Domingo, 27 de julio de 2008
 Chema, pies y manos para Paco

Tiene 32 años y pesa 38 kilos. Necesita ayuda para todo menos para comunicarse. Depende de los demás para desarrollar su propio proyecto de vida, que lo tiene y muy ambicioso. Paco nació con parálisis cerebral.

En septiembre presenta su tesina de Filosofía en la Universidad Carlos III, de Madrid. Para pasarla al ordenador está Chema, su «ap», su asistente personal. Pero es que Chema es mucho más. «Es una extensión mía; mis brazos y mis piernas», explica Francisco Guzmán, «Paco, vaya», nos dice mientras apura un trago de agua que Chema -José María Gámez-, le ofrece de la botella.

Paco y Chema ya son amigos. Se conocieron hace ocho meses, cuando el uno le fue adjudicado al otro dentro del Programa «Vida Independiente», de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, puesto en marcha en enero de 2007. Se trata de un proyecto sin coste para el usuario y pionero en su género para el tratamiento y ayuda de discapacitados físicos con un alto grado de dependencia  La idea madrileña ha recibido, incluso, las felicitaciones de la Comisión Europea.

El objetivo de «Vida Independiente», que ya cuenta con 62 usuarios discapacitados y 115 asistentes personales, es hacer realidad la autonomía de personas que, como Paco, tienen un elevado nivel de discapacidad física. Chema sólo tiene 22 años, es diplomado en Trabajo Social y, aunque su trabajo es remunerado, no puede ocultar que disfruta ayudando a sus semejantes.

Y ahí están los dos, mano a mano, en la redacción de la tesina de Paco sobre «Ontología de la persona: Diversidad, funcionalidad, dependencia y justicia». Filosofía pura. ¿Utopía? «Trato de exponer -asegura Paco- cómo sería una sociedad que no excluya ningún tipo de diversidad. Eso es posible porque todos somos dependientes. La ropa que llevas la han hecho otros, el pan que comes lo ha fabricado otro... La vida es así».

Paco -que hizo Físicas en la Universidad Complutense-, nunca pudo andar. «Ni siquiera gateaba. No podía mover la cabeza pero comprobaron que mis capacidades intelectuales estaban bien». Tan bien que este joven, de mirada despierta, no renuncia a una vida intensa, a desarrollar sus habilidades y su autonomía, a viajar o a salir de marcha. Chema, su «ap» del alma, también le ha acompañado en esto último. Vida independiente. Misión cumplida.

POR MARÍA ISABEL SERRANO
ABC

Adopción Espiritual Aborto

Tags: parálisis cerebral

Comentarios