Mi?rcoles, 28 de enero de 2009

 

Carmen Doménech, directora de proyectos de InsedNetwork, dice que en casa hay que “crear un ambiente hogareño y acogedor, de manera que uno siempre quiera volver”.

Paloma Leyra
Carmen Domenech:“Lo que se aprende en familia se refleja en la sociedad”

Me encuentro con esta mujer en la calle. Acaba de llegar de Barcelona y camina con tal seguridad por Madrid que un conductor se para a preguntarle por una dirección. Eso es aplomo. Luego nos sentamos en una cafetería para evitar el viento gélido. Ella resulta cálida. Habla de hogares y de las ventajas de haber tenido una familia enorme. Hoy lo aplica a la empresa. Y viceversa: en el hogar también se emplean métodos eficaces del trabajo.

¿El hogar es un modelo que se puede aplicar a la empresa?
Claro. Hay una corriente que pretende humanizar las relaciones en el trabajo. Además de la voluntad de muchas empresas de que sus clientes se sientan como en casa.

Bonita misión: como en casa en ningún sitio.
Desde luego. Y esto pasa por humanizar las relaciones no sólo con los clientes, sino entre los propios empleados. Si hay un ambiente laboral bueno, eso lo perciben los demás.

O sea, sentirse bien.
Y también ser y sentirse buen profesional. Importa mucho el reconocimiento de los demás ante tu esfuerzo, tiene un poder motivador enorme.

¿Eso no se aprende en familia?
Lo que se aprende en familia se refleja en la sociedad. Y tiene valores muy útiles: se trabaja en equipo, se busca la colaboración y la complementariedad, se aprende a respetar las competencias de otros. Se sirve a un bien común. Hay que distinguir entre ser servicial y servil.

¿Cómo?
Ser servicial es ser generoso, mantener una actitud positiva, de facilitar y cubrir necesidades. Fomenta la voluntad y el espíritu. En definitiva, ayuda a mantener buenas relaciones con los compañeros.

Y al revés, de la empresa a la casa, ¿cómo se aplica?
Es muy interesante: se pueden aplicar muchas cosas de nuestro entorno laboral al hogar, como profesionalizar, gestionar bien el tiempo, trabajar en equipo, aprovechar las cualidades o aptitudes de cada uno de los miembros de la familia. Complementarse, pero con profesionalidad.

Explique más.
Si yo estudio inglés, porque mi trabajo lo requiere, del mismo modo hay que entender que hay tareas domésticas que requieren cierto esfuerzo y preparación.

¿Poniendo la lavadora, por ejemplo?
Claro. Si somos competentes en el trabajo, en casa se puede serlo también. Saber cuál es el programa adecuado, la cantidad de detergente o sacar rendimiento a las máquinas es muy útil… Por no hablar de que si llevas bien la ropa, proyectas una buena imagen.

¿Qué más hay que hacer?
Crear un ambiente hogareño y acogedor, de manera que uno quiera volver siempre a casa.

¿Eso no se ha hecho siempre?
Hoy no tanto. Antes había herramientas que se aprendían en familia de manera natural. Hoy no todo el mundo lo tiene, algunos tienen esas carencias y les gustaría crear un hogar acogedor. Conviene tener una respuesta a esas inquietudes.

En la familia hay amor y ¿en el trabajo?
En la familia se aprenden valores como la gratitud y la generosidad. Todo lo que hacemos en casa se traslada a la vida. En el ámbito laboral favorece, por ejemplo, el compañerismo.
Gaceta.es



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Tags: educacion, familia, Carmen Doménech

Publicado por Galsuinda @ 10:06  | Educaci?n
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