Viernes, 22 de febrero de 2008


Alberto Griñén Acosta

EN LA DECLARACIÓN UNIVERSAL de los Derechos Humanos, de 1948, en su artículo 25.2 y cito "La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencias especiales..." y hasta aquí todo bien. Mi intención es la de denunciar una grave injusticia, que me parece vergonzosa en el siglo XXI, y no la de ofender, ni criticar a nadie. Todos estamos oyendo casi a diario que faltan niños y que la pirámide de población se está convirtiendo en una rapadura mordida por la punta. Al tiempo, vemos cómo el magnífico Gobierno - de allá y de acá - aprueba una serie de medidas para favorecer y fomentar la natalidad y con ello el fortalecimiento de la familia como institución - ahora parece estar de moda - y pilar del Estado.

Pues vale, vamos a comprar - perdón - adoptar un chiquillo. Nos hablan de que son varios los países que forman parte de la "Convención sobre la Protección de Menores y la Cooperación en Materia de Adopción Internacional", donde se puede solicitar la adopción. Llegan ustedes; rellenan todos los papeles del mundo para garantizar lo que hay que garantizar y esto me parece muy correcto. De repente, le dicen el costo aproximado de la operación en la que se van a meter y es cuando a uno le viene el primer tontín. "¡Tira pa lante!". Ya puestos. Bueno, ¿más o menos? Hablamos de... Nada, tranquilo, con 18.000 euros podemos empezar la tramitación. Aparte, deben tener en cuenta que surgen otros gastos, como etc., etc., etc.

¿Si alguien me explica cuál es el fundamento legal para que sean los adoptantes los que corran con todos los - supuestos - gastos? ¿No existen ya los convenios internacionales? ¿En derecho administrativo, no hay algo que habla de que las administraciones pueden o deben actuar de oficio (gratis total) en determinados actos o procedimientos? A qué están esperando esas cabezas pensantes, para intervenir de una vez por todas y acabar con este negocio que se han montado alrededor de las adopciones. Reza un dicho que todos los niños vienen con un par debajo del brazo. Y yo añadiría, que si es adoptado, en el otro, con un montón de deudas. Bueno, se me ocurre una idea que posiblemente algún banquero me compre la patente de un nuevo producto bancario, que podríamos denominar "Hipotecadopción" en unas condiciones ventajosas, sin entrada, sin comisiones, y sin gastos. ¡Caray! Existe un problema y es que el producto no tiene garantía, ni fecha de caducidad. ¡No sirve! Es una operación de alto riesgo. Pues bien, ¡no! Pues mal, sólo queda seguir comprando, ¡pispito! Otra vez perdón, adoptando a los niños, cueste lo que cueste y esperando el tiempo que sea necesario y rezando mucho para ver si llegan sanos y vivos. Que el Ángel de la Guarda los proteja, porque si esperan por la ONU y los gobiernos, antes llegará una tortuga con su pata escayolada.




Aborto


Publicado por Galsuinda @ 9:08  | Adopci?n
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