S?bado, 10 de mayo de 2008

El Tribunal Federal Supremo de Brasil estaría por emitir un fallo sobre el destino final de los embriones congelados que no se usen para ser implantados. El Ministro Carlos Britto, encargado de presentar el caso a los demás magistrados en lo que normalmente se considera el borrador del fallo, ha sustentado la inviabilidad de embriones congelados por más de 3 años. Siguiendo este criterio, los centros dedicados a la fecundación in vitro en el Brasil podrían destinar estos embriones para la investigación con células estaminales o simplemente podrían ser desechados.

Líderes pro vida temen que el fallo generaría un precedente legal importante acerca del status legal del embrión convirtiéndose en un poderoso argumento a favor del aborto. No es simple coincidencia que los más conocidos y poderosos promotores del aborto estén tomando parte en este lobby junto a los que abogan por la investigación de células estaminales usando embriones humanos. Los une la misma insidiosa proposición: los embriones humanos no son personas y, en consecuencia, no tienen derechos.     

Aprobada en Noviembre de 2005, la Ley de Bioseguridad regula las prácticas de fecundación in Vitro y el destino de los embriones congelados no utilizados entre otros asuntos afines. Un ex Procurador General de la República de Brasil, Claudio Fonteles, presentó una acción legal en 2007 arguyendo que esta Ley violaba la Constitución que garantizaba el derecho a la vida. Fonteles, identificado como Católico practicante y premunido de la mejor de las intenciones, no habría tenido en cuenta el componente político de este tipo de decisiones. Puesto que ahora estaría en manos del Supremo Tribunal Federal una decisión que afectaría la situación legal del concebido.

Al respecto son varios los expertos que han mencionado que una decisión de ese tipo excedería las funciones mismas del Poder Judicial e invadiría las prerrogativas de los otros poderes, principalmente la del Poder Legislativo en la generación del marco jurídico.

El informe presentado por el Ministro Britto, de acuerdo a lo que normalmente se estila en el Supremo Tribunal Federal, ya hubiera zanjado la cuestión en contra de Fonteles hace dos meses. Fue la intervención de uno de los miembros del mismo tribunal, Carlos Alberto Menezes Directo, que haciendo uso de sus derechos pidió la revisión completa del caso en atención a la trascendencia que dicho fallo generaría.

Desde la fecundación in Vitro hacia el aborto

Pasados más de dos años de vigencia de la Ley de Bioseguridad, nadie sabe con certeza cuántos embriones congelados existen en Brasil, almacenados en clínicas de fecundación in Vitro o en Centros de Reproducción Humana Asistida.  Algunos expertos han  estimado que ese número no es menos de 8,000 aunque podría exceder fácilmente los 10,000.  De acuerdo a la Red Latinoamericana de Centros de Reproducción Asistida, hay 58 centros o clínicas en Brasil y su vicepresidente, Segundo Maria do Carmo Souza, también fundador y ex presidente de la Sociedad Brasilera de Reproducción Asistida, afirmó que se han realizado más de 25,000 procedimientos en América latina hasta el año pasado y que no hay ningún promedio de óvulos fertilizados por procedimiento.

Sin embargo, no son los abultados números lo que constituye el núcleo de este impactante problema. Piense, estimado lector, en cuán lejos puede llegar la Cultura de la Muerte al manipular miles de seres humanos para estar decidiendo ahora la forma en qué serán destruidos, ya sea en experimentos o simplemente botándolos al tacho de basura.

Hoy por hoy, el Supremo Tribunal Federal está concluyendo de manera lógica la trasgresión de las reglas escritas en la naturaleza humana en relación a la procreación. Y en efecto, tal decisión estaría ayudando a la legalización del aborto en Brasil. No eran solo palabras sino una profunda comprensión de la naturaleza humana lo que llevó a Juan Pablo II a afirmar que todo esto son “como frutos de un mismo árbol”. Lo que actualmente viene pasando en el Brasil no deja dudas al respecto.

¿Por qué se dice 3 años?

