

Por encontrarse cuidadosamente protegidos en el vientre de la madre no es posible utilizar una simple inyecci?n sin poner en peligro la vida de la mujer -?qu? cosas tiene la naturaleza!- y la legislaci?n no establece m?todo alguno, lo deja al criterio del 'agente sanitario'. Es tremendamente parad?jico que en los pa?ses con pena de muerte (horca, lapidaci?n, fusilamiento, silla el?ctrica o inyecci?n letal) el ejercicio de la misma est? perfectamente delimitado. No se permite la muerte con o por tortura. Sin embargo, nosotros hablamos sobre aplicar o no la pena m?xima a inocentes sin detenernos a pensar en cu?nto se les hace sufrir hasta matarlos. ?Se imaginan ustedes a un guardia americano tirando con un f?rceps de la pierna, el brazo o la cabeza de un preso hasta arranc?rselos para luego arrojar a una trituradora sus miembros? ?O el revuelo que organizar?a Amnist?a Internacional si en Somalia mataran a una mujer ad?ltera a cuchilladas con una cureta y arrojaran su cuerpo desmembrado a un cubo de basura? ?Pueden imaginarse el suplicio del reo que es colocado frente a un potente aspirador de boca afilada y con cuchillas integradas que al intentar pasar por el orificio del tubo fuera troceando? ?O el de aquel que es sacado del calorcito de su lecho en la noche para encapucharlo y dejarlo con la cabeza atrapada en los barrotes de la celda mientras le clavan unas tijeras en la regi?n occipital? Total, como no le vemos la cara, no sabemos si es hombre o maniqu?. ?C?mo es posible que una cosa tan horrible sea legal y lo consintamos sin tocarnos el coraz?n?

Veo la carita de mi hijo durmiendo y pienso: ?qui?n puede tener las entra?as tan negras como para hacer da?o a un beb?? Acaricio su frente, y s?lo se me ocurre pensar que, probablemente, sea la cosita m?s inocente y tierna que tenga la ocasi?n de conocer y disfrutar, hasta que crezca y discutamos, ?claro! Dejo que se aferre a mi mano y siento que las madres que abortan nunca sabr?n cu?nto habr?a curado su coraz?n ara?ado, el calor y la emoci?n que les hubieran transmitido sus bebes cuando durmieran junto a su pecho. Beso sus ojos, su nariz, sus mejillas calientes, beso su barbilla fresca y pienso en el hombre que ser?, las veces que tender? su mano, las que consolar?, lo que aportar? con su esfuerzo a la familia y a la sociedad y no se me ocurre muestra de mayor prepotencia que la de quebrar su vida sin pensar en las consecuencias que esto entra?ar?. ?No dicen que la historia es una cadena de acontecimientos? Juego con el ?l mientras le aseo o contemplo su expresi?n mientras duerme, profundo, y no puedo imaginar siquiera un motivo por el que renunciar?a al gozo de compartir esos momento con ?l. Aunque el resto del d?a haya sido un asco.

Dej?monos de teor?as y formulemos nuestro juicio con el coraz?n: ac?rquese a un beb? y mientras lo contempla a ?l, no a la idea de un beb?, preg?ntese si se reconoce capaz de hacer las barbaridades que le he descrito arriba. ?No? ?Por qu? no? Si le parece cruel, ?c?mo es que est? dispuesto/a a hacer la vista gorda para que otros -mercenarios- hagan el trabajo sucio? ?C?mo no sale a la calle y pide la abolici?n del aborto?

?Qu? pasa con el 'derecho de las madres'? ?Qu? pasa?, pregunto yo. Por dram?ticas que sean determinadas situaciones, ustedes no ver?an bien el asesinato de un ser humano para resolver el problema de otro ?o s?? Y desde ya mismo les digo que considero a las madres que abortan v?ctimas de sus hombres, sus familias y los prejuicios de la propia sociedad.

Que si un beb? no es tal hasta que cumple las doce semanas de gestaci?n ?Qui?n puede afirmarlo con total rotundidad? Los descubrimientos m?dicos y las im?genes disponibles de la vida intrauterina cada vez nos hablan m?s alto de que el feto es claramente una vida humana y de su capacidad de sobrevivir.

Que para la madre, mientras no conoce la carita del beb? tras el nacimiento, no deja de ser algo indefinido que no ama y que puede extirparse como quien elimina un tumor Yo no me atrever?a definir lo que sentimos todas de las madres por nuestros hijos durante la gestaci?n, pero desde luego indiferencia no y desamor tampoco. Aprendemos a quererlos con cada constancia de su presencia que nos aporta ver crecer el volumen de nuestro abdomen. Es ilusi?n con la certeza de la noticia. Es af?n de protecci?n para que no le ocurra nada cuando m?s vulnerable es, en las primeras semanas. Es el intento por constatar cada cambio en su desarrollo. Es conocerle a trav?s del velo opaco de una ecograf?a, es pensar un nombre que le defina bien y le vaya a gustar de mayor

Cuanto les planteo en estas l?neas es de una atrocidad que desborda. ?Creen ustedes que soy conservadora, sensiblera, cristiana recalcitrante, antifeminista, de mente cerrada, temerosa del progreso. Soy una mujer que no entiende la man?a de considerar todo lo no tiene voz propia susceptible de ser obviado y borrado del mapa. Apelo a ustedes para remediar esta situaci?n. ?Por d?nde empezar?a usted?.




Aborto
Publicado por Galsuinda @ 10:59  | Testimonios provida
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