Viernes, 11 de julio de 2008
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David Vitter (R., LA)

Por Colin Mason

El lobby pro-aborto norteamericano reclama igualdad de oportunidades para los que hacen abortos, arguyendo una supuesta preocupación por las necesidades y deseos de toda mujer. Pero en verdad, las cosas no son así.  La gran industria del aborto en EE.UU. dedica un gran cantidad de recursos en captar negros, hispanos y nativos de Alaska, quienes a pesar de ser una mínima parte de la población, tienen los más altos índices de abortos en Norte América.  Actualmente Planned Parenthood, ansiosa de aumentar otras “cabelleras”  a su colección, está volviendo la mirada hacia los miembros de las comunidades nativas de Norteamérica.

Para muchos es difícil de creer que en pleno siglo XXI exista una persecución racial.  Más difícil de creer aún de que esto venga sucediendo dentro del territorio del país más “desarrollado” del mundo. No obstante, los hechos hablan por sí mismos. Planned Parenthood está desarrollando toda una lucha mediática, legal y política para conseguir normas y fondos del gobierno de EE.UU. para realizar abortos en esta pequeña minoría.

La historia comienza con la enmienda de Hyde, la cual restringe la cobertura de abortos en los programas de salud legal, como por ejemplo: Medicare, Medicaid y Servicios de Salud para Indios, aunque deja abierta las típicas excepciones: violación, incesto, y la vida de la madre.  En otras palabras, la enmienda reconoce que una gran cantidad de contribuyentes norteamericanos se oponen al aborto y respeta la oposición. Por esa razón, los abortos no están cubiertos por los programas de salud que se sufragan con los fondos de los impuestos de todos. La enmienda Hyde fue agregada a las asignaciones del Proyecto de Ley del Departamento de Salud y Servicios Humanitarios y se aprobó en 1976.

El lobby pro-aborto ha intentado usar escapatorias legales para evitar estas restricciones. Pero a la fecha la enmienda ha sido capaz de restringir los fondos legales para pagar por abortos.  Sin embargo, dado que cada año es necesario renovar las asignaciones de proyectos anuales, siempre existe la posibilidad que la enmienda pueda ser debilitada o derogada en su totalidad.  Mientras esto es precisamente lo que el lobby pro-aborto intenta hacer con el  Decreto de Mejoramiento en la Salud y Cuidado de los Indios, el Senador David Vitter (Republicano por el Estado de Los Angeles) ha propuesto una enmienda que lleva su nombre, para evitarlo.

La enmienda Vitter, aprobada por el Senado el 26 de febrero, es una enmienda dirigida al Decreto de Mejoramiento en la Salud y Cuidado de los Indios, que prohíbe “mejoras” en la salud de los indios, incluyendo fondos para el aborto.  Esta medida, resistida tenazmente por los Demócratas, podría efectivamente codificar la enmienda Hyde y convertirla en una ley Federal, haciéndola removible sólo por un Decreto del Congreso.

El lobby pro-aborto, con su típica lógica “patas arriba”, insiste que es inherentemente “racista” negar el derecho al aborto a las mujeres nativas norteamericanas.  Usualmente, ellos han reclutado frentes de mujeres Norteamericanas nativas para apoyarlas. “Es una enmienda muy racista”, insiste Charon Asetoyer, directora ejecutiva del Centro de Recurso de Salud Educacional de las Mujeres Nativas Norteamericanas, en declaraciones para el Washington Independent. “Esto pone otra capa de restricciones a la gente de raza, cuyo cuidado de la salud esta gobernado principalmente por el gobierno legal.  Todas las mujeres están sujetas a la enmienda Hyde, entonces ¿por qué ellos nos condicionan con un régimen especial?”

El discurso de Planned Parenthood es previsible e indignante. Basa su oposición a la enmienda Vitter en el hecho que “bajo la política actual, la Enmienda Hyde prohíbe fondos federales para el aborto en casi todos los casos.  Los Servicios de Salud para Indios ya entregan servicios y cuidados de salud básica en una forma consistente con la Enmienda Hyde. De hecho, la norma 25 U.S.C. 1676 regula los fondos de este servicio de salud pública para Indios según las restricciones de la Enmienda Hyde. La enmienda del Sen. Vitter es simplemente una regulación de la ley actual y no cambiaría la política actual.”

Y si éste es el caso, entonces ¿cuál es el problema?  Si todo lo que hace la enmienda Vitter es codificar la ley ya existente (y en este caso solamente con respecto al Decreto de Mejoramiento en la Salud y Cuidado de los Indios) entonces ¿por qué se vuelve un asunto controversial?  ¿Por qué el lobby pro-aborto no se opone a todas las restricciones en la legislación de los fondos pro-aborto? ¿Por qué tanto interés por tratar de una manera preferencial a una legislación que se aplica a un grupo minoritario como los Norteamericanos Nativos?

En otras palabras, parece que estamos ante un sospechoso perfil racista.  El lobby pro-aborto concluye y etiqueta rápidamente a la enmienda de  Vitter como “racista”, pero no tiene la misma agilidad mental para darse cuenta que ellos están promoviendo fondos legales para realizar abortos dirigidos a un pequeño grupo étnico y a nadie más. 

Gracias a Dios, no todos los Norteamericanos Nativos están engañados por la retórica del lobby pro-aborto. Más bien cuestionan y rechazan lo que Planned Parenthood les quiere hacer creer.  El Arzobispo Charles J. Chaput de Denver, Colorado, un antiguo opositor al aborto, continúa exhortando a los electores, en su arquidiócesis a votar contra la legislación que favorece el aborto y sus candidatos.  Como dijo en su declaración del 2007, “es difícil tener un futuro para nuestros niños y los niños de nuestros niños, si no hay niños, y Planned Parenthood se especializa en el asunto de evitarlos”.

Otros nativos norteamericanos harían bien en seguir el ejemplo del Arzobispo Chaput, rechazando la retórica de la izquierda pro-aborto y entendiendo lo que realmente está pasando: una amenaza de mayor aniquilación se cierne sobre una ya mermada minoría.  Los nativos norteamericanos están orgullosos de su gente. Esperamos que aprendan a oponerse a éstas medidas que golpean el punto más crucial e importante de su futuro: sus niños

Colin Mason es Director de Comunicaciones de Population Research Institute


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