Lunes, 31 de marzo de 2008
Hago mías estas afirmaciones y no solo en el caso de la pequeña Mariluz sino en el de todas las víctimas, cualquiera que sea su edad.



Todos hemos asesinado a Mariluz

Siempre he desconfiado del adulto al que le gustan las jovencitas. Si lo que le gustan son las niñas, entonces mejor dejarlo. Hay una escalera degenerativa cuyo primer peldaño consiste en la separación ente sexo y amor. Digamos que el origen de la degeneración consiste en algo tan simple como desligar la actividad sexual de cualquier tipo de compromiso. A partir de ahí, opera la definición de Juan Pablo II: amar es lo contrario de utilizar. Tengo un amigo profesor universitario de Narración Cinematográfica. Todos los años, encarga a sus alumnos un guión sobre una historia de amor: en 9 de cada 10 casos, la historia comienza en la cama; en el décimo, termina en la cama.

El peldaño inferior a ese divorcio es la trivialización del sexo, donde la pornografía es omnipresente y una marea viscosa se presenta como liberadora.

Podemos engañarnos a nosotros mismos todo lo que queramos, pero mientras sigan emitiéndose series de televisión donde las relaciones sexuales son poco menos que un divertimento fugaz, mientras las madres tengan miedo a decirle a sus hijas que la exhibición es lo contrario de la elegancia, mientras los padres sigan temerosos de enseñarles a sus hijos que una mujer nunca puede ser utilizada para el propio beneficio -tampoco cuando la utilización es mutua- porque es un ser humano creado para amar y ser amado, mientras a la pornografía resulte liberal, la indecencia desenfado, la vulgaridad comodidad, mientras ahoguemos la voz de los escasísimos seres de una pieza que se atreven a criticar el divorcio entre sexo y donación, entre sexo y procreación... seguirá habiendo malvados como el detenido en Cuenca y niñas como la inocente Mariluz, asesinada cuando iba a comprar unas chuches.

Guionistas, publicitas, diseñadores, editores, productores, articulistas, locutores... y me temo que todos en general, somos presuntos asesinos de Mariluz. Sí, el culpable es quien le asesinó, lo sé, pero deberíamos preguntarnos porque han aumentado tanto las agresiones sexuales, la prostitución, la homosexualidad, la pederastia y el incesto. Que no dejan de ser los peldaños de una misma escalera.

Todos hemos contribuido al cruel asesinato de Mariluz. Otra cosa es que nos empeñemos en negar la evidencia.

Eulogio López

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Aborto

Tags: pornografía, pederastia, homsexualidad

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