¿De dónde sale ese dato? El informe presentado por el Ministro Britto está publicado y accessible en la página web oficial del Supremo Tribunal Federal en Portugués
 http://www.stf.gov.br/arquivo/cms/noticiaNoticiaStf/anexo/adi3510relator.pdf Britto cita a dos doctores Ricardo Ribeiro dos Santos y Patrícia Helena Lucas Pranke: “La técnicas de congelamiento degradan a los embriones, disminuyendo su viabilidad para la implantación (...) la viabilidad de embriones congelados por más de 3 años es muy baja, prácticamente nula” (pág. 963). “Para la investigación estas células están vivas, de modo que para la investigación estos embriones son útiles, pero no para fines reproductivos” (page 929).


Sin embargo, la información científica no apoya estas afirmaciones de ninguna manera. Incluso muchos centros de fecundación in vitro tienen una versión muy distinta. "No hay ningún límite de tiempo en el congelamiento de embriones para que éste termine en un embarazo exitoso.", afirma CReATe Program Services.(1) O también "No hay límites sobre cuánto tiempo pueden estar almacenados los embriones.", dice CNY Fertility Center(2) "No se conoce deterioro en la salud del embrión en relación al tiempo.", señala Coventry and Warwickshire Hospitals (3)

Para los pro vida Brasileros, los hechos son el major argumento contra la afirmaciones de  Britto. Experiencias muy recientes de descongelamiento de embriones con 8 años o más tienen resultados idénticos en la implantación que los embriones recién congelados. No hay argumento científico para contradecir la evidencia empírica de la inactividad cinética de las células orgánicas a 200 grados bajo cero, no importa cuánto tiempo permanezcan congeladas, un minuto o 20 años. No hay evidencia para decir tan categóricamente que la viabilidad de embriones congelados por más de 3 años es imposible.

Niñas y niños que podrían alzar la voz, fuerte y claro.

Vinicius de Brasil

Vinicius fue alguna vez un embrión congelado por 8 años y ahora es el niño nacido con el más largo periodo de congelamiento en el Brasil. Vinicius nació prematuramente a los 6 meses de embarazo y pesó 880 gramos al momento de nacer. Dejó el hospital dos meses después pesando un poco más de un kilo doscientos gramos. Vinícius fue atendido en Rio Preto, en el Hospital Beneficencia Portuguesa. Su madre Maria Roseli Monteiro Rocha, de 41 años de edad, y su padre, Luiz Henrique Dorti, de 40, dieron la bienvenida a su hijo con una gran celebración familiar.

Jonah Vest de Virginia, USA. 

Este caso fue reportado en un artículo del Oakland Tribune, en Diciembre de 2004. En ese momento, Jonah era como cualquier otro niño de 2 años de edad. Pero Jonah David Vest no era un niño de 2 años. De hecho, biológicamente el tenía 8 años. Jonah – o el embrión que llegó a ser Jonah – había sido un embrión congelado por 6 años en nitrógeno líquido a menos de 196 grados centígrados. Para esa fecha del reportaje, la hermana de Jonah estaba por nacer y era aún biológicamente mayor que su hermano “mayor”. La madre de estos niños, Cara, estaba en ese momento con seis meses de embarazo de la hermana genética de Jonah, que había sido congelada 9 años antes.

Conclusión

Más allá de cualquier debate o dato científico, muchos niños y niñas que fueron embriones congelados de más de 3 años son la más sólida evidencia en contra de los argumentos de Britto. Vinicius y los niños Vest podrían refutar los argumentos de Ricardo Ribeiro dos Santos y Patrícia Helena Lucas Pranke, citados por el Ministro Britto, tan solo con su presencia.  Pero también podrían decírselo a viva voz o disfrutando de la vida, jugando a su alrededor como los niños saludables que actualmente son.

1. http://www.createivf.com/fertility_services/ivf_cryopreservation.htm
2. http://www.cnyfertility.com/lab-emb1.html  
3. http://www.uhcw.nhs.uk/ivf/treatments/cryopreservation  

Carlos Polo es el Director de la Oficina para América Latina del PRI

www.lapop.org 


Aborto

Tags: embriones, crioconservación

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