Martes, 09 de septiembre de 2008


MAMA: Aunque tú no quisiste que yo naciera, no puedo dejar de decirte mamá. Te escribo desde el cielo, para explicarte lo feliz que yo estaba desde que comencé a vivir en tú vientre. Yo deseaba nacer, conocerte y pensaba que algún día llegaría a ser un niño alegre.

Soñaba con ir a la escuela y llegar a ser un hombre importante. Yo creía que cuando cumpliera los nueve meses de estar junto a tú corazón y naciera, todos se iban a alegrar en casa con mi llegada. Pero tú no pensabas igual que yo. ¿Verdad mamá? Y un día, cuando yo estaba contento jugando en lo más recóndito de tus, para mí divinas, entrañas sentí algo extraño... que no sabría explicarlo... algo que me hizo temblar.

Sentí que me quitaban la vida. Yo quise defenderme... pero la muerte, con su implacable y metálica voz, me sorprendió, cuando en tu vientre jugaba tan contento y sólo pensaba en nacer para adorarte.

Entonces no comprendí quién me quitaba la vida, dime, mamá, ¿Quien podría entrar impunemente dentro de ti y llegar hasta donde tan seguro me hallaba para matarme?

¿Quién sabía que estaba ahí? ¿Quién fue mamá, quién? ¿Dónde estabas tú que no me defendiste?

No sé lo que llegue a pensar... Perdóname, pero por un momento el negro cuerpo de la duda pasó por mi mente y creí que tú sólo habrías podido hacerlo.

Pero no, perdona mi mal pensamiento. ¿Cómo iba yo a comprender que una madre mataría a su hijo? Ahora mamá, yo lo sé todo. Sé que hay madres que matan a sus hijos antes de nacer. Madre ¿cómo pudiste matarme? ¿Cómo es posible que hiciste tal cosa conmigo?

¿Pensabas acaso comprar un lavaplatos o una lavadora con los gastos que yo ocasionaría? El mal consejo que te dieron lo escuchaste antes de oír tu corazón.

Yo, que tenía tantas ilusiones. Y tú me la quitaste todas. Yo, que pensaba ser un buen ingeniero, un patriota, un revolucionario digno y capaz. Hubiera podido ser un buen hijo y un buen padre, pero tú me lo negaste todo.

¿Sabes una cosa mamá? Ayer estuve hablando con Dios y le pedí que, por favor, me aclarase la verdad de mi muerte. Él me abrazó con cariño y me dijo muchas cosas... Las palabras más maravillosas y alentadoras que jamás escuché; las mismas que siempre soñé con escuchar en tus labios de madre, cuando todavía esperaba que me arrullaras en tus brazos. Me dijo también que solo El es el dueño de la vida y que nadie tiene derecho ni poder para quitarla.

Por mis ojos caían torrentes de lágrimas, pero Dios me estrecho contra su pecho y me susurró tiernamente: "Pequeño mío, si tú no tienes madre, Yo te daré la Mía". Y me enseño a la Virgen. Y me ha dado todo lo que tú me negaste.

Mamá, antes de despedirme de ti voy a pedirte un favor: Que esta carta que te escribo se la leas a tus amigas y futuras mamás para que no cometan el monstruoso error que tú cometiste conmigo. Te envío todo el cariño que hubiera querido darte con la vida y te pido te arrepientas de lo que hiciste con tu hijo que nunca nació.

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Tags: testimonio

Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Edwinbrillante
Martes, 09 de septiembre de 2008 | 20:46
Es una de las cosas mas conmovedoras que he leido, super buena, felicitaciones
Publicado por Galsuinda
Mi?rcoles, 10 de septiembre de 2008 | 4:49
La carta es aut?ntica, escrita por una madre. quiz? por eso parece tan buena.
Publicado por Museros
S?bado, 13 de septiembre de 2008 | 1:45
Una carta preciosa. Que Dios acoja en su seno a tantos millones de ni?os a los que no supimos cuidar ni proteger. Y que nos perdonen a todos por haber estado tan ciegos tanto tiempo ante este holocausto.